Un saxofón y un dron entre las más de las 15.000 piezas depositadas este año en la Oficina de Objetos Perdidos

La cifra se ha reducido considerablemente debido a la pandemia: en 2018 y 2019 fueron recogidas más de 70.000 pertenencias, con una media de casi 200 al día

Un saxofón y un dron en la Oficina de Objetos Perdidos en Madrid. I.U
Un saxofón y un dron en la Oficina de Objetos Perdidos en Madrid. I.U

Entre un mar de objetos extraviados se encuentran un saxofón y un dron que algún despistado, invadido por la prisa, perdió en algún lugar de Madrid. Un disgusto que muchas veces se resuelve cuando se consulta a la Oficina de Objetos Perdidos, que custodia hasta un máximo de dos años las pertenencias que se depositan. Ya se han recibido 15.833 piezas y se han devuelto 2.739 en lo que va de año. Si el propietario no lo reclama en ese tiempo, la persona que lo encuentra puede quedárselo. La cantidad recaudada de todos estos objetos no es nada desdeñable. En los últimos dos años se han puesto a disposición de las arcas públicas 100.000 euros, una vez transcurrido el plazo legal de custodia, en beneficio de los madrileños. En el primer semestre de este año, se han depositado más de 55.000 euros.

Estanterías de la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento.
Estanterías de la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento. EUROPA PRESS (Europa Press)

La Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento de Madrid almacena en sus instalaciones más de 88.000 objetos que se han perdido en la región, procedentes en su mayoría de taxis, metros y trenes, de Correos, de instalaciones deportivas y del SAMUR. Pero se lleva la palma el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez: casi el 50% de objetos recibidos vienen de AENA. La pandemia aun así ha reducido considerablemente las cifras. En 2018 y 2019 se recogieron en la oficina más de 70.000 piezas, casi 200 al día. El año pasado fueron la mitad. Una tendencia que se mantiene en 2021.

Unos 27 kilómetros de estanterías hacen de hogar para estas piezas sin dueño. Desde las más comunes, como carteras, maletas, libros, ropa y paraguas, hasta instrumentos, cuadros, sillas de ruedas, bastones, relojes, medicamentos, peluches o cañas de pescar. Hasta se encuentra una figura rellena de agua bendita de la Virgen de Lourdes. La jefa de servicio de la oficina, Carmen Fernández, explica que han llegado a tener una cabeza de animal salvaje disecada, un traje de torero, un vestido de novia, mochilas con 12.000 dólares o décimos de lotería premiados. Una persona se llegó a pasar para entregar 10 euros con los que se topó en la vía pública, asegura.

Las carteras se apilan en las cajas de la Oficina de Objetos Perdidos. I.U
Las carteras se apilan en las cajas de la Oficina de Objetos Perdidos. I.U

Sorprende también encontrar un armario de Apple con un montón de tablets, móviles y dispositivos electrónicos, que cada vez aumentan más, como si fueran una extensión indispensable de la propia sociedad. Además, a la oficina llega bastante dinero en efectivo. Algunos de los billetes internacionales que se ven en los múltiples armarios, un pequeño tesoro para los coleccionistas, no se pueden cambiar. Bien porque no se conoce la procedencia del país o porque se duda de si son falsos.

No es una tarea fácil clasificar todos estos objetos. Cada estantería tiene impreso un cartel en donde se indica la fecha y el lugar de procedencia. Todo se registra en el programa informático que funciona de base de datos, y si consta algún detalle que permita la localización del propietario se le comunica. Cada mes se publica en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid (BOAM) y en el Tablón de Edictos una relación genérica de los objetos entregados en la oficina el mes anterior.

Gafas de ver y de sol en la Oficina de Objetos Perdidos.
Gafas de ver y de sol en la Oficina de Objetos Perdidos.KIKE PARA

Si no hay halladores, esas personas que de buena voluntad deciden entregar lo que se han encontrado, los objetos pasan a ser propiedad del Ayuntamiento, que los aprovecha para distintos servicios o los saca a subasta. Muchas de las cientos de maletas que se agolpan en unas altas estanterías que rozan prácticamente los techos de las instalaciones, son utilizadas por la Policía Municipal para los entrenamientos con perros. Las maletas no se abren hasta que alguien las reclama, pero sí que pasan por el escáner por temas de seguridad.

En los últimos dos años se han puesto a disposición de las arcas públicas 100.000 euros.

Otros objetos se destinan a ONG y otras instituciones sin ánimo de lucro. Los últimos convenios han sido con una organización en Honduras que desarrolla proyectos sanitarios y educativos, y con otra de Zimbabue para la reutilización de las gafas graduadas y de sol que se apilan unas encima de otras en las cajas de plástico. De esta manera se procede a su reutilización para la población más desfavorecida. El 14 de junio una entidad que pone en marcha iniciativas artísticas reciclando productos, Basurama, se unió también al convenio.

La mayoría de los objetos que esperan amontonados no se recogen, tan solo el 15%, porque están sin identificar. Por eso desde la oficina recomiendan que los ciudadanos se acostumbren a poner su nombre en las pertenencias para de esta manera evitar aflicciones innecesarias tras las pérdidas.

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