Exonerado el policía de Vilagarcía acusado de cobrar 2.000 euros por no tramitar una multa

El jurado popular no halló pruebas para condenar al agente por cohecho al desdecirse de la denuncia el supuesto sobornado

Varios de los agentes de la Policía Local realizando un control de movilidad en la salida de Santiago de Compostela.
Álvaro Ballesteros / Europa Press
15/01/2021
Varios de los agentes de la Policía Local realizando un control de movilidad en la salida de Santiago de Compostela. Álvaro Ballesteros / Europa Press 15/01/2021Álvaro Ballesteros (Europa Press)

El jurado popular ha declarado no culpable al agente de Policía Local de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), Marcial D.F., acusado de un delito de cohecho al cobrar supuestamente 2.000 euros en 2013, a cambio de no tramitar una multa de tráfico a un conductor que había superado los niveles de alcoholemia.

Ahora se espera el fallo de la sección cuarta de la Audiencia de Pontevedra tras un juicio sin pruebas concluyentes y que ha dejado múltiples interrogantes, además de los reproches del fiscal hacía el testigo de cargo en esta causa, sorprendido de que este no recordara si había sido o no sobornado por el agente. Finalmente, al jurado solo le quedó claro que había habido un atestado por alcoholemia y que este nunca llegó a entrar en el juzgado.

El acusado había negado con rotundidad durante la vista ser el autor de los hechos que le imputaba la fiscalía y por los que le pedía una condena de cuatro años y medio de prisión y nueve de inhabilitación. Una causa que comenzó con tres imputados, un agente más de la Policía Local, y que fue desmoronándose en los más de siete años que duró el proceso hasta llegar al juicio. Arranca con una investigación de la Policía Nacional por presuntas irregularidades en la Policía Local de Vilagarcía tras detectarse fallos en la guardia y custodia de expedientes de tráfico.

El atestado de esa prueba aparece firmado por el acusado, pero este sostuvo que no lo redactó ni tramitó, alegando que él siempre habla y escribe en gallego y que el documento en cuestión está redactado en castellano. Marcial D.F. explicó que ese día estaba de guardia con un compañero cuando les llamaron para hacer una prueba de alcoholemia y luego llevaron al conductor a las dependencias policiales para repetírsela. El acusado explicó que los atestados se guardaban en una carpeta a la que tenían acceso todos los policías y el personal municipal y que, tras esta investigación, a partir de 2013, todo empezó a guardarse en una caja fuerte, pero no antes.

Su abogado subrayó que aquella investigación se encontraron cuatro atestados que se habían tramitado y que nunca llegaron al juzgado, uno de ellos el firmado por el acusado. En el registro realizado en la taquilla de su cliente y en la carpeta que él tenía en el ordenador de la Comisaría no apareció nada sospechoso.

La fiscal llegó a reconocer ante el tribunal popular que se encontraba con una “dificultad enorme” para argumentar su tesis acusatoria debido a la actitud del testigo principal, el conductor que denunció los hechos. “Ha venido al juicio a mentir descaradamente”, dijo. “Este hombre, después de denunciar con todo lujo de detalles y ratificar después en el juzgado de instrucción su declaración, ahora viene aquí y con la mayor desfachatez del mundo dice que no se acuerda”, le recriminó la representante del Ministerio Público.

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