El centro público de Educación Especial Iker Casillas abrirá solo con 16 alumnos matriculados

Cientos de padres ignoran qué servicios dará este colegio para chicos con discapacidad que está en fase de construcción en Torrejón de Ardoz

Construcción del centro de Educación Especial Iker Casillas en Torrejón de Ardoz.
Construcción del centro de Educación Especial Iker Casillas en Torrejón de Ardoz.Olmo Calvo

Los días caen como losas para los padres de los alumnos con discapacidad que deberían ir el próximo curso al centro de Educación Especial Iker Casillas, en Torrejón de Ardoz. No es para menos. Los operarios continúan a contrarreloj unas obras que empezaron a ponerse serias hace un mes con septiembre en rojo en el calendario, momento en el que se dará el pistoletazo de salida para el inicio escolar. Pero lo único claro hasta el momento es que los nervios de los padres han dado paso a otra realidad: el rechazo, por el momento, al centro por el que tanto han peleado. “Nos tratan peor que a ovejas”, se queja Maripaz López, de 50 años, madre de Adrián, un chaval de 18 con un 83% de discapacidad.

La Comunidad de Madrid asegura que el nuevo centro estará listo en enero de 2022, como estaba previsto desde que se adjudicó la obra el pasado mes de febrero. Los padres, sin embargo, creen que han jugado con ellos a la ambigüedad, pues recibieron tras las Navidades pasadas una carta para que matricularan a sus hijos el curso próximo en el Iker Casillas, sin especificar el mes en que las puertas se abrirían por primera vez a los alumnos. Según datos de la Administración, solo 16 familias dieron el paso para inscribir a sus hijos en el nuevo centro, con un total de 100 plazas para personas de entre 3 y 21 años.

El hijo de López no ocupará una, a pesar de que ella lleva siete años peleando contra viento y marea para que empezara la construcción. Ha decidido que Adrián continúe el curso que viene en el centro Pablo Picasso, en Alcalá de Henares, a pesar de que el nuevo se encuentra a cinco minutos de su casa. Igual que Conchi Herrero, una enfermera del 12 Octubre de 44 años que es madre soltera de una niña de 14 con el 80% de discapacidad.

“No sabemos si habrá cocina, algo importante porque muchos chicos necesitan una alimentación muy concreta. Tampoco si hay sala multisensorial, ni qué tipo de sanitarios o técnicos habrá contratados y cuántos. Ten en cuenta que las personas con discapacidad muchas veces llevan asociadas múltiples enfermedades, hay que cambiarles el pañal, algunos tienen traqueotomías, botones gástricos, problemas de deglución...”, enumera López, una de las representantes de la Plataforma PEPTA, creada en 2018 para luchar por la construcción de un centro, público y de calidad, en el Corredor de Henares.

Maripaz López, en el centro, junto a cuatro compañeras de PEPTA en una imagen cedida de marzo pasado.
Maripaz López, en el centro, junto a cuatro compañeras de PEPTA en una imagen cedida de marzo pasado.

Herrero añade el desastre de la comunicación con las familias, en lo mal tratados que se sienten y en que les incitan a actuar a ciegas. “Nuestros hijos son tratados como ciudadanos de segunda. Con nosotros no tienen la deferencia de contarnos cuál va ser el proyecto educativo, qué profesionales va a contar el colegio o incluso qué tipo de comida se les va a dar, si es que hay comedor, que tampoco lo sabemos”, denuncia la enfermera. No es una cuestión baladí, puesto que su hija, con síndrome de Angelman y síndrome de Lennox, necesita una dieta cetogénica [baja en hidratos de carbono y rica en grasas] porque suele tener crisis epilépticas y convulsiona al menos una vez a la semana. “Hay centros que no cuentan con enfermera, por ejemplo. ¿Habrá en el Iker Casillas? No nos han contado nada y para nosotros es cuestión de vida y muerte”.

