Afrotrap de Lavapiés

El grupo madrileño Afrojuice 195 vuelve con canciones dedicadas al barrio y a los futbolistas Eto’o, Okocha o Zidane

El trío musical Afrojuice 195 en la plaza de Nelson Mandela, en el barrio madrileño de Lavapiés.
El trío musical Afrojuice 195 en la plaza de Nelson Mandela, en el barrio madrileño de Lavapiés.Santi Burgos

Pasión, alegría y sentimiento. Con esas tres palabras definen su música los madrileños Christian Uhunamure (26 años) y los hermanos Daniel y Dominique Efuman (22 y 25 años, respectivamente), miembros de Afrojuice 195. Son unos de los exponentes del Afrotrap, un subgénero del trap que triunfa en Francia y que aporta una visión más positiva y constructiva de la calle. Se conocieron en un centro de menores en Vallecas jugando un partido de fútbol que les unió para siempre, y vuelven a sus orígenes en un nuevo trabajo, Los príncipes del Afrotrap, lleno de ritmos africanos que levantan el ánimo e incitan a quemar las pistas de baile, con temas dedicados esta vez a los futbolistas Samuel Eto’o, Zinedine Zidane o Agustine Okocha, y también al barrio de Lavapiés. Sus letras sirven de gancho para contar historias de superación e integración.

Estos jóvenes criados en el sur de Madrid no cantan a cualquier jugador, sino a los hijos de inmigrantes que se han abierto camino en un mundo en donde el racismo sigue presente. “Es para que la gente abra los ojos. Si hablas del tema racial directamente, que todavía es un poco tabú, puede sonar incluso como un ataque, y una buena forma de denunciarlo es con la música”, afirman. Ellos representan a la primera generación de afrodescendientes nacidos en España. “África está presente constantemente. En esta cultura la música es algo del día a día, va con la persona. Pero a la vez hemos nacido aquí y estamos orgullosos de ser de Móstoles y Vallecas. Mira cómo hablamos, si no nos ven piensan que somos blancos”, dicen entre risas.

Para Afrojuice el fútbol es su vida y se vuelven locos al ver una pelota. “Cuando llegas a un barrio nuevo la forma más fácil de hacer amigos es jugando al fútbol. Está en nuestro espíritu. Queramos o no nos va a perseguir”, comentan sentados en uno de los bancos de hormigón de la plaza de Nelson Mandela. Christian Uhunamure, que durante la pandemia fue auxiliar de enfermería en el Marañón y en otro hospital en Cantoblanco, recuerda una de las frases que más les han marcado; aquella que pronunció Samuel Eto’o cuando fichó por el Barcelona: “Correré como un negro para vivir como un blanco”.

Sus nuevas canciones, con Limabeatz al frente de la producción musical, se han gestado en medio de la pandemia, un momento que les ha resultado complicado por tener que estar alejados de lo que más feliz les hace: los escenarios. Aunque reconocen que el confinamiento en el piso de Fuenlabrada que todos comparten les sirvió para estrechar aún más su relación porque “nunca terminas de conocer a tus hermanos”. De ahí que Los Príncipes del Afrotrap sea el disco más personal y profundo hasta la fecha, tras una trayectoria de colaboraciones con Yung Beef, Juancho Marqués o Sule B, y su aportación a la banda sonora de la serie La leyenda de Sergio Ramos. “En eso consiste la carrera de un artista. Es evolución y cambio. Al igual que tú te haces mayor, los que te escuchan también y tenemos que ir a la par”, declaran.

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Otro de los temas que mejor acogida ha tenido es Lavapiés. “Desde el minuto uno el barrio nos ha apoyado y queríamos dedicarle una canción. Lo grabamos aquí y todo el mundo colaboró. Hay muchos raperos que vienen, hacen un vídeo, pero luego se olvidan”, lamentan. De hecho, Afrojuice 195 tocó en la inauguración de Pantera, la tienda de ropa que el Sindicato de Manteros abrió el pasado verano. “Si de verdad te gusta Lavapiés tienes que hacer cosas buenas por el lugar. Si se acercan cada vez más artistas, poco a poco el barrio se vuelve mejor y se le da visibilidad”, añade Dominique Efuman.

A la hora de hablar de su etapa en el centro de menores les invade la nostalgia: “Fue nuestra casa. Convives con gente que está en tu misma situación y te sientes identificado”. Dominique cree que a pesar de que la relación fue buena con los trabajadores sociales, se necesitan perfiles más jóvenes que tengan ganas y empatía: “Hemos estado con miles de chavales con situaciones muy difíciles. Conocimos a algunos a los que les habían matado a la familia o que vinieron debajo de un camión. Y muchos educadores no están preparados para eso”. Su hermano Daniel continúa: “No puede estar una persona 30 años haciendo esto, es normal que no se involucre porque al final está quemado. Tiene que renovarse el sistema y estar enfocado a enseñarte a buscar trabajo y becas para estudiar, porque son las herramientas que de verdad te sirven para toda la vida”.

Christian Uhunamure coincide con él en señalar que los menores extranjeros con los que han convivido se quedan desamparados una vez cumplen la mayoría de edad: “Cuando alguien ha crecido sin unas bases buenas, el centro realmente te sirve. Solo decimos que los que vienen de otros países necesitan papeles para tener al menos la oportunidad de trabajar el día de mañana”. El Consejo de Ministros ya ha aprobado un cambio del reglamento de la ley de Extranjería que entró en vigor el 9 de noviembre, una medida que beneficiará a cerca de 15.000 menores y jóvenes extutelados, y que elimina muchas de las barreras que les impedían optar a la residencia y acceder al mercado laboral.

El pasado mes de septiembre se celebró la primera edición del festival Trap360&Urban Fest, un encuentro organizado por la Comunidad de Madrid en el Centro Cultural Pilar Miró de Vallecas, en el que Afrojuice estuvo presente con los nervios a flor de piel, confiesan. Y aunque todavía tienen que confirmar nuevas citas en Madrid, sienten que la escena musical estará pronto de vuelta y afrontan esta etapa sobrados de energía.

No se olvidan de mencionar a la cuarta integrante del grupo, Beronique Efuman, a la que profesan un inmenso cariño por ser la que les enderezó para que se tomaran en serio la profesión y aprovechasen el talento que desprendían. Dominique termina la conversación con esta reflexión: “Como siempre, detrás de todo lo bueno hay una mujer”.

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