Vecinos de Carabanchel protestan por las 400 familias necesitadas que siguen sin recibir ayuda

La Despensa Solidaria del distrito y el proyecto ‘Barrio que se Alimenta de Solidaridad’ consideran “inaceptable” que tras más de medio año no se haya reforzado la atención a colectivos vulnerables

Acto reivindicativo de colectivos vecinales de Carabanchel antes del comienzo del pleno del distrito para exigir la atención social y alimentaria de familias sin recursos durante la pandemia.
Acto reivindicativo de colectivos vecinales de Carabanchel antes del comienzo del pleno del distrito para exigir la atención social y alimentaria de familias sin recursos durante la pandemia.KIKE PARA

“En los días malos también se come”, dice Pedro Casas con la capucha puesta y el abrigo mojado. Llueve sin parar en la tarde del jueves en Madrid, pero eso no impide que el presidente de la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto se haya unido al acto organizado por el proyecto “Barrio que se Alimenta de Solidaridad”, de Carabanchel Alto, junto a la Despensa Solidaria de Carabanchel. Frente al Centro Cultural Lázaro Carreter, lugar donde se celebrará el Pleno de la Junta Municipal del distrito, estas redes de solidaridad denuncian que 400 familias siguen sin ser atendidas por los Servicios Sociales. Consideran “inaceptable” que tras más de medio año no se haya reforzado la infraestructura de atención a colectivos vulnerables.

“Cuando las familias llegan lo primero que les decimos es que llamen al Ayuntamiento, pero aseguran que no les cogen el teléfono, o que cuando lo hacen tardan tres o cuatro semanas en darles cita. Estamos hablando de alimentos, la gente no puede estar esperando tres semanas porque tienen que comer cada día”, comenta Pedro Casas. Coincide en esto Loreto Rojas, de la Despensa Solidaria de Carabanchel, que critica la inacción por parte de las instituciones: “La vía de Servicios Sociales no está funcionando y derivan a las personas a las despensas porque no hay recursos suficientes”.

Esta despensa comenzó a involucrarse con el barrio en 2008, durante la crisis económica anterior. En este momento de emergencia social ayudan a 200 familias y tienen a 60 en lista de espera. Además, las donaciones están bajando y esa barrera económica cada vez les pesa más. Aunque los voluntarios no faltan porque funcionan como un grupo de apoyo: aquellos que reciben comida son parte de esta cadena de solidaridad.

Un grupo de tres vecinas charlan al lado de una pila de cajas de plástico de supermercado donde cuelgan carteles que especifican cuántos miembros hay en la familia y los menores a cargo. Una botella de aceite y legumbres son los productos básicos que se exhiben. Una de las mujeres dice que se ha acercado hasta la concentración porque hay que dar “voz y luz” a las necesidades del barrio y "a la gente sin ayuda, sin ERTE y con hijos”. La otra vecina participa cada 15 días en la recolecta de alimentos en una farmacia que sirve de punto de recogida. Cada persona es un eslabón clave en este entramado.

Acto reivindicativo de colectivos vecinales de Carabanchel antes del comienzo del pleno del distrito para exigir la atención social y alimentaria de familias sin recursos durante la pandemia.
Acto reivindicativo de colectivos vecinales de Carabanchel antes del comienzo del pleno del distrito para exigir la atención social y alimentaria de familias sin recursos durante la pandemia.KIKE PARA

“Carabanchel siempre ha sido un barrio muy solidario y la gente ha respondido magníficamente”, dice con orgullo María José Gallego, que lleva media vida conectada con causas sociales y es miembro activo de la Asociación de Vecinos. Cuenta que se volcaron a ayudar durante la pandemia porque muchas familias conocidas empezaron a pasar hambre. “Entiendo la vergüenza que da pedir, algunos vienen con la cabeza agachada y lo que intentas es que la gente no se sienta mal cuando llega aquí, sino que sea como ir a pedir sal a la vecina, de igual a igual. Nadie tenemos dinero ahorrado para un año si te quedas sin trabajo. Nos puede pasar a todos”, apunta resguardada en un colorido paraguas que contrasta con el día gris.

Pedro Casas, de la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto, dice que la relación con la Junta Municipal no es buena. Les pasaron el listado de familias en el mes de julio y no obtuvieron respuesta: “En Carabanchel no se ha hecho ninguna mesa de coordinación. Hemos tenido dos reuniones y las dos han sido desagradables por el tono con el que nos han tratado. En la primera se ofendieron muchísimo porque dijimos que los Servicios Sociales estaban desbordados. En la otra nos criticaron porque una familia nos mandó una foto de la cesta que le había llegado de una asociación que colaboraba con el Ayuntamiento, una cesta bastante deficitaria, y se enfadaron por eso”. Pedro Casas señala que no está criticando la labor de los trabajadores sociales, solo pide que exista un mayor control.

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Desde la Junta Municipal de Carabanchel, el Concejal Presidente, Álvaro González, del Grupo Municipal del Partido Popular, se muestra sorprendido por teléfono. Asegura que siempre ha tendido la mano a todas las entidades: “Hubo un momento difícil donde quizás no actuamos con toda la celeridad que nos hubiera gustado. Los Servicios Sociales se han tenido que adaptar al teletrabajo también”. Añade que los trabajadores sociales tienen que hacer expedientes administrativos con información que solicitan para estudiar cada caso, pero cree que la mayoría se resuelven en un periodo de tiempo razonable.

Sin embargo, Fernando Aguilar de la Despensa Solidaria Los Cármenes, declara que hacen seguimientos aleatorios a las familias del listado y comprueban que no reciben la llamada de Servicios Sociales: “La ley de voluntariado lo deja muy claro, debemos estar cuando la Administración pública no tiene capacidad, pero como no reconoce la incapacidad pues no deja que las entidades voluntarias podamos trabajar porque ellos tienen la competencia, pero por otro lado nos derivan sus situaciones de sobrecarga porque tienen que dar salida. Estamos en esa pesadilla de ni para ti ni para mí y nadie reconoce la irresponsabilidad social que se está produciendo en estos momentos”.

Mientras, los vecinos de Carabanchel llevan la solidaridad como bandera y siguen reivindicando que no se deje de lado a las 400 familias que dependen de las redes y asociaciones vecinales. No les importa la lluvia, el barrio nunca para.

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