Concierto fallido

La historia del Iker Casillas, cuya estructura se puede ver ya levantada, es larga y conflictiva. Herrero ya lo vivió hace nueve años, cuando se mudó a Torrejón de Ardoz porque ganó una vivienda social y quería recomponer su vida tras una separación. En aquel momento, le aseguraron que al año siguiente en el municipio del noreste de Madrid de más de 130.000 habitantes se iba a construir un nuevo centro de Educación Especial. Pero nada más lejos de la realidad. “Decidí dejarla en el colegio al que iba en Arturo Soria, en Madrid, que es concertado”, cuenta. Así ha estado hasta el año pasado, cuando a su hija le denegaron la beca (“todavía no sé por qué”) y pasó a pagar alrededor de 500 euros al mes. “Para mí era inviable. Cobro 1.200...”, explica. Por eso la niña acabó también en el centro de Alcalá de Henares, un colegio del que solo tiene palabras positivas “por sus profesionales” aunque esté masificado, con 280 alumnos matriculados. “Con el covid solo podía haber entre tres y cuatro alumnos por clase, y en la de mi hija, por ejemplo, había ocho”, desgrana Herrero.

Antes de eso, la construcción de un nuevo centro sobrevolaba Torrejón con enfrentamientos políticos de por medio. En febrero de 2018, la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, anunció en una entrevista en La Sexta que el proyecto seguía adelante, aunque sería de titularidad concertada “por petición de las familias”. Hasta estaba decidido que la Fundación Arenales, única que se presentó al concurso, se llevaría el gato al agua. Los padres se organizaron en contra, crearon PEPTA junto a sindicatos y partidos de la oposición, y en solo un mes recogieron casi 10.000 firmas a favor de un centro público.

“La Fundación Arenales no tuvo más remedio que retirarse por la presión que había”, narra López, que estuvo al pie del cañón desde el primer momento. La Comunidad de Madrid declaró desierta la licitación y desde entonces estaban pendientes las obras. En marzo pasado, antes de las elecciones, la presidenta Isabel Díaz Ayuso anunció en un acto con Iker Casillas que se pondría en marcha en breve. La Administración iba a gastarse, por fin, 3,6 millones para el centro público número 26 de Educación Especial de la región. Además, hay 41 concertados y dos privados.

CC OO critica, en todo caso, que el nuevo centro es simplemente una creación administrativa, ya que los profesores y los alumnos estarán alojados en otro centro (el de Pablo Picasso, en Alcalá de Henares) hasta que las obras finalicen, sea cuando sea eso. “A esto se le añade una velada construcción por fases que ni siquiera se concreta”, denuncia Isabel Galvín, portavoz del sindicato. “Si normalmente ya estamos en contra de este tipo de construcciones, con los alumnos con discapacidad mucho más, que son más vulnerables y no pueden empezar a ir a clase con una parte del centro en obras”, denuncia.

Javier Castillo, concejal del PSOE en Torrejón de Ardoz, registró hace tres semanas varias preguntas para que el consejero de Educación, Enrique Ossorio, responda todas las dudas que tienen a día de hoy las familias. “Todavía no sabemos nada. Pero un proyecto educativo es algo que debe estar perfectamente definido, igual que el hecho de si hay ruta o no para ir al centro, si habrá personal sanitario o qué tipo de cocina habrá. Estas familias necesitan organizarse al milímetro por sus características y no puede haber tanta desinformación”, argumenta Castillo.

El Gobierno regional asegura que el Iker Casillas se está construyendo en una única fase y va a disponer de tres aulas de Educación Infantil, diez de Educación Básica Obligatoria y tres de Transición a la Vida Adulta. Asegura, además, que tendrá dos salas de fisioterapia, biblioteca, gimnasio y sala de enfermería, así como aulas para psicomotricidad, música, informática y hogar. Ya solo falta saber cómo y cuándo abrirá sus puertas.

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Sobre la firma

Berta Ferrero

Especializada en temas sociales en la sección de Madrid, hace especial hincapié en Educación o Medio Ambiente. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU (Valencia) y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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