El arquitecto ‘tapahuecos’

Jon Goitia, especialista en transformar locales vacíos en vivienda, planea ahora construir una casa alargada como un fideo en un solar abandonado durante décadas en Madrid

El arquitecto Jon Goitia de la Torre posa delante del solar que albergará la futura vivienda unifamiliar.
El arquitecto Jon Goitia de la Torre posa delante del solar que albergará la futura vivienda unifamiliar.Víctor Sainz

Jon Goitia se presenta en Twitter como un arquitecto e inversor, que pone “en valor inmuebles imposibles”. Su especialidad es transformar en vivienda los videoclubes, tiendas de ropa, zapaterías y otros comercios de proximidad que están muriendo en Madrid. Quizás por esa costumbre de rescatar los espacios abandonados, su olfato empresarial se activó al instante cuando el verano pasado descubrió otro hueco desaprovechado en el callejero: un diminuto solar entre dos bloques de pisos de ladrillo y toldos verdes en el distrito de Ciudad Lineal, seis kilómetros al este de la Puerta del Sol.

La parcela de cinco metros de ancho por diez de largo está cubierta por vegetación y se encuentra en San Fidel 87, una de las calles de Bilbao, un barrio obrero edificado en los años setenta y ochenta. Al parecer, en el momento de parcelar el terreno quedó dibujada esa finca mínima, poco atractiva para los promotores.

Croquis del edificio de viviendas proyectado por Jon Goitia en la calle San Fidel, 87, en el distrito de Ciudad Lineal, Madrid.
Croquis del edificio de viviendas proyectado por Jon Goitia en la calle San Fidel, 87, en el distrito de Ciudad Lineal, Madrid.

Goitia, de 45 años, cuenta que los dueños del solar se lo vendieron encantados. Antes de la gran crisis inmobiliaria de 2008 habían proyectado un edificio de pequeños apartamentos, pero con la debacle económica el plan quedó en agua de borrajas y nunca más lo retomaron. Ahora este arquitecto de origen vasco quiere cumplir un sueño de los tiempos en que estudiaba la carrera en la Politécnica de Madrid: construir una casa unifamiliar estrecha y alargada, inspirada en la arquitectura de Ámsterdam. Según los planos y el croquis del anteproyecto que ya ha diseñado, antes de solicitar la licencia al Ayuntamiento, la vivienda tendrá cinco plantas más sótano y azotea con piscina. Es la casa de un burgués en un barrio obrero y según dice, se mudará a ella cuando esté lista, porque “es un lujo” tener una residencia tan grande, relativamente cerca del centro.

“Creo que este proyecto puede animar a otros a seguir la tendencia”, dice él. “Son pequeños ejercicios de sutura para aprovechar la ciudad ya construida”.

El exdecano de los arquitectos madrileños, José María Ezquiaga, comenta para este artículo que es positivo cubrir con vivienda espacios tan complicados como el de San Fidel 87, uno de muchos agujeros en el tejido urbano de la capital. “Estos espacios no pueden ser utilizados por su tamaño, ni como zonas verdes, ni para equipamientos públicos. Más bien al contrario, es frecuente que no se mantengan en condiciones de buen mantenimiento y limpieza con los evidentes perjuicios para los vecinos colindantes”.

Esa tendencia a aprovechar los espacios vacíos contrastaría con los planes de expansión de Madrid, una metrópolis que seguirá engordando en el mapa en los próximos años. Hay planeadas más de 100.000 viviendas nuevas en el sureste (El Cañaveral, Los Cerros, Los Ahijones, Los Berrocales y Valdecarros) y más de 10.000 en Madrid Nuevo Norte.

Comercios que desaparecen

Goitia se ha hecho conocido por ser uno de los arquitectos que ha liderado en el último lustro la tendencia de reconvertir locales comerciales en vivienda. Él mismo vive con su pareja en una antigua carnicería que llevaba 10 años abandonada, cuando la compró en 2014 para reconvertirla.

El apartamento de Jon Goitia es una antigua carnicería en el noroeste de Madrid capital: arriba el local antes de la transformación; abajo su estado actual.
El apartamento de Jon Goitia es una antigua carnicería en el noroeste de Madrid capital: arriba el local antes de la transformación; abajo su estado actual.

Fue uno de sus primeros “cambios de uso”, el nombre que reciben estos proyectos que deben cumplir unos requisitos de habitabilidad establecidos por el Ayuntamiento de Madrid. En 2015 se tramitaron 8 cambios de uso en la capital. Desde entonces la cifra ha crecido año tras año. Fueron 542 en 2019 y 581 en 2020, a pesar de la pandemia. Según los números que da Goitia, su empresa, Goitorre SLU, ha transformado 80 locales en 250 nuevas viviendas.

Hay urbanistas que advierten de que esta moda tiene riesgos. Agustín Hernández Aja, catedrático en la Politécnica, resalta que está en peligro el equilibrio entre usos residenciales y comerciales. “Entre otros inconvenientes, la desaparición de estos espacios resta oportunidades a pequeños emprendedores de barrio”, observa.

Goitia dice que la demanda para hacer cambios de uso no para de crecer y la pandemia parece haber acelerado el fenómeno. Por ahora, ese es su negocio principal. La casa alargada es su ilusión. Dice estar seguro de que el Ayuntamiento aprobará el proyecto como vivienda unifamiliar, ya que las normas municipales no lo impiden en ese terreno, y espera que los técnicos también respeten su diseño.

Medio millón de inversión

Calcula que invertirá medio millón de euros, los 100.000 que pagó por el solar y el coste de la obra. “Habrá quien no quiera llamar a esto lujo por la ubicación, pero yo no tengo otro nombre para una casa tan cerca del centro, con un gym de 30 metros cuadrados y una piscina”, dice él.

En sus ratos libres investiga en Internet si hay en Madrid viviendas que estén habitadas con tantas plantas como la suya, un septúplex, contando la azotea y sótano. Su proyecto de casa tendría incluso más pisos que la Zarzuela, que es un tríplex. En el barrio de Bilbao sin duda sería como un rey.

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Sobre la firma

Fernando Peinado

Es reportero de la sección de Madrid desde 2018. Antes pasó ocho años en Estados Unidos donde trabajó para Univision, BBC, AP y The Miami Herald. Es autor de Trumpistas (Editorial Fuera de Ruta).

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