tribuna
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Sísifo en versión Carabante

Se retrasan por enésima vez las obras del túnel peatonal entre las estaciones de Sol y Gran Vía

Una de las bocas del metro Gran Vía, estación cerrada por obras.
Una de las bocas del metro Gran Vía, estación cerrada por obras.N. D.

Hace unos días, el Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, anunciaba que la finalización del túnel peatonal entre las estaciones de Sol y Gran Vía se vuelve a postergar hasta, como mínimo, el verano del año que viene.

Es el enésimo retraso en unas obras que se licitaron coincidiendo con las de remodelación de la Gran Vía, que llevamos a cabo desde el gobierno de Carmena. En su día, el ejecutivo de Cifuentes aseguró que ambas terminarían a la par y, sin embargo, hace más de dos años que se inauguró la nueva Gran Vía mientras que el túnel continúa ejecutándose.

Nuestra actuación, a la que ahora el PP resta importancia, pero de la que decían entonces que ponía en riesgo la civilización occidental, concluyó en el plazo previsto. No así el túnel, que sigue abierto en canal, con las conocidas molestias que genera a vecinos, comerciantes y viandantes.

Este túnel es el único legado que el actual Concejal de Medioambiente y mano derecha de Almeida, Borja Carabante, ha dejado y va a dejar a Madrid. Un proyecto que se redactó, licitó y adjudicó cuando él ostentaba el cargo de Consejero Delegado de Metro.

Carabante alegará en su defensa que la obra la adjudicó oficialmente la consejería y no la empresa que él presidía. Sin embargo, por el intercambio de información que tuvimos entre nuestro gobierno y el de la Comunidad, quedó patente que quien dirigía esta actuación era el entonces máximo responsable de Metro. Desde aquel momento, este asunto persigue en un recorrido interminable a Carabante, convertido en una especie de Sísifo contemporáneo que excava una y otra vez el mismo túnel.

Como al actual responsable de Medioambiente no le gusta que le recuerden sus errores, se justifica diciendo que es mucho más complejo ejecutar un túnel que una ampliación de aceras. Una mala excusa dado que dicho “túnel” no es más que una pasarela peatonal subterránea cuyo presupuesto de licitación apenas alcanzaba la mitad del de Gran Vía: 3,5 millones de euros frente a siete. Nadie duda de que el precio definitivo será muy superior pues con tanto retraso, los sobrecostes se habrán disparado, cosa que sucede casi siempre que el PP hace una obra.

Parece evidente que ni Carabante ni el portavoz nacional del PP, Martínez-Almeida, van a dar la cara por esta catastrófica gestión y, si lo hacen, será para echarle la culpa al gobierno de Carmena. Aunque traten de esconderlo, ese túnel es la prueba más visible de su incapacidad y su incompetencia.

Al inicio de su mandato, apostamos a que Carabante no sería capaz de iniciar el soterramiento de la A5 ni de finalizar las obras del túnel de Gran Vía antes de dejar su cargo de Concejal. Casi dos años después, todo apunta a que así será.

Jose Manuel Calvo es concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital

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