Teresa Rodríguez: “El cordón sanitario es alimento para Vox, los engrandece”

La candidata de Adelante Andalucía reivindica su autonomía regionalista por encima de tutelas de partido, lo que a su juicio le distingue de Por Andalucía

La candidata de Adelante Andalucía a la Junta, Teresa Rodríguez, el miércoles en Cádiz.Foto: alejandro ruesga | Vídeo: virginia martínez / Martín jiménez

Lo mismo pasea con los vecinos del barrio malagueño del Perchel, uno de los más afectados por la turistificación, que se enfunda en un traje de plástico para protegerse de la contaminación de las balsas de fosfoyesos onubenses. En todos los lugares donde recala con su remolque que hace las veces de escenario electoral, Teresa Rodríguez (Rota, 40 años), la candidata de Adelante Andalucía, reivindica la necesidad de una voz netamente andalucista en el Parlamento regional para escapar de las tutelas de los partidos nacionales. Esa fue una de las causas de su salida de Podemos en 2020, que terminó con su expulsión del grupo parlamentario en la pasada legislatura. La ruptura sigue escociendo, aunque ambas partes hayan optado por una estrategia de no agresión ante la evidencia de que la unidad de la izquierda es necesaria para frenar el ascenso de Vox, un partido contra el que Rodríguez mantiene un discurso abiertamente beligerante.

Pregunta. ¿Por qué el 19 de junio un votante de izquierdas debería elegir a Adelante Andalucía y no a Por Andalucía?

Respuesta. Porque si, además de abordar la brecha de género, las desigualdades sociales y los perjuicios al medio ambiente, quiere abordar la brecha territorial, tiene en nosotros la posibilidad de optar por el andalucismo de izquierdas.

Nosotros no tenemos ninguna sede en Madrid que nos diga lo que tenemos que defender”

P. Algunas formaciones de Por Andalucía también se reivindican andalucistas.

R. En nuestro caso, sí hay garantía de que no vamos a tener ninguna sede en Madrid que nos diga lo que tenemos que defender. En nuestra experiencia con partidos estatales y partidos andaluces, si se ven comprometidos los intereses de los partidos a nivel estatal, lo que prima es el criterio de partido frente al del territorio.

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P. En Por Andalucía dicen que son ustedes la CUP andaluza. ¿Se identifican con esa definición?

R. Si quieren decir que somos independentistas, saben que no lo somos. No hay demanda de independencia en esta tierra, más bien es de aprovechar bien la autonomía. Agitar el fantasma del independentismo me parece más propio de otras latitudes ideológicas.

Al PSOE le hace falta un líder que marque una impronta mayor que Espadas”

P. ¿Era necesaria alguna reparación formal por la expulsión del grupo parlamentario para haber formado parte de la coalición Por Andalucía?

R. Pedíamos un gesto que demostrara que había buena voluntad de recuperar la cordialidad y la lealtad. Pero eso es pasado.

P. Que hayan tratado de vetarla en los debates electorales no ayuda a recomponer la unidad de la izquierda.

R. Nos ven como competidores. Por eso ahora hay que decir ese tipo de cosas de que somos la CUP andaluza, como si fueran a asustar a alguien.

Por Andalucía nos ve como competidores”

P. ¿Qué causas explican la desmovilización del electorado de izquierdas?

R. Son muchos factores. Hubo agotamiento del Gobierno del PSOE después de 37 años, una toma de conciencia de que no cumplió con sus compromisos, y además los dos presidentes más importantes de la comunidad están condenados por corrupción. El resto del espacio de la izquierda no hemos sido capaces de levantar una alternativa ni cuando íbamos juntos en 2018. Ahora estamos en una situación de fragmentación. La actitud en campaña es de tender la mano al resto de la izquierda para tratar de animar a la gente a ir a votar. La gente no distingue muy bien entre las dos candidaturas, al final estamos vinculados, aunque hayamos roto. La sociedad también está muy desmovilizada. La pandemia, la soledad, la incertidumbre, el haber afrontado problemas nuevos que no esperábamos, son caldo de cultivo para el crecimiento de opciones autoritarias y para la renuncia a peleas colectivas.

P. ¿Sería un fracaso no conseguir grupo propio?

R. Estamos pensando en una construcción a medio plazo. Se inaugura el espacio andalucista y tendríamos más protagonismo en el Parlamento del que hemos tenido con 11 diputados. Creemos que podemos aspirar a un grupo andalucista. Vamos a seguir dando la pelea, incluso si no sacamos nada.

P. ¿Se presentarán a las generales?

R. Sí. Mientras tengamos la hipótesis de que el espacio andalucista es posible y es necesario, vamos a seguir.

P. ¿Estas son las últimas elecciones de Teresa Rodríguez?

R. Sí. Y además lo voy a decir muchas veces.

Teresa Rodríguez, en Cádiz.
Teresa Rodríguez, en Cádiz.alejandro ruesga

P. Si Yolanda Díaz le dijera que le gustaría que formara parte de su proyecto, ¿aceptaría?

R. La escucharíamos con atención y veríamos. Vamos a seguir siendo una fuerza andalucista que no se somete a los intereses de otra fuerza estatal.

