Tensa misa de paz entre Ayuso y Almeida

En medio de la guerra por controlar el PP, los dos líderes fuerzan un encuentro amistoso en la festividad de la Virgen de la Almudena

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, este martes.Foto: FOTO: Kike Para | Europa Press

¿Son Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida los Caín y Abel de la política madrileña? Con la Virgen de la Almudena como testigo, la pregunta llega este martes a oídos del alcalde en plena guerra de los dos líderes por controlar el PP de Madrid. Y Martínez-Almeida se ríe, chulapo también en noviembre. “Recomiendo más bien la parábola del buen samaritano”, responde antes de ir a buscar a Díaz Ayuso para abrazarla entre un torrente de cámaras, porque hoy es día de misa grande, se rinden honores a la patrona local, y toca tregua. Desfilan las señoras con mantillas negras y el alcalde y la presidenta hacen acto de contrición. “Somos como hermanos”, dicen. Cuando se separan, repiquetean las campanas que convocan a los fieles. Para el PP bien podrían estar tañendo en aviso de un funeral: pasada la misa, sigue abierta la guerra por controlar el PP de Madrid.

“Si alguno quiere ser el primero de todos, sea el último de todos y el servidor de todos”. La frase con la que Almeida cierra la renovación de los votos de la villa a la Virgen como alcalde de la capital no va dirigida a Díaz Ayuso. Y al mismo tiempo, escucharla en la plaza repleta, frío a la sombra y calor al sol, provoca giros de cabeza y cejas levantadas.

Porque Díaz Ayuso quiere presidir el PP de Madrid, a lo que la dirección nacional del PP se opone mientras baraja que Martínez-Almeida, precisamente, se enfrente a ella en un congreso aún sin fecha. Esa polémica es la comidilla de todos los corrillos de la jornada. Al igual que los vendedores de barquillos y flores simbolizan al Madrid más castizo a las puertas del arzobispado, los políticos llevan hasta las inmediaciones de la catedral al Madrid más duro, ese con las alfombras teñidas de rojo por el rastro de los rivales caídos. El Madrid de los políticos.

“Pido que Almeida ejerza como alcalde”, lanza Mar Espinar, la portavoz municipal del PSOE. “Está a todo lo que le pide [Pablo] Casado”, le afea al regidor, que también es portavoz nacional de la formación conservadora. “Está a las luchas intestinas del PP, a controlarlo, a todo menos a lo que tiene que hacer”.

“Todo esto es tiempo perdido, hay que preocuparse de los problemas reales de Madrid”, pide Rita Maestre, de Más Madrid.

“¿La lucha del PP?, lamentable”, cierra José Manuel Calvo, de Recupera Madrid.

Y claro, si hasta la oposición se manifiesta sobre la guerra interna del PP, es inevitable que sus protagonistas también lo hagan. Ambos llegan acompañados de una ovación, con los vecinos presentes entregados.

“No nos hemos bloqueado”

“Nos hemos estado mensajeando esta mañana, y de tan buen rollo que no nos hemos bloqueado el uno al otro. Es mi familia política”, dice sobre la presidenta Martínez-Almeida, que juguetea con el desplante de Díaz Ayuso al secretario general del PP, Teodoro García-Egea, al que sí tiene bloqueado en su teléfono, como ejemplo de lo dura que está siendo la guerra interna en el partido.

“Seré respetuosa con los tiempos, busco unidad, sin imponer (...) La situación es complicada”, prosigue luego Díaz Ayuso, que quiere que el congreso del PP de Madrid se celebre en marzo como tarde, pese a que la dirección nacional cree que puede atrasarlo hasta junio. “Somos un equipo. Lo importante es mirar hacia adelante. Esto va a acabar bien”, añade. “Almeida y yo tenemos muy buena relación, y sobre todo entendimiento”, sigue. “Todo se va a solucionar”, remata, sin aclarar si se siente respaldada por la dirección nacional de Génova.

Pocas carreras demuestran mejor que los tiempos de la política nada tienen que ver con los de la vida. En enero de 2019, Díaz Ayuso y Martínez-Almeida eran unos desconocidos. En mayo, perdieron las elecciones a la alcaldía y la presidencia regional. Aquel verano los dos lograron el poder pactando con Cs y Vox. En 2020 afrontaron la pandemia en tándem, lo que supuso que el alcalde evitara pronunciarse sobre decisiones de la presidenta que no compartía. Ahí llegó a su cénit el eslogan del partner, socio y socia con la boca llena de alabanzas el uno para el otro. Solo unos meses después, esa miel es hiel, y aquellas buenas palabras, ceniza. Díaz Ayuso y Martínez-Almeida se enfrentan como solo pueden enfrentarse dos compañeros de partido a los que las cámaras siguen todo el rato: callando en público mientras sus afines maniobran en privado.

Pocas veces explotó tan rápido una relación profesional de amistad. Abril de 2021: “Madrid te necesita, Isa”, se desgañita Martínez-Almeida en el mitin con el que la aspirante lanza su campaña para la reelección. Mayo: “Es la presidenta que reclaman los madrileños para hacer frente a los años más difíciles y complicados”, vuelve a intervenir el alcalde, esta vez en el último mitin de la quincena electoral. Octubre: “Yo apuesto por la tercera vía”, le lanza Martínez-Almeida a su partner durante una comida, haciéndole ver que no quiere que presida el PP de Madrid.

Es lo que tienen las luchas por el poder interno. Que revientan complicidades. Que acaban con cualquier trampantojo. Y que hunden relaciones simbióticas, que benefician mutuamente a sus protagonistas, como es el caso de quienes encarnan el tique electoral del PP para Madrid. Este martes, en la catedral de Madrid, Díaz Ayuso y Martínez-Almeida intentan cerrar heridas. De hecho, mantienen un encuentro como culminación de sus mensajes cruzados de la mañana. Pero el trasfondo sigue siendo el mismo.

Martínez-Almeida piensa que Díaz Ayuso no debería presidir el PP regional, para dedicarse exclusivamente a gobernar la Comunidad. La dirección nacional del Pablo Casado busca quien se enfrente a la presidenta regional en el congreso del partido, para lo que baraja el nombre del regidor. Y Díaz Ayuso quiere todo el poder.

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Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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