MADRID CENTRAL
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Un error histórico

No nos merecemos tanta irresponsabilidad, pero es lo que nos ha tocado: el peor alcalde en el peor momento

Marcha reivindicativa motorizada en Madrid a principios de mes, para reclamar la protección de los derechos y libertades fundamentales de los propietarios de estos vehículos.
Marcha reivindicativa motorizada en Madrid a principios de mes, para reclamar la protección de los derechos y libertades fundamentales de los propietarios de estos vehículos.Kiko Huesca (EFE)

La ciudad de Madrid ha cometido un error histórico que costará vidas y perjudicará el desarrollo económico y la proyección internacional de la ciudad. La aprobación de la mal llamada Ordenanza de Movilidad Sostenible será una solución en falso a un problema que creó el propio José Luis Martínez Almeida al llevar Madrid Central a los Tribunales. Por no hablar del deterioro causado a una institución centenaria como el Ayuntamiento de Madrid. Porque los apoyos recibidos son cuanto menos cuestionables y retratan tanto a quien los da como a quien los recibe.

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Porque ni una sola administración, ni una sola institución, ha dicho que esta sea una buena ordenanza. Todas ellas reconocen que vamos para atrás: el Ministerio de Transición Ecológica, el Defensor de Pueblo y hasta la Comunidad de Madrid, nada sospechosa de izquierdismo. Como en el cuento El traje nuevo del emperador, es Almeida quien va desnudo. El resto solo observamos incrédulos.

Jamás será un avance medioambiental autorizar 45.000 coches más en el interior de la ciudad ni podrá reducirse así una contaminación que mata cada año a más de 2.000 personas en Madrid. Si metes la porquería debajo de la alfombra, podrás engañar a las visitas, pero tu casa nunca estará limpia.

Y Madrid no es un distrito sino 21. Esta ordenanza se olvida también de los problemas particulares que se viven en cada uno de sus 131 barrios. Madrid tiene en la M-30 su invisible frontera interior y quienes vivimos al otro lado somos los grandes olvidados por un alcalde con mirada distraída. Ojalá mostrara por Usera o Villaverde el interés que profesa a la política nacional. Y para esta carrera personalista elige el camino del desprecio a los vecinos que confiaron en él, obviando que no hay mejor tarjeta de presentación en política que una gestión eficaz y cercana. Sirva como ejemplo la alcaldesa socialista de París, Anne Hidalgo, embarcada en la carrera presidencial tras haber transformado su ciudad a base de 165 kilómetros de carriles bici y peatonalizando amplias zonas del centro y de las riberas del Sena. Pero no, aquí se prefiere el regate en corto y el chascarrillo propio de quien ignora la enorme responsabilidad que supone gestionar Madrid.

Partiendo del análisis DAFO, la pandemia ha sido amenaza y debilidad, desde luego. La diferencia ha estado en quienes han trabajado por construir fortalezas y generar oportunidades. Las capitales europeas lo han hecho transformando las ciudades para combatir la contaminación atmosférica a través de nuestro día a día, de cómo nos desplazamos. En Madrid, nada más representativo del nivel que ver cómo nos intentan vender humo para tapar el humo que respiramos.

Por eso, con las cartas sobre la mesa, apostar por más coches en vez de más salud es un error histórico que, desgraciadamente, pagaremos todos los madrileños y madrileñas. No nos merecemos tanta irresponsabilidad, pero es lo que nos ha tocado: el peor alcalde en el peor momento.

Ignacio Benito es concejal del PSOE y portavoz de la formación en el área de movilidad en el Ayuntamiento de Madrid


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