El Real Jardín Botánico de Madrid se enciende y brilla de vida marina

Con 15 kilómetros de LED azules que recrean las profundidades oceánicas, ‘Naturaleza Encendida’ rinde homenaje a la expedición de Magallanes y Elcano alrededor del mundo

Una de las 16 instalaciones lumínicas de ‘Naturaleza Encendida’, en el Real Jardín Botánico.
Una de las 16 instalaciones lumínicas de ‘Naturaleza Encendida’, en el Real Jardín Botánico.Aitor Sol

Hay pocas cosas más navideñas en Madrid que las decoraciones del centro de la ciudad, y mientras las luces de la Puerta del Sol aún no se han encendido, las del Real Jardín Botánico brillan todos los días después del atardecer. Un mar de 15 kilómetros de LED azules recubre cada centímetro de césped, arbustos y sendero del jardín, para transportar al visitante al abismo del océano habitado por serpientes, tortugas y medusas que brillan y ondulan al viento. Por tercer año consecutivo, vuelve a este espacio Naturaleza Encendida con Explorium, una exposición de arte digital inmersiva que iluminará el Botánico hasta el 16 de enero de 2022.

Este año los organizadores han querido rendir homenaje a la expedición marítima que inició Fernando de Magallanes y culminó Juan Sebastián Elcano, que hace 500 años dieron la primera vuelta al mundo. Explorium ofrece al espectador una odisea naval donde el océano, a través de su flora y fauna, mecerá al visitante hasta llevarlo a lugares remotos y enfrentarlo a criaturas exóticas y mitológicas.

16 instalaciones

Una carabela de tamaño natural de luces rojas es la primera de las 16 instalaciones que forman el recorrido por los terrenos del jardín de aproximadamente un kilómetro y medio, donde el público es libre de perderse y descubrir los secretos de las profundidades marinas. Para controlar el aforo, sin embargo, el paseo se divide en tres niveles, donde se encuentran otros tantos “puntos de no retorno”, después de los cuales no será posible volver atrás.

Una familia visita la instalación Naturaleza Encendida en el Real Jardín Botánico de Madrid.
Una familia visita la instalación Naturaleza Encendida en el Real Jardín Botánico de Madrid.Aitor Sol

El espectador termina convirtiéndose en un verdadero explorador. Puede navegar entre las corrientes oceánicas en compañía de tortugas y grandes peces proyectados en el suelo de un sendero luminoso. Experimentar las tormentas del Atlántico en el interior de una escultura lumínica cuyas formas y sonido evocan las olas y los truenos generados por un temporal en alta mar. O dejarse guiar por la sizigia —la conjunción u oposición de la Luna con el Sol y los planetas—, recreadas mediante la armonización entre las luces estroboscópicas de los faros y las bolas de espejos colgadas a los árboles.

Una experiencia extrasensorial

Para Felype de Lima, director de arte de Naturaleza Encendida, la exploración es la verdadera protagonista de esta experiencia extrasensorial, que involucra tanto la vista como el oído, gracias a la banda sonora de Víctor Tomé y a los silbidos y murmullos de las criaturas marinas que resuenan en los altavoces a lo largo de todo el jardín. “Queremos que se dispare la imaginación, que el espectador se convierta por un instante en un niño para disfrutar de esa aventura”, afirma de Lima.

Aunque se trata de una actividad apta para todo tipo de público, seguramente son los niños los que más disfrutan de esta exposición. Álvaro López, madrileño de 40 años, carga en la espalda a su hija de cinco, para permitirle “agarrar” las olas azules y verdes que los láser proyectan por encima de su cabeza, en un amplio espacio situado en la segunda planta del recorrido. Compraron las entradas a mediados de octubre, el mismo día que salieron a la venta, después de que los años anteriores no consiguieran adquirirlas a tiempo. Como esta niña, gente de todas las edades intenta alcanzar el juego de luces que recrea los movimientos de la marea: los progenitores sostienen en los brazos a sus hijos y los elevan hacia el cielo, mientras los más jóvenes saltan para llegar a tocar las proyecciones que parecen tomar vida.

Una joven juega con las olas azules y verdes de los láser.
Una joven juega con las olas azules y verdes de los láser. Aitor Sol

Tras sobrevivir a una tormenta y nadar entre las olas del océano, Naturaleza Encendida ofrece un último reto antes de terminar esta aventura marítima: luchar contra el monstruo marino que ha tomado el control del estanque enfrente del pabellón Villanueva. Los tentáculos gigantes del kraken cambian de color, mientras seres mitológicos y mapas de navegación se proyectan sobre la fachada del edificio principal del Real Jardín Botánico.

En este pabellón, como novedad de este año, Explorium alberga una exposición de arte digital denominada Expediciones Botánicas, que ofrece un recorrido visual por algunas de las exploraciones científicas a América organizadas durante los siglos XVIII y XIX. El recorrido se compone de seis salas que agrupan la flora descubierta al otro lado del Atlántico por familias y usos (medicinales, alimenticias, tintóreas). “Es la parte donde más se puede valorar la participación del Botánico, que ha puesto a disposición las láminas de sus archivos, que han sido escaneadas en alta resolución”, explica el director de arte. En las paredes del pabellón se pueden disfrutar las animaciones a escala gigante de las imágenes originales del cacao o de las primeras orquídeas llegadas a España, mientras unos libros interactivos reproducen los herbolarios del Botánico.

Suscríbete aquí a nuestra newsletter diaria sobre Madrid.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS