Toni Mayor se despide como presidente de los hoteleros valencianos: “Benidorm es un ejemplo sostenible a copiar”

El máximo responsable de la patronal Hosbec deja el cargo tras 14 años de “incontinencia verbal”, siempre en defensa del modelo “vertical, sostenible y compacto” de la capital turística alicantina

Imagen de la playa de Levante de Benidorm, en 2018.
Imagen de la playa de Levante de Benidorm, en 2018.Monica Torres

Para Toni Mayor, presidente saliente de la patronal hotelera de la Comunidad valenciana, Hosbec, su ciudad es “el Darwin del turismo”, la mejor muestra de la evolución de la especie turística que puede encontrarse en todo el planeta. No se trata de una exageración, es que él es así, un inquebrantable defensor de la ciudad alicantina como negocio y como “modelo de destino vertical, sostenible y compacto”, frente a las urbanizaciones horizontales más contaminantes y que ocupan más terreno. Mayor ha dado muestras durante los 14 años de su mandato de una irrefrenable “incontinencia verbal”. Simpático, expansivo y constante, para él Benidorm es el eje sobre el que gira todo el planeta. “Habría que eliminar todos los ayuntamientos de la comarca”, dice. “Dejar solo el de Benidorm, el Gran Benidorm”. También propone cambiar de nombre el aeropuerto de Alicante-Elche, porque, dice, “casi todos los aviones vienen cargados de visitantes de Benidorm”. La ciudad alicantina cuenta con una población empadronada de unos 70.000 vecinos, si bien puede superar los 350.000 residentes en verano.

Mayor no ha conocido otra cosa que no sea facilitar la llegada de los turistas a su pueblo. Nacido en 1953 —el próximo mes de febrero cumplirá 70 años—, entró en el sector por lo que ahora se llamaría una OPA de los turoperadores a su propio domicilio. “Mi familia, que se dedicaba a la mampostería de piedra, compró un solar en la zona de Foietes para construir una casa para vivir”, recuerda. “Al año, Viajes Costablanca, que pertenecía al dueño del hotel Don Pancho y que en aquella época representaba a los turoperadores” les contó que en Benidorm “hacían falta camas”. Así que, con un contrato de garantías por medio, construyeron una planta más sobre el chalé familiar. “Luego, dos plantas más y así hasta llegar a las casi 400 habitaciones” de uno de sus hoteles, el Fiesta Park, aún en funcionamiento. “La casa sigue allí y no se ha caído”, bromea Mayor. “Ese fue el inicio turístico de la familia”.

Empezó “de camarero, de chico para todo”, continúa, “aunque en 1973, con 20 años”, el menor de siete hermanos ya lideraba la empresa y firmaba los contratos” con las agencias nacionales y extranjeras. Cinco décadas después, el imperio de los Mayor despliega un catálogo de 11 hoteles. Y ha tenido que lidiar con varias crisis: “Ese mismo año de 1973, ocurrió la debacle económica provocada por la guerra del Yom Kippur [conflicto entre los países árabes e Israel], que generó un alza de precios energéticos similar a la actual”. Su llegada al despacho presidencial de Hosbec coincidió con “la crisis financiera de 2008, que se llevó por delante a las cajas e inmobiliarias”. Luego, la pandemia de la covid-19, “en la que se tuvieron que tapiar las entradas de los hoteles en todas partes”, porque nunca habían cerrado antes y en la que “los ERTE planteados por el Gobierno fueron muy importantes, ayudaron a sostener la planta hotelera y apenas hubo destrucción económica”. Y ahora, la guerra de Ucrania lo ha vuelto a poner todo del revés. “El turismo siempre se salvó de la quema y tiró de la economía, tiene un firme sólido”, manifiesta.

Toni Mayor, en una imagen de archivo.
Toni Mayor, en una imagen de archivo.

De estos “tres lustros navegando” en la proa de Hosbec, Mayor destaca la creación del ente público-privado Visit Benidorm, “que ayudó a controlar gastos” destinados al ámbito turístico, ya que hasta su puesta en marcha, la representación de la ciudad en la principal feria española del sector, Fitur, “se limitaba a ver quién pagaba la cena más lujosa, si [Francisco] Camps o el alcalde de Benidorm”. Pese a que en 1979 Mayor se convirtió en “el único concejal nacionalista de la Comunidad Valenciana”, bajo su mandato, Hosbec se mantuvo “ni azul, ni rojo”. “Fuimos muy críticos con el circuito de Fórmula 1 que montó el PP en Valencia” y este año han arañado ayudas autonómicas para garantizar los viajes del Imserso, cuyos costes han sido congelados por el Gobierno. A las órdenes de Mayor, Hosbec ha pasado de representar 80.000 camas hoteleras a 110.000 y se ha expandido por toda la Comunidad Valenciana.

Mayor, que deja el cargo —“porque tocaba, porque ya está bien”, dice—, seguirá en la patronal como expresidente, junto a su antecesor, Pere Joan Devesa. El kleine Manhattan [pequeño Manhattan] que anunciaban los folletos alemanes en los años setenta, defendido “hasta por el sociólogo francés Henri Lefebvre o toda la nobleza de la arquitectura española, que venía de fiesta cada año a Benidorm”, rememora, “es un modelo a copiar de ciudad sostenible, compacta y con vistas” donde “sobra hasta la zona industrial” o cualquier otro uso urbanístico que no sea turístico. También es “como el Yorkshire pudding, algo familiar para los británicos, con más pubs que Edimburgo”, que “está viviendo una transformación modélica en su planta hotelera para poder competir con Turquía, el resto de países y con los cruceros, que son paraísos fiscales flotantes”. Solo falta “una buena conexión entre las dos Marinas [la Alta y la Baixa, comarcas de Alicante] y con el aeropuerto”, puntualiza, para que sea tan perfecta como la ve Mayor.

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