‘Voltaire’, la delgada línea entre la tolerancia y lo intolerable

Juan Mayorga y Ernesto Caballero vuelven a trabajar juntos 12 años después de su último montaje

Ensayo general de la obra teatral 'Voltaire', que se estrena este jueves en el Teatro Quique San Francisco de Madrid.
Ensayo general de la obra teatral 'Voltaire', que se estrena este jueves en el Teatro Quique San Francisco de Madrid.Kike Para

Un cuadrado blanco en el suelo marca los límites del escenario, rodeado por una fila de butacas rojas. La escenografía recuerda un ágora de la antigua Grecia, una plaza que da lugar al debate público entre los intérpretes. Su director, Ernesto Caballero, apuesta por la relación de los cuerpos y el espacio para “llevar a la escena el pensamiento a través de un lenguaje sensorial y teatral”. Los actores visten con vaqueros y camisetas blancas.

¿Cuáles son los límites de la tolerancia? Un cartógrafo que trabaja por encargo en Madrid sin juzgar las órdenes de sus clientes se enfrenta a un interrogatorio. El teatro se ilumina por unas luces led. Suena una sutil melodía. El protagonista se levanta de la silla y se dirige hacia el centro del escenario. Tábata Cerezo y Karina Garantivá le miran de manera desafiante y enumeran sus mapas. Voltaire dibuja la delgada línea que separa la tolerancia de lo intolerable a través del conflicto entre los personajes.

El dramaturgo Juan Mayorga y el director Ernesto Caballero vuelven a trabajar juntos en el Teatro Quique San Francisco, después de 12 años de su última producción, La Tortuga de Darwin. “La tolerancia suele elogiarse, pero cada uno reconoce cuestiones con las que hay que tener tolerancia cero”, explica Mayorga.

El reparto está formado por Tábata Cerezo, Alberto Fonseca, Karina Garantivá y Pablo Quijano. Se trata de un diálogo de tres escenas con una escenografía austera que pone el foco en lo esencial: las palabras, los actores y el público. El debate queda en manos del espectador y su propia interpretación.

Al terminar el acto, uno de los personajes, sentado en una butaca de la platea abre una discusión sobre el pensamiento de Voltaire. El sonido de unas campanas termina con su discurso. Y aparecen una profesora de arte dramático y una alumna que deliberan sobre la censura en el teatro. Se sitúan al borde del escenario. Tanto sus ideas como el espacio físico separan a las dos protagonistas.

El ciclo se cierra con la discusión sobre la interpretación de un cuento medieval que deja al descubierto la relación de poder que se establece entre el poseedor del libro y el que no lo tiene. Mayorga se pregunta: “¿Por qué va a ser tolerante el poder con ideas o acciones que lo pongan en peligro?”. Sobre un escenario libre de ornamentación presuntuosa, el personaje, iluminado por una luz tenue, expone su posición con vehemencia: “El problema está cuando hay poder en juego”. Los límites de la tolerancia peregrinan a través del discurso poético de la conversación.

Voltaire fue un controvertido filósofo ilustrado que defendió la tolerancia por encima de todo y combatió el fanatismo. Su pensamiento sirve de inspiración a Mayorga. De su colección de piezas breves, Teatro para minutos, se extraen tres creaciones con diferentes provocaciones que confluyen en un mismo espectáculo: Voltaire, Tres anillos y 581 mapas. El tríptico plantea encuentros conflictivos entre personajes que se ven empujados a cruzar la línea roja que separa la tolerancia de lo intolerable.

A pesar de ser textos independientes, los tres se construyen a través de personajes que defienden un derecho y otros que se oponen para defender el bien de la comunidad. El discurso conduce a la siguiente pregunta: ¿Son tolerables las libertades individuales que perjudican el bien común?

La disyuntiva ha aflorado durante la pandemia, debido a “la tensión entre quienes defienden las medidas que pueden reducir libertades individuales con el argumento de que convienen al bien común y quienes consideran que la libertad individual ha de ser defendida”, explica el dramaturgo. El discurso no expone una solución evidente, pero da pistas que invitan a la reflexión.

Voltaire es la tercera producción de Teatro Urgente. La iniciativa, impulsada por Ernesto Caballero y Karina Garantiva, busca crear puentes entre el teatro y otras disciplinas como la filosofía, la poesía, el pensamiento, la historia o la ciencia. El proyecto alude a la urgencia en un doble sentido. “Adopta temas que están presentes en el debate público sin esperar a que se den las condiciones ideales para ello”, comenta Mayorga. La compañía tiene su residencia de creación en el Teatro Quique San Francisco de Madrid.

Cuándo: del 7 de octubre al 7 de noviembre. Dónde: miércoles y jueves a las 20.30 en el Teatro Quique San Francisco (calle de Galileo, 39). Precio: desde 16 euros.

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