La nueva suspensión del juicio por la coca del `Titán´ obliga a excarcelar a los dos acusados que quedan en prisión

El hostelero de Boiro Mario Otero y el armador del barco nodriza, Pedro Rodríguez, saldrán en libertad pero sin pasaporte

Sede de la Audiencia Provincial de Pontevedra.
Sede de la Audiencia Provincial de Pontevedra.EFE

Uno de los juicios por narcotráfico con mayor resonancia en la última década ha sido suspendido este lunes por segunda vez. El tribunal de la Audiencia de Pontevedra ha fijado para julio y septiembre el nuevo calendario de la vista que, además, se ha aplazado por el mismo motivo: la baja médica de dos de las letradas que ejercen la defensa de los 20 presuntos narcos que se sentarán en el banquillo por el transporte de 1.700 kilogramos de cocaína en agosto de 2017.

Una suspensión que ha obligado al tribunal a excarcelar sin imponer fianza a dos de los principales encausados en este proceso, atendiendo la solicitud del fiscal antidroga que ha alegado motivos ajenos al proceso. El hostelero Mario Otero, expresidente del Club Boiro de su pueblo, y el armador de Huelva Pedro Rodríguez, dueño del Titán Tercero, el remolcador panameño que transportó el alijo desde la Guayana francesa, se encuentran entre los supuestos cabecillas del grupo y son los únicos implicados que permanecían en prisión.

El fiscal ha solicitado al tribunal que les imponga medidas cautelares, como la retirada del pasaporte y la prohibición de abandonar el país. Además, pide que ambos acusados comparezcan semanalmente ante un juzgado o comisaría de policía. El juicio se reanudará el 20 de julio y la declaración de los acusados se prevé para el 20 de septiembre y 1 de octubre. Todavía queda por determinar la fecha de juicio contra dos de los encausados que serán juzgados en otra vista por la baja de la letrada que los defiende.

De los 30 detenidos en esta operación, nueve de ellos quedaron fuera de la acusación, entre ellos, tres miembros del clan de Los Charlines. Los nombres de Manuel Charlín, su hijo Melchor y su sobrino José Benito aparecieron en la investigación como implicados en los preparativos de un envío de cocaína que más tarde se frustró por la falta de infraestructura y liquidez económica por lo que quedaron relegados de la operación del Titán.

También quedó fuera del procesamiento el empresario de Cambados José Andrés Bóveda, alias Charly, implicado en un principio en la logística del transporte del grupo, así como los hermanos de Toledo Marcos y Enrique Echevarría, dos fuertes empresarios del sector de la automoción. Ambos estuvieron supuestamente vinculados al presunto fugitivo Paul Wouter que fingió su muerte, de origen brasileño pero afincado en Marbella al que busca la Interpol y que será el gran ausente en este juicio.

En el organigrama del grupo que diseñó la descarga de la cocaína valorada en unos 60 millones de euros está el histórico narco Jacinto Santos Viñas, su mujer y su hijo Diego. Según la acusación, formaban parte de la dirección de la banda junto a Mario Otero Díaz y su hijo Daniel, Víctor Manuel Pérez Santos, Luis Manuel Rodríguez Parada, Rafael Díez Martínez y el armador del Titán, el andaluz Pedro Rodríguez. También aparecen en la lista de acusados Serafín Pego, que puso el pesquero Sempre Cacharelos para recoger el alijo.

Las escuchas telefónicas han sido el principal medio de prueba contra los 21 imputados, pinchazos que permitieron a la policía poder seguir durante casi un año a los actores de esta operación y el rastro del cargamento de cocaína para capturarlo. El intento de los narcos se frustró en plena maniobra de aproximación del pesquero al barco nodriza para recoger la droga que luego sería alijada en varias planeadoras para desembarcarla en las costas de Galicia.

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