Cómo contar la misma historia de 34 maneras diferentes

Jesús Cracio dirige ¿Que no…?, un relato adaptado del libro ‘Ejercicios de estilo’, del francés Raymond Queneau, que cambia continuamente de narrador y de versión

El reparto de la obra de teatro '¿Que no...?', dirigida por Jesús Cracio (en el centro), que se representa en las Naves del Español del Matadero.
El reparto de la obra de teatro '¿Que no...?', dirigida por Jesús Cracio (en el centro), que se representa en las Naves del Español del Matadero.David Expósito

Un autobús de la línea 27, la estación de Chamartín, un sombrero que no gusta a nadie y un botón para añadir a un abrigo. Son los cuatro elementos que se repiten una y otra vez, hasta llegar a 34, dentro del relato de un suceso que cambia continuamente de narrador y de versión. Lo cuenta una periodista de televisión que acentúa de forma exagerada cada sílaba de las palabras, un maestro que lo aborda como si fuera un problema de conjuntos matemáticos en una pizarra, un preso durante un interrogatorio en una comisaría de policía. El espectador no puede hacer otra cosa que preguntarse a qué está asistiendo, quién tiene razón y quién está contando mal la historia. Unas preguntas que difícilmente encontrarán respuesta al final de ¿Que no…?, la obra de teatro frenética e inesperada del dramaturgo y director Jesús Cracio, que se representa en las Naves del Español del Matadero hasta el 21 de noviembre.

El director vuelve a poner en escena un espectáculo que debutó hace más de 30 años en la Sala Olimpia de Madrid, hoy Teatro Valle-Inclán. El mismo Cracio adaptó en esa ocasión —junto a Antonio Fernández Ferrer y Christian Boyer— el libro del escritor y poeta francés Raymond Queneau, Ejercicios de Estilo (Cátedra, 1947), que escribió después de asistir a un concierto de El arte de la fuga, de Johann Sebastian Bach. La obra musical del alemán, caracterizada por variaciones y repeticiones constantes sobre un mismo tema, inspiró a Queneau, que decidió contar un suceso trivial de 99 maneras diferentes.

El reparto de ‘¿Que no...?’ en el escenario de la Sala Fernando Arrabal, en las Naves del Español.
El reparto de ‘¿Que no...?’ en el escenario de la Sala Fernando Arrabal, en las Naves del Español.Jesús Ugalde

De la partitura al libro y de la literatura al teatro. El director asturiano lleva al escenario 34 versiones de la misma historia: en un autobús, a la hora punta, un joven con un sombrero de fieltro con un cordón morado se enfada con un vecino, que lo empuja cada vez que alguien se baja o se sube del autobús. Dos horas más tarde, en la Plaza de Castilla, el mismo joven se encuentra a un amigo que le aconseja añadir un botón en el escote del abrigo. Es una historia sencilla y en apariencia sin misterio que, sin embargo, consigue atrapar al espectador gracias a la originalidad de cada variación y a la sensacional capacidad camaleónica del reparto.

Javier Ballesteros, Nur Levi, Rosa Martí, Arturo Martínez Vázquez, Paloma de Pablo, Fernando Sainz de la Maza, Claudia Salas y Álex Villazán interpretan a diferentes personajes que protagonizan, asisten o simplemente dan eco a este suceso que se multiplica y cambia continuamente de versión. “Es una función sorpresa, no es habitual llevar al teatro una cosa tan peculiar”, reconoce Cracio, que describe ¿Que no…? como una comedia humana comunicativa que obliga el espectador a imaginar y pensar más allá de la realidad. De hecho, el espectáculo no deja de sorprender, ni cuando se apagan los aplausos del público y se encienden las luces de la sala.

Ocho actores

El nombre de la obra —que recrea la pronunciación del apellido del escritor surrealista, Queneau— juega con el desconcierto que provoca ver a ocho actores moverse, aparentemente sin control, en un escenario con escaso decorado y cambiar de vestuario, de timbre de voz o forma de actuar para interpretar a 40 personajes distintos en poco más de una hora de espectáculo. “El cuerpo de los actores es esencial en una función como esta, hace el 70% del trabajo”, aclara el director, que subraya el fundamental trabajo de la diseñadora de vestuario, Beatriz Robledo, y de la coreógrafa, Marta Gómez.

La música, sin embargo, es también protagonista. Las insólitas variaciones de la Tocata y fuga en Re menor de Bach envuelven la escena: le siguen el rock duro de Metallica, una versión en clave de jazz y una interpretación onírica con el arpa, entre otras. “Después de 40 días de ensayos, acabamos soñando con la música de Bach”, afirma Cracio, que reconoce que ha sido fácil trabajar con un reparto de actores dispuestos a tirarse a la piscina sin agua desde el primer minuto. “Es difícil encontrar un actor que lea primero la obra en lugar del papel, y mis actores empezaron a ensayar sin saber a quién iban a interpretar”, agrega.

Claudia Salas, Nur Levi y Rosa Martí en una escena de ¿Que no...?.
Claudia Salas, Nur Levi y Rosa Martí en una escena de ¿Que no...?.Jesús Ugalde

En un deje de nostalgia, el director asturiano confiesa que ha sido inevitable recordar aquel primer estreno de 1988 en la Olimpia, y la siguiente gira en Buenos Aires, donde ¿Que no…? se representó durante un año en el Teatro Recoleta. Algunas de las historias han sido transformadas o sustituidas, tras haber perdido la vinculación con la actualidad, pero la visión de Cracio sobre la obra no ha cambiado: “He acumulado experiencia, eso sí. Al final, lo más importante siempre es observar y entender, es así como afloran las cosas”.

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