72 vecinos rechazan en referéndum la instalación de molinos en su pueblo

Vilar de Canes (Castellón) vota no a la instalación de cinco aerogeneradores en su término municipal

Un vecino vota en Vilar de Canes, en el referéndum para decidir sobre la instalación de un parque eólico.
Un vecino vota en Vilar de Canes, en el referéndum para decidir sobre la instalación de un parque eólico.ANGEL SANCHEZ

La decisión está tomada. Los apenas 150 habitantes de Vilar de Canes, un pequeño municipio del interior de Castellón, se han pronunciado este sábado sobre la instalación de cinco aerogeneradores en su término municipal. Y han dicho no, de forma contundente. La consulta popular se ha celebrado casi seis meses después de que el consejo de ministros aprobara la celebración de esa votación y tras cerca de dos años desde que una empresa mostrara interés por construir un pequeño parque eólico en este pueblo del Maestrazgo en el que cuando sopla el viento, bate récords.

“¿Está usted de acuerdo con que el Ayuntamiento se pronuncie favorablemente en los aspectos urbanísticos y, en general, en las actuaciones de competencia municipal necesarias para la aprobación del Plan Eólico La Selleta?”, ha sido la pregunta a la que 72 villarencos han votado que no y otros dos que sí. Además, ha habido un voto en blanco.

La de Vilar de Canes ha sido una de las 74 consultas populares autorizadas por el consejo de ministros, tal como prevé la ley reguladora de bases de régimen local, desde 1985. Como las demás, cumplía los requisitos que exigen este tipo de votaciones: había un acuerdo del pleno, la solicitud de autorización del alcalde, el objeto de la consulta es de competencia municipal, de carácter local, de especial relevancia para los intereses de los vecinos y no tiene que ver con la hacienda local.

El pueblo ha vivido este sábado como cualquier otro sábado cualquiera. Media hora después de que abriera la urna solo dos personas habían votado. El primero ha sido Miguel Ángel Bou, que cuenta cómo el de La Selleta es prácticamente el único paraje que tienen en el municipio. “Y además hay un nido de un búho real y es paso de muchos senderistas y cazadores”. Él se muestra abiertamente contrario al parque pero, sobre todo, por las formas con las que se llevó su tramitación. “Y cuando deje de funcionar, ¿quién se hace cargo de retirar y reciclar esos molinos?”, se pregunta como una de las muchas incógnitas que, según dicen, no han sido explicadas. El hecho es que el proyecto del parque estaba previsto para una zona que se encuentra a apenas 800 metros del casco urbano y que rompería su paisaje más cercano.

Dos ciclistas pasan frente al paraje de la Selleta, en Vilar de Canes, para el que una empresa presentó un proyecto de parque eólico.
Dos ciclistas pasan frente al paraje de la Selleta, en Vilar de Canes, para el que una empresa presentó un proyecto de parque eólico.ANGEL SANCHEZ

Dentro de la normalidad de un fin de semana cualquier, los carteles con un “no” en algunas de las casas del pueblo es el único síntoma de que algo pasa. Y, prácticamente, la única campaña, además de una mesa informativa que convocó un grupo de vecinos, también contrarios al parque. “Ha faltado mucha transparencia”, asegura Alberto Sales, una de las personas que organizó el punto de información. “Y queremos que quede claro que no estamos ni en contra del parque ni de las renovables sino del hecho de que no nos expliquen las condiciones y no nos garanticen que los molinos van garantizan el bienestar del pueblo. El problema es que no podemos valorar nada”, explica.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Y es que, desde que se presentó el proyecto sí han pasado cosas. El socialista José María Domínguez fue elegido alcalde en 2019 y algo más de un año después comenzó a negociar la instalación de los aerogeneradores. Según dijo, la empresa se comprometió a pagar la factura de la luz de los vecinos. Pero comenzó el revuelo. El PP reclamó la participación de los villarencos sobre el plan y el año pasado incluso hubo una movilización y protesta. Domínguez murió en octubre de 2021 y los otros tres concejales del municipio votaron a Aurelio Pitarch, de 89 años, como nuevo alcalde. Él ha preferido no tomar partido. “Es cosa de la gente del pueblo”, alega. “Ya dije que yo haría lo que la gente decidiera”, añade.

Pero no solo ha cambiado el alcalde. La empresa que promovió el parque, el grupo Germania de instalaciones y Servicios, tampoco ha hecho campaña. El proyecto tenía prevista una potencia instalada de 27,5 MW y cinco aerogeneradores, con una inversión de entre 25 y 30 millones de euros. Pero está en un impass, según han confirmado fuentes de la compañía. La idea era que la energía que suministrarán los aerogenedores se vertiera en una subestación que red eléctrica iba a construir cerca del pueblo. Pero, aunque estaba prevista, de momento, no tiene fecha. La solución sería llevar la energía a otra subestación pero esta se encuentra a unos 40 kilómetros, lo que aumenta considerablemente el coste del transporte. Así que, aun en el caso de que los villarencos hubieran dicho sí al parque, este, probablemente, no se hubiera podido empezar a construir.

Los temas que son motivo de consulta popular son de lo más diverso. Desde el cambio de fechas de las fiestas de la localidad, como ocurrió en Carcaixent (Valencia), Encinas Reales (Córdoba) o Trujillo (Cáceres), el cambio de denominación del municipio que se votó en Santa María de Corcó (Barcelona) o Teulada (Alicante) o sobre el modo de recogida selectiva de residuos que se planteó en varios municipios de Gipuzkoa.

En Muro de Alcoi (Alicante, 9.300 habitantes), será un referéndum entre los vecinos el que decida el recorrido de las entradas mora y cristiana por el pueblo. Y en el pequeño municipio mallorquín de Consell serán también los vecinos, a través de sus votos en urna, quienes decidan si se cambia el nombre del campo municipal de deportes.

En Beceite (Teruel, 541 habitantes), el consejo de ministro autorizó en 2019 la celebración de una consulta tras las protestas del gerente de un establecimiento de turismo rural que exigía que las campanas no sonaran entre las once de la noche y las ocho de la mañana. La votación, finalmente, no se celebrará porque el empresario ha cejado en su intento de que el tañir de las campanas no altere el descanso nocturno.

Otras fueron rechazadas. Como la planteada hace más de 30 años en el valenciano municipio de Cheste sobre la construcción de un circuito de velocidad permanente en su término municipal. O la intentada en Oria (Almería), en la que se pretendía dirimir si el alcalde debía continuar en su cargo o dimitir.

Los referéndums más sonados en los últimos años fueron los celebrados en Villanueva de la Serena y Don Benito (Badajoz) para decidir sobre la fusión de ambos pueblos. Ambos pueblos dieron su sí. Pero en Vilar de Canes prefieren huir del acecho de los gigantes.


Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS