“Madrid es una región con grandes desequilibros”

Isabel Galvín enfrenta su último mandato tras ser reelegida como secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid

Isabel Galvín, reelegida como secretaria general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras de Madrid, posa en el Instituto de Enseñanza Secundaria San Isidro. KIKE PARA
Isabel Galvín, reelegida como secretaria general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras de Madrid, posa en el Instituto de Enseñanza Secundaria San Isidro. KIKE PARA

Isabel Galvín ha sido reelegida como secretaria general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras de Madrid. Será su último mandato pero confiesa que se lo va a tomar con la misma fuerza y compromiso. Cree que la educación es la gran asignatura pendiente y confía en que algún día sea posible alcanzar un gran pacto de Estado y un consenso social que lleve a aparcar los manuales políticos. Considera que la educación promueve la capacidad de pensar, de ser crítico y autónomo. Para ella esa es la verdadera libertad.

¿Cuáles son sus propuestas?

Madrid tiene una situación educativa muy compleja. Es un territorio con enormes desequilibrios y así lo determinan informes internacionales. El reto es que en Madrid todos los niños tengan derecho a la educación como dice la Constitución con políticas que compensen estas desigualdades de origen. Porque la progresión educativa tiene que ver directamente con el distrito y la localidad donde vives. Estos resultados son un fracaso social que viene de la agenda política del partido que ha gobernado decenas de años, el Partido Popular. La educación tiene que ser el motor de salida de la crisis.

¿Qué ha fallado en la política educativa estos años?

Hay una concentración de alumnado con dificultades y necesidades particularmente en la escuela pública y en algunos barrios. Ha habido una agenda muy dura de recortes, de cierre de aulas, de falta de profesores, y esto se ha mantenido sostenido en el tiempo. Ahora estamos con el debate de si hay que mantener la bajada de ratio. El gobierno de Madrid nos dice que no la va a mantener cuando ha funcionado tanto como medida sanitaria como educativa, y si ha funcionado hay que apostar por ella porque el profesorado puede atender de manera individualizada las necesidades del alumnado y por otra parte se nos permite abordar la brecha educativa que la pandemia ha incrementado.

¿Cómo se podría solventar esa brecha digital?

La digitalización ha venido para quedarse, hay que regular el teletrabajo y la teledocencia. Pero la presencialidad es insustituible en la educación y eso lo hemos aprendido en todas las etapas. El impacto de lo no presencial está siendo muy grave en el alumnado, tanto en su proyección académica como en su salud mental y bienestar emocional, también en el profesorado. Se pierde vínculo, imprescindible para el proceso educativo, y se nota en la desmotivación. Ha habido falta de recursos sin soportes informáticos en las casas, hay alumnado que está muy perdido por no tener conectividad, con solo el teléfono de su padre o de su madre. Las políticas que ha habido no han compensado esas desigualdades. Madrid no va a ser una ciudad atractiva para las clases medias y los técnicos profesionales, porque cuando la gente elige un lugar donde vivir piensa en la educación de sus hijos, no en que se pueda tomar cañas.

¿Qué piensa de la educación pública y la concertada?

Es un debate que manipula la realidad. En Madrid lo que no hay es derecho para elegir educación pública. Se ha promovido la oferta concertada en detrimento de la pública no construyendo centros en los nuevos barrios, cerrando unidades donde las había. Se subieron las tasas en la enseñanza pública y son elementos disuasorios. En Madrid ha habido un abandono penalizando a las familias que han elegido la enseñanza pública, con aulas más masificadas. Para entrar en la pública hay que superar una carrera de obstáculos. España no corre riesgo en la elección de opciones distintas porque eso está protegido por la ley, no veo necesario plantear la cuestión en términos de guerra escolar. Con la nueva ley aprobada se mantienen los mismos parámetros de la concertada pero se ha retocado la cesión de suelo público a lo concertado, no se prohíbe.

¿Cómo se pueden frenar las altas tasas de absentismo escolar?

No hay expectativas ni económicas ni sociales ni laborales para los alumnos y se produce un desapego. Tiene que ver con las escuelas de los barrios que deberían estar fuertemente dotadas con los profesionales necesarios y con políticas de actuación con equipos multiprofesionales para no dejar a nadie atrás. Hay zonas de Madrid que tienen las tasas más altas de Europa de abandono escolar. Hay que dignificar a los docentes y a todo el personal educativo. Madrid no atrae a profesionales de fuera, hemos perdido muchos que han retornado a sus comunidades o se van a otras por los salarios y las condiciones laborales.

¿Qué piensa del veto parental en materia educativa?

Es un falso debate que un partido de ultraderecha ha conseguido poner en el centro. No hay ni una sola denuncia de ningún centro ni de familias que haya llegado a la inspección. No era un problema lo que se estaba trabajando en los centros y que está recogido en el proyecto educativo con las actividades complementarias y las extraescolares que se hacen. La ley obliga a que cuando las familias matriculan a sus hijos en el centro tengan acceso al proyecto y se les explica. Si no te gusta buscas uno más próximo. Pero esa libertad se quiere cercenar justo en algunos temas como el feminismo, la educación sexual o la igualdad. La contra respuesta es que vamos en contra de la Constitución. Además, se quiere quitar el derecho a la libertad de cátedra que reconocerla fue un avance importantísimo en la calidad democrática.

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