La mirada del artista desde la pantalla

El festival internacional, Filmadrid, que empieza este miércoles, incluye por primera vez una sección que ahonda en las influencias y trayectorias de los participantes

Tomas de las películas taiwanesas 'Ohong Village' (2019) y 'Dust in the wind' (1986).
Tomas de las películas taiwanesas 'Ohong Village' (2019) y 'Dust in the wind' (1986).FILMADRID

Las películas son un retrato del momento histórico y social en el que se han realizado. No en vano la apertura y cierre del festival internacional, Filmadrid, son “historias feministas muy poderosas”, según los organizadores. Destello bravío que fue también la cinta inaugural del Festival de Rotterdam y ha brillado recientemente en el de Málaga, da inicio este miércoles al festival en el Cine Doré. Es un cuento felliniano, misterioso y onírico, sobre la liberación de las mujeres rurales, rodado con amas de casa extremeñas sin experiencia previa ante las cámaras. El domingo, Scales, de la directora saudí Shahad Ameen, dará por concluido el ciclo con una fábula sobre una niña que desafía las oscuras tradiciones del pueblo pesquero en el que vive y en el que cada familia está obligada a entregar a una de sus hijas a las oscuras criaturas del mar.

Algunos dicen que en el arte está todo hecho y que las nuevas creaciones no son más que reinterpretaciones. Para los organizadores del festival esto es particularmente real en el caso de los cineastas, por lo que se propusieron explorar la conexión entre pasado y presente en la actual edición. “Es nuestra manera de ver el cine contemporáneo, que siempre bebe de algo anterior y luego también dejará un legado para el futuro”, asegura Nuria Cubas, directora del festival, cuya sexta edición va del 9 al 13 de junio. Con eso en mente, este año por primera vez incluyen la sección Espejos en el programa, que, con la proyección de filmes claves de su pasado, se enfoca en las influencias y trayectorias de los 14 concursantes internacionales, que estrenan todos sus películas en España.

Las películas que forman parte de Espejos se proyectarán en sesiones matinales en la Casa Encendida -una de las sedes del festival junto al Cine Doré, la Cineteca en Matadero y el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. Por las tardes se mostrarán los largometrajes concursantes, en muchos casos con presentaciones de los directores y coloquios incluidos. Todo está pensado como una forma de hacer palpable la línea de tiempo en la que se ubican todas las películas. “La idea es unir el pasado y el presente a través de estas proyecciones, así que los Espejos se han seleccionado en colaboración con los propios autores que compiten. Ellos han propuesto películas propias del pasado u otras que les han influido en su trabajo”, ahonda la directora.

Un ejemplo de esto es el dúo de filmes taiwaneses que se proyectan en el marco del festival. Por un lado, el director Lim Lung-Yin compite con su debut cinematográfico, Ohong Village (2019), una película sobre un joven de una remota aldea de pescadores que vuelve al pueblo tras un periodo fallido en la ciudad. Para entrar en diálogo con su filme -que triunfó en los festivales de Torino y Jeonju- el joven director escogió Dust in the wind (1986), de Hou Hsiao-Hsien, el cineasta taiwanés más reconocido internacionalmente, en la que una joven pareja abandona su hogar en un pueblo minero para dirigirse a Taipei, donde luchan por ganarse la vida. Así, Madrid será testigo de dos taiwaneses hablando de la división urbana-rural en su isla a lo largo de 35 años.

Un fotograma de la película 'Destello bravío', de la extremeña Ainhoa Rodríguez, que abre el festival.
Un fotograma de la película 'Destello bravío', de la extremeña Ainhoa Rodríguez, que abre el festival.

La muestra, según la identidad misma del festival, también es un intento por retratar la heterogeneidad del medio. “Se han elegido títulos que ofrezcan al espectador el abanico más amplio posible de lo que es el cine de autor contemporáneo”, anota Cubas. El resultado son películas de distintos géneros y estilos que se definieron tras una convocatoria abierta y una búsqueda adicional en otros festivales por parte del equipo de programación.

Con 14 películas los organizadores admiten que esta es una edición más limitada que las anteriores; todavía hay que lidiar con los efectos de la pandemia. El año pasado solamente se celebró la sección de video ensayo de manera virtual, esta vez, sin embargo, mantenerse lejos del formato virtual, que ha sido tan popular en festivales de todo el mundo recientemente, es una apuesta de los organizadores. “Tenemos muy claro que nuestra filosofía es generar comunidad alrededor del cine y nos parecía que hacerlo online no tenía mucho sentido”, asegura Cubas.

Pero eso no es necesariamente negativo: al tener una selección más limitada, el que quiera ver la programación entera podrá, pues se han asegurado de programar las películas de tal manera que hay tiempo para desplazarse de sala a sala entre las proyecciones, aunque haya cuatro sedes distintas repartidas por la ciudad.

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