La expareja de Juana Canal, desaparecida hace casi 20 años, confiesa que la mató

Jesús P., que convivía con la mujer en 2003, fue detenido el miércoles y conducido hasta el lugar en el que aparecieron sus restos

Jesús P., tercero por la derecha, el miércoles durante el registro de la finca en Navalacruz (Ávila) en la que fueron hallados los restos de Juana Canal.
Jesús P., tercero por la derecha, el miércoles durante el registro de la finca en Navalacruz (Ávila) en la que fueron hallados los restos de Juana Canal.RAÚL SANCHIDRIÁN (EFE)

Jesús P., la expareja de Juana Canal, la mujer desaparecida en Madrid hace casi 20 años, y cuyos restos se hallaron hace tres, ha confesado este jueves que la mató, según ha adelantado la agencia Efe y ha confirmado este periódico por fuentes cercanas a la investigación. Esas fuentes apuntan a que, en un primer momento, Jesús P. solo había reconocido que encontró a la mujer muerta cuando llegó a casa, que la descuartizó y que enterró el cuerpo en dos puntos diferentes de una zona cercana a una de sus propiedades en el pueblo de sus padres. El hombre, principal sospechoso desde que se retomó este caso abocado a caer en el olvido, fue detenido el miércoles y conducido al lugar en el que fueron encontrados huesos pertenecientes a la mujer, en Navalacruz (Ávila), en una zona muy cercana a una finca propiedad del acusado con la que la víctima no tenía ninguna relación. A mediodía de este jueves se le ha vuelto a llevar al lugar para reconstruir los hechos y buscar más vestigios del final de Canal, que tenía 38 años en el momento de su desaparición.

Según fuentes cercanas al caso, el sospechoso tenía el teléfono intervenido desde septiembre, momento en el que se inspeccionó la casa que la pareja compartía en Madrid y que era propiedad de Juana Canal. Sin embargo, estas mismas fuentes explican que el hombre era cuidadoso al hablar por teléfono, a pesar de que los avances en las pesquisas eran públicos y se buscaba algún tipo de reacción por su parte. Hace unos días, los investigadores de la Policía y la Guardia Civil regresaron al lugar en el que en 2019 unos paseantes se toparon con los restos de la víctima, en busca de más vestigios. El miércoles se le detuvo y los agentes lo condujeron a esa zona boscosa, cercana al pueblo de sus padres, en la provincia de Ávila. El detenido no ha podido soportar la presión de regresar al lugar con los investigadores y ha confesado 24 horas después de su arresto. Ahora, habrá que determinar qué le sucedió a Juana y si hubo varias personas implicadas, aunque por ahora no se esperan más detenciones.

Juana Canal, Juani para sus amigos, desapareció el 22 de febrero de 2003. El día en el que se perdió su rastro, uno de sus hijos regresó a casa y encontró una nota manuscrita por la pareja de su madre en la que le explicaba que habían discutido y que se había marchado. Todas las miradas apuntaban desde entonces y hasta hoy a Jesús P., no solo por la extraña nota que dejó, sino también por ser dueño de varias propiedades en la zona cercana al punto en el que aparecieron los restos. Sus allegados siempre rechazaron la idea de una desaparición voluntaria, porque Juana Canal se esfumó sin llevarse la documentación y porque no creían que fuera capaz de abandonar así a los dos hijos que tenía de una relación anterior.

Jesús P. ha seguido con su vida en estas casi dos décadas: tiene un puesto de hamburguesas y perritos calientes que se mueve por las ferias de Madrid y alrededores, se casó cuatro meses después de la desaparición de Juana Canal y tuvo hijos. En sus redes sociales, ha compartido en estos años varias fotos y vídeos del pueblo en el que fueron encontrados los restos de su expareja. La familia de Canal, que apenas lo conocía cuando ella desapareció, jamás volvió a tener contacto con él.

La nota que escribió Jesús P. en 2003.
La nota que escribió Jesús P. en 2003.

En su día, el hombre fue interrogado por los investigadores, al igual que el resto del entorno de Canal, tras lo que desapareció de la vida de la familia de la que hasta entonces había sido su pareja. Hasta hace unas semanas no se había inspeccionado la vivienda que compartían, y en este tiempo el piso ha sido ocupado por un inquilino cercano a la familia de la fallecida. Los investigadores sospechan que ese fue el lugar en el que Jesús P. mató a Juana Canal. “Es la última persona que la vio con vida, se sabe que tuvieron una fuerte discusión y desapareció de escena al mismo tiempo que ella. Los indicios son muy fuertes”, reconocía momentos después de su detención el abogado de la familia, Juan Manuel Medina.

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Los huesos, parte del cráneo y un fémur fueron encontrados en 2019, pero por un problema de comunicación y por la pandemia, la familia de Canal no se enteró hasta julio de este año. En ese momento se reactivó la investigación y los indicios que estaban ahí hace 20 años cobraron fuerza.

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Sobre la firma

Patricia Peiró

Redactora de la sección de Madrid, con el foco en los sucesos y los tribunales. Colabora en La Ventana de la Cadena Ser en una sección sobre crónica negra. Realizó el podcast ‘Igor el ruso: la huida de un asesino’ con Podium Podcast.

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