El discurso del diálogo le dura seis minutos a Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid asegura que su Ejecutivo no alimenta tensiones territoriales en el mismo acto en que denuncia que Sánchez beneficia a los independentistas catalanes en el reparto de fondos europeos

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, comparece en una rueda de prensa en la sede del gobierno regional este martes para presentar el balance 2020 de la comunidad que preside.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, comparece en una rueda de prensa en la sede del gobierno regional este martes para presentar el balance 2020 de la comunidad que preside.Ballesteros (EFE)

Circula por Twitter una imagen de Isabel Díaz Ayuso pintada como Agustina de Aragón, como si estuviera luchando al pie del cañón contra los franceses, pero junto a una bandera ondeante de la Comunidad de Madrid. La comparten tuiteros que simpatizan con su estilo beligerante e incluso fue usada el 17 de octubre por un asesor suyo para felicitarla por su cumpleaños. Pero cuando la presidenta madrileña tiene que hacer su autorretrato pinta un cuadro bucólico. El suyo es “un Gobierno que dialoga”, dijo este martes durante un discurso de quince minutos en Sol, haciendo balance de 2020. Ayuso repasaba el año con ocasión de uno de los últimos eventos ante la prensa antes de marcharse de vacaciones con su familia durante el puente de Año Nuevo. Lo hizo en el patio de la Real Casa de Correos después de la reunión semanal con los miembros de su Gobierno. “No hemos alimentado ni el victimismo ni el regionalismo”, añadió. “Hemos peleado por la vida en todo momento pero siempre al servicio del país y sin entrar en tensiones territoriales”.

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Todo esto lo dijo en los primeros seis minutos, a pesar de los múltiples frentes que tiene abiertos con el Gobierno central y con los independentistas: impuestos, educación o vacunas, entre otros. Entonces sacó la pólvora. “Denuncio el sectarismo que en muchas ocasiones ha habido contra la Comunidad de Madrid”, dijo la presidenta y añadió: “Aquí un nuevo ejemplo. Lo digo porque el reparto anunciado por los fondos de la Unión Europea, los llamados React European Covid está pensado contra los madrileños porque nunca se ha visto una arbitrariedad así”.

La presidenta se refería al reparto entra las comunidades autónomas de una pequeña parte de las ayudas europeas, un desembolso de algo más de 10.000 millones de euros cuya distribución acaba de publicar el Ministerio de Hacienda. A Madrid le corresponderán 1.284 millones, casi 422 millones menos que a Cataluña, beneficiada con 1.706 millones. El Ministerio que dirige María Jesús Montero ha distribuido el dinero de acuerdo al impacto de la pandemia en tres indicadores: la riqueza de la comunidad, el desempleo y el desempleo juvenil. Ni Ayuso ni el Ministerio de Hacienda han dado detalle sobre cómo han hecho sus cálculos pero la presidenta regional cree que esa diferencia entre Cataluña y Madrid se debe a cálculos políticos de Pedro Sánchez.

“Tienen escenarios sociales y económicos muy parecidos y sin embargo el reparto, como ven, perjudica claramente a nuestra comunidad”, dijo Ayuso. “El apoyo al independentismo catalán del Gobierno [central] va a costar por tanto a los madrileños 422 millones de euros que van a recibir menos”.

“También llama la atención que la Comunidad Valenciana, gobernada por la izquierda y ultraizquierda, reciba casi el mismo volumen de fondos que Madrid, pese a que su peso sobre el Producto Interior Bruto, que es del 9%, y la población, el 10,6%, es muy inferior. Vamos a denunciar este maltrato a Madrid en todas partes. En Bruselas y en nuestro país. No nos vamos a quedar cruzados de brazos ante una discriminación inaceptable por injusta, y desde luego, en el momento menos adecuado”, ha añadido Ayuso.

El nuevo casus belli podría ser un anticipo de una disputa mayor en el primer semestre de 2021, cuando Moncloa anuncie el reparto de otros 64.300 millones de fondos europeos ya preasignados a España.

También participó en el balance 2020 el vicepresidente del Gobierno de Ayuso, Ignacio Aguado, quien sonó más a filósofo que a político. Aguado, que busca siempre la manera de diferenciarse de la presidenta, no habló de hitos o logros de su Gobierno sino que hizo una reflexión personal sobre las lecciones que ha aprendido este año: la bondad de la gente, la fragilidad del ser humano, la creatividad, la importancia del trabajo de los funcionarios públicos, o la victoria de la democracia sobre el populismo de Trump (a quien no mencionó por su nombre).

Tuvo su momento para el telediario cuando durante un minuto se acordó entre silencios y gestos de emoción de la gente que ya no está. “Yo no puedo olvidarme de Isidro, no puedo olvidarme de Ñiñi, que era madre de familia y trabajó durante muchos años en el distrito de Chamberí en el PP, no puedo olvidarme de tantas y tantas personas que ya no están. 70.000 compatriotas que ya no están y por los que tenemos que dar la batalla”. Isidro es el abuelo de su mujer y Ñiñi es la hermana de su tía, según contó luego él a los periodistas en un corrillo.

Aparte del discurso, fue notable que Ayuso hablara por primera vez de las nuevas revelaciones de la “operación bicho”. Lo hizo durante el turno de preguntas de la prensa. En los últimos días se han conocido nuevos audios, contratos y testimonios en la comisión de investigación de la Asamblea sobre ese plan caótico e infradotado para salvar vidas en las residencias de mayores. El Gobierno regional ocultó esa operación que transcurrió durante 12 de los días más mortíferos de la primera ola de coronavirus. El Ejecutivo de Ayuso le dio ese encargo a Encarnación Burgueño, la hija de un asesor de la presidenta. Ella aseguró este martes que no la conocía. “Esta mujer pasó de manera testimonial por la consejería y con ella no tengo ninguna relación”, dijo.

Como ha hecho otras veces, se defendió alegando que poco importaban las decisiones que los políticos pudieran tomar aquellos días en las residencias. Según esta versión la pandemia habría sido un desastre natural y no cabría exigir responsabilidades por posibles negligencias. “(Es) un virus del que ahora se saben muchas cosas, incluso tenemos una vacuna, pero cuando entró en la Comunidad de Madrid con esa virulencia en todas las casas y también en las residencias de ancianos he de recordar que en un mismo día era capaz de matar a muchísimas personas en una residencia”, dijo la presidenta. “Yo sé que la Comunidad de Madrid peleó por cada vida”.

Los periodistas recibieron del equipo de prensa de la Comunidad de Madrid un documento con los “principales hitos” del Gobierno regional en 2020, una larga lista de bullet points con logros muy disputados por los críticos (véase el hospital Zendal) y algunas afirmaciones desconcertantes como la celebración en este año de pandemia de “50 grandes acontecimientos mundiales a nivel deportivo”. Para subrayar que Ayuso es una presidenta que dialoga, el documento enumera varios ejemplos: la “reunión bilateral” con Pedro Sánchez, las 17 reuniones de la conferencia de presidentes autonómicos (a las que ella se ausentó en ocasiones), o tres reuniones con los portavoces de la Asamblea de Madrid (los de la oposición se han quejado durante todo el año de falta de transparencia). El documento abunda en la imagen que describió Ayuso este martes: “Somos el Gobierno del diálogo”, una afirmación que contrasta con la imagen de Ayuso a los mandos de la artillería.

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