Las fiestas patronales este año sí van por barrios

Los Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid se dividen a la hora de celebrar los festejos cuando la quinta ola del coronavirus comienza a remitir

Los mozos participan en el cuarto encierro de las fiestas de San Sebastián de los Reyes en agosto de 2019.
Los mozos participan en el cuarto encierro de las fiestas de San Sebastián de los Reyes en agosto de 2019.CLAUDIO ÁLVAREZ

Las imágenes de calles repletas de personas, de encierros con miles de aficionados subidos a las talanqueras y con recitales multitudinarios en los que no cabía ni un alfiler han pasado de momento a la memoria colectiva. El dicho popular de que las fiestas van por barrios ha adquirido este año una gran relevancia, por causa del mortal coronavirus. Los Ayuntamientos de la región se han dividido entre los que no la celebran por temor a un contagio masivo de la covid y los que sí han programado actividades, pero sin darle el carácter y el nombre oficial de festejos populares. En estos últimos los potentes programas con decenas y decenas de convocatorias y actos se han quedado reducido a unos pocos conciertos y actividades con aforos muy controlados. Las procesiones prácticamente han desaparecido para evitar aglomeraciones en torno a los distintos patronos locales.

Si el año pasado todos los Ayuntamientos suspendieron las fiestas locales, este año ha habido división de opiniones. Mientras la región registra un descenso de la incidencia acumulada en esta quinta ola y se sitúa ya por debajo de los 400 casos por 100.00 habitantes, los equipos de gobierno municipales han acelerado en las últimas semanas los protocolos y las contrataciones. El mayor número de celebraciones se dan en septiembre, muchas de ellas relacionadas con el origen agrícola de las poblaciones y el final de las cosechas. Ahora, ese pasado rural se ve en la lejanía en estas poblaciones que ahora son auténticas ciudades.

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Uno de los que ha comenzado este fin de semana sus celebraciones es San Sebastián de los Reyes. En este municipio no le quieren llamar fiestas porque no contarán con su signo distintivo: los encierros. La negativa de la Comunidad de Madrid a autorizarlos ha supuesto en el municipio un fuerte revés en la denominada Pamplona chica, que había destinado unos 400.000 euros para su celebración. “Hemos planteado una semana cultural que sirva para reactivar la hostelería local y que la gente pueda estar en la calle de forma segura, respetando las medidas de seguridad”, afirma el vicealcalde y concejal de Festejos, Miguel Ángel Martín Perdiguero. Sidecars, Camela, Don Patricio, Viva Suecia y Rock con Ñ -homenaje al pop-rock español- son los conciertos previstos para estos días. El aforo del anfiteatro municipal se ha reducido de 9.000 a 4.000 espectadores, que tendrán que adquirir las entradas con anticipación. Esto permitirá saber dónde se han sentado y quiénes estaban al lado en caso de que se produzca un brote.

Lo que sí han comprobado los Ayuntamientos antes de celebrar estas actividades es que no había riesgo para la población. La alcaldesa de Alcorcón, Natalia de Andrés, ha consultado con sus servicios municipales y ha comprobado que existía “la posibilidad y la capacidad” para realizarlas. Eso sí, no se verán las tradicionales casetas de partidos ni de asociaciones, una de las actividades grandes del municipio en las que se podían concentrar hasta 12.000 personas en una sola noche. Los conciertos se celebrarán en el auditorio al aire libre Paco de Lucía, que se ha sectorizado en seis zonas y se ha reducido su aforo de 7.500 personas a 1.500, todas ellas sentadas. “Las fiestas resultan más caras porque hay que crear una plataforma para tener controlado a los asistentes a los conciertos, hay que contratar más personas de vigilancia y de limpieza. Además, hemos acudido a una empresa de seguridad técnica que hiciera un plan hasta con el más mínimo detalle”, añade De Andrés.

El vecino Móstoles celebrará sus festejos del 3 al 13 de septiembre, con cierto solape con Alcorcón. Fuentes municipales aseguran que ya cuentan con la autorización regional necesaria para los actos que congreguen a más de 600 personas. Habrá tres conciertos con aforo reducido en la plaza de toros y una feria con atracciones y distancia de seguridad durante el primer fin de semana.

