Ximo Puig recorre Alicante en apoyo del trasvase Tajo-Segura tras no asistir a la protesta de Andalucía y Murcia

El presidente valenciano considera “irrenunciable” la infraestructura para garantizar la “huerta de Europa” y se reúne con los regantes, que rechazan el agua desalada por ser “cinco veces” más cara

El alcalde de Elche, Carlos González, el dirigente de Riesgo de Levante, Javier Berenguer, y Ximo Puig, este martes en el pantano de Crevillente. En vídeo, Puig defiende que el trasvase Tajo-Segura es "absolutamente irrenunciable".

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha recorrido este martes varios puntos del sur de la provincia de Alicante para plasmar su compromiso en la defensa del trasvase Tajo-Segura, una infraestructura que ve “absolutamente irrenunciable” para garantizar el futuro de “la huerta de Europa”. El trasvase, que el Ministerio de Transición Ecológica prevé modificar reduciendo los aportes, es una garantía para la pervivencia del sector agroalimentario en la provincia de Alicante, “clave en la economía de la Comunitat”, que se ha mostrado estratégico durante la pandemia, ha añadido.

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No obstante, Puig ha subrayado que el objetivo es huir de la confrontación, dialogar y buscar soluciones, y ha señalado que solamente “si no se cumple con este espacio de diálogo, se acudirá a soluciones de carácter jurídico”. La visita del presidente valenciano al sur de Alicante se produce ocho días después de que los presidentes de Andalucía y Murcia, los populares Juan Manuel Moreno Bonilla y Fernando López Miras, se reunieran en Almería y firmaran un acuerdo institucional que solicita al Gobierno, presidido por el socialista Pedro Sánchez, que no cambie las reglas de explotación del acueducto y evite el incremento de los caudales ecológicos en el Tajo”. El acto fue interpretado como la reapertura de la nueva guerra del agua entre comunidades autónomas. Puig explicó que se ausentó de la cita porque no está por “la confrontación y el partidismo”. Y en esta reunión no se tenía demasiado interés en que estuviera la Comunidad Valenciana”, agregó.

El Ministerio para la Transición Ecológica tiene abiertas dos modificaciones que impactarán directamente en el trasvase del Tajo, y que pueden reabrir la guerra del agua entre comunidades —que nunca se ha conseguido cerrar con un acuerdo de paz que contente a todos—. Por un lado, el ministerio está fijando las cantidades que pueden pasar a la cuenca del Segura en función del agua que tengan acumulados los dos pantanos de la cabecera del Tajo: Entrepeñas y Buendía, ubicados en las provincias de Guadalajara y Cuenca. Todo se centra ahora en el nivel 2, al que se llega cuando el agua embalsada en estos dos pantanos está por debajo de los 1.300 hectómetros cúbicos (un 35% de su capacidad). El Ministerio propone reducir los 38 hectómetros cúbicos mensuales enviados al Segura, según acordó el Gobierno en 2013, a 27 hectómetros cúbicos. La otra modificación que estudia es la del plan hidrológico del Tajo, en la que se incluirán caudales ecológicos que supondrán también límites a la cantidad de agua a trasvasar. Se espera que este plan, como el del resto de cuencas, esté aprobado definitivamente en abril de 2022.

Este martes, el jefe del Consell ha visitado la balsa de la Comunidad de Regantes del Cuarto Canal de Poniente de Benferri, municipio colindante con Murcia, ha acudido al pantano regulador de Crevillent con representantes de la Comunidad General de Regantes Riegos de Levante y ha concluido el recorrido con una reunión con los regantes de la Margen Izquierda del Segura, en Elche.

El jefe del Consell ha estado acompañado, entre otros, por el presidente de la Comunidad General de Regantes de Riegos de Levante, Margen Izquierda del Segura, Javier Berenguer, quien ha considerado un “honor” la visita de Puig para “defendernos de los ataques que estamos sufriendo por parte de este Gobierno (el central), que quiere cargarse el trasvase, sobre todo para regadío”.

“Lo que queremos es que nuestro president vea de primera mano qué es lo que hacemos aquí con el agua, porque, al fin y al cabo, aquí, el agua la necesitamos para producir alimentos”, ha añadido Berenguer. El trasvase riega 80.000 hectáreas entre Alicante, Murcia y Almería para suponer unos 3.000 millones de euros en el PIB (Producto Interior Bruto) y crear más de 105.000 empleos, según los regantes y los gobiernos andaluz y murciano.

Berenguer se ha referido a que el agua desalinizada debe ser “un complemento al trasvase, porque es mucho más caro” y ha puesto por ejemplo que desde la planta de Torrevieja hay un coste superior cinco o seis veces al agua del trasvase, “lo que haría inviable muchos cultivos, ya que los agricultores no pueden pagar ese precio”.

El alcalde de Elche, el socialista Carlos González, también presente en la visita ha recalcado que el trasvase Tajo-Segura “significa producción, exportación, empleo y riqueza” para el campo ilicitano.

Por su parte, el presidente de la Diputación de Alicante y del Partido Popular de la provincia, Carlos Mazón, ha instado este martes a Puig a “centrarse en las verdaderas prioridades de los valencianos” y en ir a Madrid a reclamar “hasta la última gota del trasvase”, en vez de reunirse con el ministro Miquel Iceta para tratar del modelo de Estado federal, en el que “nadie cree”, en alusión a la entrevista que mantuvo el presidente valenciano el lunes. En un comunicado, Mazón ha insistido en que vaya a Madrid “a reclamar el agua que nos quieren recortar y la financiación autonómica, en vez de ir a reunirse con Iceta para ver cómo avanzar en els Països Catalans”.

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