P. ¿Cree que es necesario un proyecto como el de Díaz para la izquierda española?

R. Desde fuera sí, porque en ese contexto de desánimo cualquier luz que surja es positiva. Nos gustaría que le fuera bien.

P. Una de las causas de la ruptura con Podemos fue el pacto de Gobierno con el PSOE. Sin ellos en el Ejecutivo, ¿medidas como la subida de salario mínimo interprofesional, la reforma laboral o el ingreso mínimo vital se hubieran podido llevar a cabo?

R. La subida más importante del salario mínimo, de 750 a 900 euros, se hizo desde fuera del Gobierno, cuando se negociaron los Presupuestos tras la moción de censura. Es posible influir con mucha contundencia en un Gobierno estando fuera. Al influir desde fuera te puedes seguir proyectando como alternativa.

Estas son mis últimas elecciones”

P. ¿Tendrá futuro Adelante Andalucía cuando usted abandone la política?

R. Confiamos en que una parte de la sociedad cree que el andalucismo es necesario. En un contexto en el que la brecha territorial se abre cada vez más y surgen fuerzas territoriales en otras latitudes, eso nos interpela a nosotros, incluso sin ser yo la cara visible.

P. ¿Qué ha hecho bien Juan Manuel Moreno para haberse consolidado como presidente de la Junta?

R. Ha tenido la habilidad de torear a la extrema derecha. Ha proyectado esa idea de que no pasaba nada por que gobernaran las derechas y es lo que ha hecho, políticas continuistas con las del PSOE.

P. ¿Y qué ha hecho mal la oposición para no poder erosionar esa imagen moderada?

R. El PSOE no ha tenido un liderazgo claro como consecuencia del relevo de su líder. Tampoco Juan Espadas despunta por su forma de comunicar y ahora les haría falta alguien que marcara una impronta mucho mayor. Nosotros hemos estado distraídos con nuestros propios culebrones y tampoco hemos hecho méritos para apuntarnos como alternativa.

Moreno ha tenido la habilidad de torear a la extrema derecha”

P. ¿Es partidaria de un cordón sanitario para que Vox no entre en el Gobierno?

R. El cordón sanitario es alimento para ellos. Es engrandecerlos, es seguir alimentando la fuerza que tienen de plantarse como voto de castigo al resto de la política española. Lo más cómodo para ellos sería que todos votemos a Moreno y que ellos se queden en la oposición.

P. ¿Cuáles son sus recetas para luchar contra el desempleo, uno de los problemas endémicos de Andalucía?

R. Diversificación productiva. En Andalucía hay una oportunidad para una revolución de las energías renovables, pero se está haciendo mal porque están primando a los fondos de inversión. Somos el descampado donde todos se llenan los bolsillos para llevarse las rentas fuera. Frente a ese modelo hay que apostar por la economía social andaluza. No son recetas para pasado mañana, pero es una apuesta que hay que empezar y para eso hay que exigir que los fondos europeos vengan también para Andalucía.

P. ¿Cree que estas elecciones van a tener repercusión en el mapa político de toda España?

R. Supongo que sí, pero me molesta que las fuerzas políticas lo vean como un trofeo de pretemporada.

La mujer que quería ser partido

Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía.
Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía.ALEJANDRO RUESGA
NATALIA JUNQUERA

Esta es la tercera vez que Teresa Rodríguez (Rota, Cádiz, 40 años) aspira a presidir Andalucía. Con 18, figuró en las listas de IU. En 2008 se pasó a Izquierda Anticapitalista. En 2014 fue europarlamentaria con Podemos. En 2015 dejó Bruselas para ser candidata en las andaluzas (obtuvo 17 escaños). En 2018 se presentó por Adelante Andalucía, que entonces aglutinaba a Podemos e IU. En 2020 rompió con Pablo Iglesias. Ahora se presenta por Adelante Andalucía, que se llama igual, pero no es lo mismo. 


Teresa Rodríguez es su propia marca. También uno de los nombres propios del relato de la fragmentación explosiva de la izquierda. 
De adolescente se manifestó contra la base americana de Rota. Licenciada en Filogogía árabe —fue premio extraordinario—, trabajó de profesora y fue delegada sindical en la época de la Marea Verde. Curtida en el activismo, encajaba bien en el primer Podemos, el que aprovechó el tirón del 15-M, cuando Pablo Iglesias decía: “No podemos convertirnos en políticos”. El pacto de Gobierno con el PSOE reventó la relación entre ambos. 


“Os tenemos que contar algo…”; El líder de Podemos lo explicaba en un vídeo junto a Rodríguez presumiendo ambos de ruptura “civilizada y respetuosa”. El partido, que ahogó a sus baronías, vio marchar uno tras otro a los miembros de su núcleo fundador, incluida Rodríguez. La separación amistosa terminó en acusaciones de transfuguismo. 


Su tono es vehemente, apasadionado, de mitin antiguo: “Se buscó la alianza más fácil y, como la paloma de Alberti, creyó que el norte era el sur, se equivocaba (a Susana Díaz, en 2019, en alusión a Cs); “Van a ser un gobierno de corbatas muy grandes sobre corazones muy pequeños” (a Juanma Moreno, en 2019). Asegura que este es su último intento. 


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