“Vértigo e incertidumbre”

Los políticos reconocen que existe cierto “vértigo e incertidumbre”, en palabras de la concejala de Cultura de Fuenlabrada, Mónica Sebastián Pérez. La edil también evita la palabra fiestas, porque no serán como las celebradas en 2019. “Trabajamos con una oferta con eventos culturales, al aire libre, de calidad, en los que habrá ocho conciertos con artistas y bandas de renombre [Medina Azahara, Coque Malla o Reincidentes, entre otros]. Eso sí, estamos aprendiendo a lidiar con la capacidad de tomar decisiones y recalcular la ruta sobre la marcha como si fuéramos un GPS con los datos que recibimos”, afirma Sebastián.

Coque Malla canta en el concierto 'Lucha de Gigantes', en el Teatro Real.
Coque Malla canta en el concierto 'Lucha de Gigantes', en el Teatro Real.Carlos Rosillo

Para evitar problemas, los distintos departamentos de Cultura y Festejos han apurado al máximo las fechas de contrataciones lo que ha supuesto que en más de una ocasión hayan hecho en una o dos semanas el trabajo que les suele llevar hasta cinco y seis meses. Los artistas siempre tienen que firmar una llamada cláusula covid, que supone que, en caso de que se dispare el número de contagios o haya restricciones por la pandemia, se quedan sin actuar y, por tanto, sin cobrar. En Fuenlabrada, por ejemplo, esa cláusula supone un aplazamiento hasta que la situación mejore. Por tanto, sí se celebraría el concierto.

El tiempo en este caso también corre a favor de los municipios que más tarde lo celebran. Es el caso de Las Rozas, que con San Miguel como patrón se va a finales de septiembre. Eso le va a permitir que la quinta ola haya descendido presumiblemente y que la vacunación haya alcanzado a toda la población objetivo. Eso sí, no habrá ni la elección de los reyes y las reinas de las fiestas, ni comidas populares ni encierros, al menos en principio, según el concejal del área, Enrique González. Los conciertos se concentrarán durante los fines de semana y con un aforo muy reducido. Por primera vez se utilizará el recinto ferial para recitales de Ana Guerra y M-Clan, además de contar con camiones de comida para los asistentes. “Estamos ante una época de transición, en la que la música va a vertebrar todas las actividades”, reconoce el edil roceño. Al haber menos actividades, el Ayuntamiento no imprimirá siquiera un programa oficial, que constaba de 32.000 ejemplares de 32 páginas en cuatricomía y que era distribuido a todos los domicilios. Otro ahorro para las arcas municipales.

Defensa de la salud

En esa época de transición, muchos Ayuntamientos han decidido no jugársela y han apostado por suspender los festejos. Los seguidores de esta opción han hecho de la defensa de la salud y el evitar los contagios por el coronavirus sus principales argumentos. Entre ellos se encuentra Arganda del Rey, que habría celebrado sus fiestas en la segunda semana de septiembre. Su alcalde, Guillermo Hita, justifica la suspensión en “la situación sanitaria” que sufre la región y al “altísimo riesgo de contagio masivo”. Su municipio centra esta celebración en los festejos taurinos, lo que en definitiva es una llamada a las aglomeraciones. “Durante 10 días, la actividad es intensísima, con muchas actividades culturales, musicales y deportivas. Si se limitan los aforos a 600 personas, solo entrarían unos pocos. ¿Y cómo se eligen y se deja a miles de personas sin ver los espectáculos, sobre todo los taurinos que tienen una gran tradición en el municipio?”, se pregunta el regidor. El Ayuntamiento había destinado un millón de euros a estos festejos. El año pasado esa cantidad se destinó a hacer un estudio serológico a más de 20.000 personas por parte de la Universidad Complutense. Para el presente ejercicio, no hay una decisión todavía. “Quizás hagamos una obra emblemática en recuerdo de la cancelación”, comenta Hita.

