Una operación contra reloj para poner en marcha los municipios

Los Ayuntamientos se encuentran con la dificultad de retirar las toneladas de nieve y hielo acumulados

Varias personas pasean por el centro nevado de Alcalá de Henares, el pasado sábado, en el que la península sigue afectada por el temporal Filomena.
Varias personas pasean por el centro nevado de Alcalá de Henares, el pasado sábado, en el que la península sigue afectada por el temporal Filomena.FERNANDO VILLAR (EFE)

Los Ayuntamientos de la región están trabajando contra reloj para intentar volver a la normalidad tras la enorme nevada que dejó la borrasca Filomena. Muchos municipios han abierto las vías principales de circulación, pero todavía quedan bastantes calles secundarias y, sobre todo, las zonas peatonales. Algunos técnicos consultados calculan que se tardarán al menos 10 días en volver a la normalidad.

En Aranjuez, uno de los municipios que más sufrió los embates de la nevada, ya están abiertas las principales vías de circulación, gracias al esfuerzo de 170 operarios y el esparcido de 180 toneladas de sal desde el pasado viernes. Ahora se trabaja en las aceras y los paseos, según fuentes municipales, pero las bajas temperaturas están dificultando estas labores. Se ha habilitado un autobús lanzadera que va desde la estación de autobuses hasta el hospital. El resto de líneas, incluidas las interurbanas, no funcionan. El municipio solo está comunicado con la capital por Cercanías. Mientras, los trabajos en Parla se han centrado en limpiar los más de ocho kilómetros de las vías del tranvía. Era la única forma de que los 50.000 vecinos del barrio de Parla Este tuvieran un acceso al resto de transporte, como las Cercanías. También se estaba habilitando un autobús al hospital y en recuperar el mayor número posible de calles, según explicó a EL PAÍS el alcalde, Ramón Jurado. Ayer por la tarde, se esperaba la llegada de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Varios ciudadanos pasean bajo una intensa nevada en la localidad madrileña de Aranjuez el pasado jueves.
Varios ciudadanos pasean bajo una intensa nevada en la localidad madrileña de Aranjuez el pasado jueves. Jesús Valbuena (EFE)

En Fuenlabrada, ya se habían limpiado ayer por la mañana 90 kilómetros de calles, gracias al trabajo de 18 máquinas y el haber esparcido 200 toneladas de sal por parte de un operativo formado por 280 personas. Los bomberos han realizado más de 250 servicios desde que comenzó la borrasca y los servicios municipales reciben una medida de 500 llamadas al día, según fuentes del Ayuntamiento.

Uno de los municipios que más rápidamente está recuperando la normalidad es Alcalá de Henares. Desde el domingo están despejadas las principales vías de la localidad y desde la tarde del lunes se han puesto en marcha tres líneas urbanas que pasan por el centro, además de una línea especial que une la estación de La Garena con el hospital y que pasa por la Vía Complutense. “A todas las personas a las que no se les ha podido despejar la calle se les expide un certificado personalizado por parte del Ayuntamiento para que lo puedan presentar en su trabajo”, explicó el alcalde, Javier Rodríguez Palacios. Esa apertura de las calles ha permitido que ya se esté recogiendo el 86% de la basura.

Donde reina un mayor optimismo es en Alcobendas, que ha podido liberar al menos un carril y medio en las principales vías. Además, los centros de salud y de especialidades, junto con la zona administrativa (Ayuntamiento, Juzgados, Delegación de Hacienda,…) son plenamente accesibles, según detalló el jefe de la Policía Local, Antonio Pardo. Algunos problemas se están dando en urbanizaciones como el Soto y La Moraleja. Los daños en el 30% del arbolado han dificultado las labores de las quitanieves. Si entra esta maquinaria, se pueden lanzar las ramas contra los vehículos y las personas, con los consiguientes daños. Las bajas temperaturas registradas, de hasta 15 grados bajo cero, hacen más dificultoso el trabajo de los 300 operarios contra las consecuencias de la nevada. Estos trabajan en turnos de 24 horas.

La zona oeste también intenta recomponerse de una borrasca que dejó grandes cantidades de nieve acumuladas. En Las Rozas, ya estaban libres los accesos y las salidas a la autovía de A Coruña (A-6), la M-50 y la M-505. Además, 12 máquinas retroexcavadoras y camiones con sal trabajan en turnos de 24 horas para evitar las heladas en las calles de la localidad, según fuentes municipales. Los accesos a las urbanizaciones están limpios y se puede circular, eso sí, con mucha precaución. El Ayuntamiento está ultimando un informe para evaluar los daños y los posibles arreglos en los colegios públicos con vistas a su reapertura el próximo lunes. En la vecina Majadahonda, se ha dividido el término municipal en 15 zonas. Ahora se está trabajando intensamente en calles secundarias y urbanizaciones, dado que las vías principales ya estaban despejadas, según fuentes del Consistorio majariego. Ayer se recibieron 120.000 toneladas de sal, de las que una parte se harán llegar a las urbanizaciones para su uso. El resto se seguirá esparciendo por las vías para mantener la seguridad de la circulación. La policía también está llevando la comida a personas mayores que lo solicitan.

Los pequeños y medianos municipios también se han enfrentado al reto de poner en marcha medidas para frenar los efectos de la nevada. En Arroyomolinos (34.000 habitantes), ya estaban ayer limpias y listas para la circulación 130 de las 250 vías de la localidad. Eso sí, se trataba de las más importantes y que unen de norte a sur la ciudad, lo que ha permitido que el pueblo esté abastecido de combustible y alimentos con la entrada de camiones de reparto, según fuentes del Ayuntamiento. En los últimos días, los 60 operarios municipales han repartido 100 toneladas de sal y han trabajado con cinco máquinas para quitar la nieve. A partir de ahora, se va a trabajar en el acceso a los colegios para evitar que se siga acumulando. Las entradas a las urbanizaciones también están limpias, pese a las bajas temperaturas de los últimos días.

Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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