KILÓMETRO CERO
Columna
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No lo pueden entender

El brexit de Florentino Pérez olvida que no hay equipo pequeño, que algunos tienen más moral que el Alcoyano y que no todos los abuelos regalan a sus nietos las camisetas del Madrid

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en abril de 2019.
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en abril de 2019.GABRIEL BOUYS (AFP)

Lo único capaz de superar el furor informativo de las elecciones de Madrid era, precisamente, el Real Madrid y Florentino Pérez, rey indiscutible del trending topic. La súper- liga, desmenuzada en un programa de televisión llamado el chiringu- ito, batió a la súper campaña. El presidente merengue puso al mundo entero a hablar de su proyecto de competición al margen de las ligas nacionales y de la UEFA, con una capacidad para marcar la agenda que ya les gustaría tener a los candidatos del 4 de mayo. Le respondió el primer ministro británico, Boris Johnson; el presidente francés, Emmanuel Macron, la Comisión Europea... A Isabel Díaz Ayuso también le preguntaron por el asunto, pero pidió tiempo muerto. José Luis Martínez-Almeida, del Atleti –uno de los equipos inicialmente en el ajo- bendijo el plan: “[Enrique, presidente del club] Cerezo me ha dicho que generará mayores ingresos para todos los equipos de Primera e incluso para los de Segunda”.

Las grandes polémicas de los últimos días tienen que ver con la forma en que una candidata a la presidencia de Madrid se refirió a quienes tienen que recurrir a las llamadas colas del hambre –”mantenidos subvencionados”- y con un millonario que, en plena pandemia, mirando a los ojos –de la cámara-, dijo que él y los otros equipos de millonarios que había embarcado en su plan están “arruinados” y que si no se hacía lo que proponía, pronto estarían “muertos”. Ambos presidentes se enfrascaron, a continuación, en la famosa batalla del relato: Ayuso indignándose con quienes se indignaron con sus palabras y tratando de explicar que cuando dijo “mantenidos subvencionados” no quería despreciarlos, sino presentarlos como un producto del comunismo, y Florentino Pérez insistiendo en que no se trataba de crear “una liga para ricos”, sino de “salvar al fútbol” e incluso a los jóvenes que, al no haber partidos suficientemente “atractivos” entre grandes, se lanzaban a vicios peores.

Ya sabíamos que el fútbol es un negocio, y si quedaba alguna duda, quedó despejada en lugares como Qatar o Arabia Saudí. Pero no solo es eso. Como decía el Atleti –que entró y se salió de la pomada de la superliga–, “no lo pueden entender”, pero aún queda misterio y romanticismo

Mónica García, la candidata de Más Madrid, pide estos días a la izquierda “un poco de ilusión” por la victoria mientras llama al voto a “los miles de Davides que vencen a Goliat”. Esa batalla forma parte de la magia del fútbol y ha dado lugar a expresiones con alma de refranes como el célebre “no hay equipo pequeño” o “tienes más moral que el Alcoyano”, que por cierto, eliminó al Real Madrid de la Copa del Rey este año. Ya sabíamos que el fútbol es un negocio, y si quedaba alguna duda, quedó despejada en lugares como Qatar o Arabia Saudí. Pero no solo es eso. Como decía el Atleti –que entró y se salió de la pomada de la superliga–, “no lo pueden entender”, pero aún queda misterio y romanticismo. No hay ninguna razón lógica para que los aficionados del Dépor –que también fue súper– no se cambien al Madrid o al Barça cuando les toca ir a un campo de tierra en segunda b; nada que explique que un bebé tenga a los pocos días de nacer el carné de socio de un equipo de la mitad de la tabla, o que un abuelo regale a su nieto una camiseta del Eibar, colista, o del Cádiz, en lugar de la de Messi o Cristiano. Y sin embargo, sucede. Hay, incluso, quien el día del Juventus-Barça –por cierto, eliminado de la Champions, como el Atlético de Madrid– está viendo un Real Oviedo-Logroñés de infarto, con un jugador y el entrenador expulsados y rabiando por un gol anulado.

Avisaron a Florentino Pérez, como en el Brexit, de que “no se puede estar mitad dentro o mitad fuera”, y en apenas 48 horas le hicieron el brexit a él. Quizá solo fue un órdago para recibir más dinero.

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Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Los jueves publica una columna en Madrid, Kilómetro cero. Durante la semana comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter y realiza entrevistas para la serie Conversaciones a la contra. Especialista en memoria histórica, ha escrito dos libros, Valientes y Vidas Robadas (Aguilar).

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