Escena de la representación del motín de Aranjuez en las fiestas de 2017.
Escena de la representación del motín de Aranjuez en las fiestas de 2017. Miguel Ángel Portillo

Otro gran espectáculo que se van a perder los madrileños es el Motín de los festejos populares de Aranjuez, declarado de interés turístico internacional en 2014. La comisión de fiestas -formada por la Corporación, empresarios, sindicatos y asociaciones locales- decidió por unanimidad que no hubiera ninguna celebración este año y que se creara un fondo para una acción concreta. Esta será presentada en breve, gracias a los más de 375.000 euros destinados a los festejos. Consistirá en el llamado 30 por 20. Si una persona se gasta 30 euros en un comercio de la ciudad ribereña, recibirá otros 20 para utilizarlos en la localidad. El concejal de Fiestas, Miguel Gómez Herrero, afirma que no se podía garantizar la distancia en el Motín, que se celebra junto al Palacio. Acuden por término medio unos 10.000 espectadores. “Fue el propio director del Motín el que llamó a la alcaldesa y le dijo que no podían ni ensayar ni realizarlo en esta situación que tenemos”, explica el edil.

El municipio con mayor renta per cápita, Pozuelo de Alarcón, también se suma al bando de los que prefieren esperar. De nuevo, se busca evitar “las aglomeraciones de personas y evitar así la propagación del virus”, según destacan fuentes municipales. La decisión se tomó a finales de julio ante el aumento de contagios en todo el país. El Ayuntamiento tenía previsto destinar un presupuesto de 485.000 euros, ya que siempre hay una feria taurina, fuegos artificiales y conciertos, entre otras muchas actividades. Todo ello se quedará para otras ediciones. “En los próximos días se decidirá en qué se empleará dicha cuantía en función de las necesidades que vayan surgiendo en el municipio y por parte de los vecinos de Pozuelo”, añaden esas fuentes.

La contigua Majadahonda también ha optado por la opción más conservadora, ante “el repunte de los casos y con una evolución de los contagios no tan positiva”, según comenta el primer teniente de alcalde, Ángel Alonso. Este reconoce que estaban “optimistas” por la mejora en los resultados y porque la vacunación estaba funcionando, pero a renglón seguido añade que se debe “ser precavidos y responsables”. “Pese a que lo que más nos apetecía era compartir las calles con nuestros vecinos durante las fiestas patronales, es mejor posponerlas, ser prudentes y esperar al 2022”, añade Alonso, que recuerda que se vigilará el municipio para evitar que haya botellones en la localidad.

El último en subirse a esta corriente de cancelaciones ha sido Valdemoro. El Ayuntamiento difundía el pasado jueves en el que explicaba que la alcaldesa en funciones, Raquel Cadenas, cancelaba los festejos. “Hemos elegido el camino de la prudencia. El hecho objetivo es que tenemos una incidencia acumulada de 482 casos, un poco por encima de la media regional. Es una cifra a tener en cuenta. Además, la situación de los hospitales y las UCI es más complicada durante las vacaciones de verano”, relata la regidora en funciones. “Por todo eso hemos considerado que lo más prudente era suspender las fiestas, a pesar de tener todo el procedimiento de contratación concluido. En ningún momento queremos poner en riesgo la salud de los vecinos y vecinas”, añadió.

Fórmulas imaginativas para evitar aglomeraciones

La batalla para evitar las grandes concentraciones de personas ha hecho que los Ayuntamientos hayan tenido que idear fórmulas imaginativas en la programación. Uno de los actos que más gente atrae suelen ser los fuegos artificiales. En Alcorcón, han decidido que este año, de manera excepcional, se lancen desde el campus de la Universidad Rey Juan Carlos, un recinto vallado al que por lógica no se podrá acceder.

La distancia de seguridad también se cumple siguiendo la normativa regional. El público de los conciertos debe estar sentado. San Sebastián de los Reyes ha elegido la plaza del Ayuntamiento para unos recitales destinados a sus vecinos y con una capacidad de 600 espectadores. Actuarán Bertín Osborne, Revólver, el Dúo Dinámico y Rafa de La Unión, entre otros.

Otra medida ha sido eliminar las verbenas y las orquestas en los barrios, dado que, si se querían garantizar las medidas de seguridad, había que destinar muchos recursos, como personal de vigilancia, para la toma de temperatura e incluso para llevar un registro de los asistentes. O dispensar gel hidroalcohólico a la entrada.

Los recintos feriales han visto aumentado su espacio al no haber casetas de partidos y asociaciones, lo que ha permitido que haya mayor distancia entre las atracciones, con menor riesgo para el público asistente. También se han creado en muchos casos zonas específicas para los menores.


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Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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