La derecha rechaza el veto a debatir con Vox que propone la izquierda

El PP no marginará a la formación ultra y recuerda a Sánchez los apoyos de Bildu

Reyes Maroto y Ángel Gabilondo, este lunes en un mitin en Fuenlabrada. En vídeo, Gabilondo anuncia un "cordón sanitario" contra Vox.Foto: Víctor Sainz

No habrá veto a Vox en los próximos debates sectoriales que se organicen en los medios para las elecciones del 4-M. No habrá tampoco más debates generales, entre los aspirantes a la presidencia, tras las polémicas de la semana pasada en Telemadrid y luego en la SER. PP y Ciudadanos rechazaron este lunes sin miramientos la propuesta de los partidos de la izquierda para no discutir con la formación ultra “por razones democráticas”. El PP considera a Vox una formación constitucionalista y reprocha a Pedro Sánchez los apoyos que recibe de Bildu.

El cabeza de cartel socialista en Madrid, Ángel Gabilondo, todavía muy afectado por las consecuencias de que la candidata de Vox, Rocío Monasterio, no quisiera condenar el viernes las amenazas contra varios dirigentes del Gobierno y de Podemos propuso este domingo y reiteró este lunes aplicar un veto a Vox “porque es una amenaza para la democracia”. Y remarcó: “No debe haber neutralidad con la ultraderecha. Entre fascismo y antifascismo no hay neutralidad. Hay que elegir”.

“Madrid entra en una encrucijada muy peligrosa para la democracia” si el gobierno depende de ellos, argumentó el candidato del PSOE. Y recordó que Vox “no respeta nuestra democracia” y que eso tiene consecuencias institucionales”, sobre la opinión, pero también “cívicas”, pues “los ciudadanos tenemos el deber de aislar posiciones que son veneno para la convivencia”. Y en la tarde de este lunes, en un mitin en Fuenlabrada, reiteró: “Si digo que hay que hacer un cordón sanitario con Vox lo que digo es que no queremos que tengan más poder, no queremos que estén en los gobiernos. Señora Ayuso, no queremos que gobierne con usted. Tranquila, que no va a gobernar”.

La idea cogió fuerza entre los otros aspirantes de las candidaturas de izquierdas. Mónica García, de Más Madrid, la suscribió e instó a la popular Isabel Díaz Ayuso a sumarse para “cerrar la puerta a la extrema derecha”. El candidato de Podemos, Pablo Iglesias, fue el primero que abogó por este tipo de cordones políticos a Vox y de hecho el viernes se levantó del plató de debate en la SER cuando comprobó que Monasterio no se retractaba de poner en duda las amenazas que recibió él y su familia. En los siguientes días Iglesias ha incidido especialmente en la necesidad de parar a la ultraderecha, que identifica con el fascismo: “La democracia española se tiene que defender del fascismo y de los métodos fascistas, que son la mentira, la amenaza, el bulo y una agresividad que no tiene precedentes”. Y también ha retomado sus acusaciones contra determinados medios, tertulias y periodistas, a los que acusa de dar cancha y blanquear esas posiciones.

El PP, incómodo

El PP está muy incómodo con este debate, con la radicalización creciente de la campaña y quiere intentar reducir la proyección que Vox ha adquirido con esta polémica y más aún que la discusión se centre en estos últimos días en la posibilidad de que Ayuso tenga que gobernar con el partido ultra, que es la estrategia a la que se está aferrando la izquierda. El líder nacional, Pablo Casado, participó este lunes en un acto sobre la gestión de los fondos europeos y se limitó a “rechazar cualquier amenaza o agresión” en la campaña, y no solo no citó a Vox, sino tampoco a Ayuso y menos aún el veto propugnado desde la izquierda. El alcalde de Madrid y portavoz nacional, José Luis Martínez Almeida, fijó posición y aclaró que “no se plantean” ningún veto y miró hacia las alianzas en el Congreso de Pedro Sánchez: “A mí que me digan, desde luego, por qué no puedo pactar con Vox, pero sí se puede pactar con Bildu. Y no estoy comparando a Vox con Bildu, porque Vox me parece, por supuesto, muchísimo mejor que Bildu”.

En la candidatura de Ayuso en Madrid precisan que el PP acudirá a los debates, en este caso sectoriales, que distintos medios están organizando estos días. De hecho este lunes acudieron a uno en Cuatro sobre los jóvenes. Irán a más. Eso sí, Ayuso no participará en ningún debate generalista más porque ya advirtieron desde el inicio que solo acudiría a uno. Desde la dirección nacional del PP insistieron en la idea de que Vox es “un partido constitucionalista” más y recordaron cómo Sánchez en un debate sobre los fondos europeos les calificó como más “responsables” y democráticos” que el PP.

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El portavoz de la Ejecutiva de Ciudadanos y candidato a la presidencia madrileña, Edmundo Bal, no comprendió tampoco la iniciativa de Gabilondo, avalada por Mónica García y por Pablo Iglesias, de “renunciar a la palabra” en esos próximos debates. Y, además, se ofreció para mantener un cara a cara con Rocío Monasterio, de Vox, donde ella quiera, para que los electores puedan decidir si prefieren que “el futuro Gobierno autonómico lo condicionen las políticas” de su partido o la formación ultra.

El portavoz de Vox, Jorge Buxadé, enfatizó por su parte que su partido no va a admitir “ni una sola lección de democracia” ni del PSOE, ni de Podemos, “ni del Gobierno socialdelincuente” formado por unas fuerzas que él situó “extramuros del sistema democrático”. Buxadé apuntó contra Sánchez por reivindicar un “cordón antidemocrático” contra Vox cuando le acusó de usar “una soga antidemocrática” contra los votantes de su partido a los que intenta “deshumanizar”.

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