La comunidad educativa llama a combatir el discurso del odio para evitar agresiones como la de Bétera

Unas 200 personas se concentran en la población del Camp de Túria convocados por la Plataforma per l’Ensenyament Públic

Miembros de la comunidad educativa se han concentrado este miércoles en la localidad de Bétera (Valencia) para condenar el ataque lgtbifófico sufrido por un profesor de secundaria de la población.
Miembros de la comunidad educativa se han concentrado este miércoles en la localidad de Bétera (Valencia) para condenar el ataque lgtbifófico sufrido por un profesor de secundaria de la población.PLATAFORMA PER L'ENSENYAMENT PÚBLIC/STEPV (Europa Press)

La condena de la comunidad educativa a la agresión homófoba sufrida hace dos semanas por un profesor de Secundaria a manos de un grupos de alumnos del IES Les Alfàbegues de Bétera ha sido rotunda. La Plataforma per l’Ensenyament Públic, al que pertenecen las federaciones de madres y padres, los principales sindicatos de docentes y otras entidades, han reunido este miércoles en la Alameda de la población de Camp de Túria a unas 200 personas que se han manifestado contra el discurso del odio y han hecho un llamamiento a profesores, institutos y ayuntamientos para que condenen las agresiones.

“Nos concentramos para expresar nuestro rechazo absoluto al discurso de odio que, de alguna manera, algunos grupos, partidos de ultraderecha sobre todo, están intentando imponer y difundir y que desgraciadamente está calando en algunos grupos de jóvenes. Tenemos que combatirlo”, ha manifestado Rubén Pacheco, portavoz de la Plataforma.

Pacheco, acompañado de sindicatos de docentes como STEPV, CC OO o UGT, ha insistido en que se trata de “un grupo minoritario pero hace mucho ruido” y hay pocos casos así en las aulas pero cuando afloran son “dolorosos” por eso, ha añadido, “que cuando ocurren, la sociedad ha de reaccionar de forma clara y contundente”.

En el manifiesto leído, la Plataforma per L’Ensenyament ha subrayado que los jóvenes que se dejan llevar por esos discursos de odio son víctimas también. “Toda la sociedad tienen que trabajar en la misma dirección para reconducir esas actitudes y hacerles reflexionar”, ha finalizado Pacheco.

Miquel Álvarez, de 38 años, profesor sustituto de Física y Química, sufrió hace dos semanas una agresión grupal con tintes homófobos a manos de un grupo de alumnos de este instituto de Camp de Túria. Le rodearon y comenzaron a insultarle, aludiendo a su orientación sexual, le arrojaron bocadillos e incluso le tiraron del pelo cuando les pidió que retiraran la bandera de España que habían desplegado en protesta por la exhibición el día anterior de una enseña LGTBI. Dos chicas habían exhibido la bandera arcoíris en el centro, lo que propició que otros alumnos se sumaran a una improvisada manifestación hasta que el profesorado les pidió que parasen y guardasen la bandera.

“No les pedí que retirasen [las banderas] porque fueran de España, sino porque estaban utilizando un símbolo como una provocación”, explicó días después Álvarez, que también pidió a los alumnos que guardasen las banderas LGTBI.

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Educación abrió una investigación sobre lo sucedido y expulsó a algunos alumnos. La condena por parte de la Generalitat valenciana, las federaciones de padres y madres, los sindicatos de docentes, el Ayuntamiento y muchas otras entidades llegó hasta el Congreso de los Diputados. El parlamentario de Compromís Joan Baldoví denunció lo sucedido en la tribuna: “La serpiente del odio pone huevos aquí mismo cada semana y uno de esos huevos ha eclosionado en Bétera. Dos chicas sacan la bandera arcoíris en el patio y la dirección se la hace retirar como marca el protocolo. Al día siguiente otros alumnos [del mismo centro] sacan banderas españolas y cuando un profesor les pide que las retiren lo agraden física y verbalmente por su condición sexual, con gritos de Viva Franco, Arriba España e insultos homófobos. Para reflexionar”, dijo.

“No podemos en modo alguno que se produzcan agresiones de este tipo, ni en los centros educativos ni fuera. Ni por la orientación sexual o condición de género, ni por la lengua, ni por el color de la piel, ni por el país de procedencia ni por cualquier otro motivo”, recoge el manifiesto que han difundido.

Toni Moragas, del Ampa del IES de Les Alfàbegues de Bétera, ha vuelto a recordar que la masificación que sufre el centro —se construyó para 500 alumnos pero allí imparten clase un millar— no ayuda. Y se ha mostrado preocupado por la proliferación del discurso del odio. “La situación en el instituto se ha normalizado y se está trabajando mucho desde las tutorías”, ha explicado.

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Sobre la firma

Cristina Vázquez

Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.

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