El antes y después en la vida de Zaryn Dentzel, el fundador de Tuenti secuestrado en su casa

Solo después de la detención de los asaltantes ha vuelto a poner un pie en Madrid, la ciudad que él eligió como hogar y sede de sus negocios hace 20 años

Zaryn Dentzel, en las oficinas de Tuenti en Madrid, en 2012.
Zaryn Dentzel, en las oficinas de Tuenti en Madrid, en 2012.LUIS SEVILLANO

Un tigre con las fauces abiertas es el rey de la casa de Zaryn Dentzel en Santa Bárbara (Estados Unidos). El empresario tecnológico fundador de Tuenti, la red social española que marcó época en el panorama digital, lo recibió como herencia de su abuela, propietaria de varios tiovivos históricos de San Francisco. Cuando la mujer falleció, legó a cada familiar una de esas piezas únicas. Como las subidas y bajadas de los animales en un carrusel, la vida de Dentzel ha experimentado en el último año algunas pendientes. A finales de 2021, cuatro delincuentes lo secuestraron en su ático de Madrid para robarle. Solo ahora, cuando los responsables han sido detenidos por la Policía, ha regresado al país que desde hace dos décadas es tan suyo como su Estados Unidos natal.

Su rostro “guiri”, como se define él mismo en la autobiografía que publicó en 2013, empezó a aparecer en los medios españoles allá por 2008, cuando el fenómeno de Tuenti era ya imparable. Era la cara visible de los cinco fundadores de esta start-up que empleaba a 250 personas en el momento en el que Telefónica la adquirió y que llegó a superar en usuarios y tráfico en España a Facebook. Su historia era oro para las crónicas periodísticas. Un estadounidense se instala un pueblito de Extremadura con 15 años para aprender español, se empapa de la idiosincrasia local y ese viaje epifánico le sirve años después para levantar de la nada la mayor red social española. “Tuenti fue un símbolo para una generación que demostró que había talento local para hacer un producto que podía crecer y escalar”, señala la especialista en tecnología Rosa Jiménez Cano.

Esos son los trazos generales. Si vamos al detalle, Dentzel no acabó el año que se suponía que tenía que estar en Cabeza de Buey, como se llama el pueblo extremeño en el que recaló. A los pocos meses de llegar, este enclave rural le supo a poco a un californiano acostumbrado a las playas y las grandes avenidas y se marchó a Málaga, acogido por la familia de Adejemi Ajao, otra de las patas fundadoras de Tuenti. Joaquín Ayuso y Félix Ruiz completarían el equipo impulsor de Tuenti, un pelotazo que elevó a las alturas a este grupo de veinteañeros que consiguieron sus primeros usuarios enseñando la red social en fiestas universitarias. Su visión del fenómeno Tuenti la cuenta en su autobiografía titulada El futuro lo decides tú, una especie de manual de autoayuda para los creyentes en la meritocracia y la creencia de que todo es posible solo con esfuerzo. “El lema que me guía es Todo está por hacer”, escribe el autor.

Algunos de los objetos y el dinero intervenido a los cuatro acusados de asaltar la casa del fundador de Tuenti, Zaryn Dentzel.
Algunos de los objetos y el dinero intervenido a los cuatro acusados de asaltar la casa del fundador de Tuenti, Zaryn Dentzel.Policía Nacional/EFE

“Zaryn trajo el espíritu de Silicon Valley a Madrid”, sentencia Borja Pérez Arauna, uno de los inversores de Tuenti en 2008 y hoy presidente de la firma Tresmares. Dentzel es licenciado en Ciencias Políticas y trabajó en la ONU y en otra red social en Estados Unidos antes de instalarse en España definitivamente. “Recuerdo una de las veces que le dije que los inversores querían saber más de su plan de negocio. Él dibujó un círculo, otro más arriba y uno grande en medio. Me dijo: ‘Estamos en este círculo, tenemos que llegar a este y me falta todo lo de en medio’. Me pareció genial”.

Arauna recuerda que, cuando conoció al equipo de fundadores, entre ellos Dentzel, la impresión de los veinteañeros fue que estaban frente a “un viejo”, a pesar de que se llevaban poco más de 10 años. Lo que iba a ser una simple reunión acabó convirtiéndose en un encuentro que se prolongó 12 horas. “Zaryn es brillante, pero necesita gente que lo acompañe en los temas de gestión. Además, es supertransparente”, asegura.

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Seguramente esa transparencia fue una vía de entrada a su casa para sus asaltantes. El 2 de noviembre del año pasado, el empresario abrió la puerta de su piso en la calle Ruiz de Alarcón, cuyo interiorismo fue protagonista en 2019 de un reportaje en la revista ¡Hola!. Frente a él encontró una chica brasileña que le aseguró que se conocían de una fiesta. Los que le conocen opinan que esta escena es perfectamente posible. “Zaryn es una persona muy sociable, no es raro que te encuentres con que está todo pagado cuando vas a pedir la cuenta, es alguien que, cuando está, se hace notar”, señala una conocida. Su Instagram, sin nuevas publicaciones desde hace más de un año, muestra que el fundador de Tuenti llegó a España para quedarse y que su círculo de amigos en Madrid es extenso. Desde el presentador Uri Sabat, que ha preferido no hablar de Dentzel para este reportaje, hasta el motociclista Pol Espargaró, pasando por el humorista Jorge Cremades.

En sus publicaciones en redes también aparece Diego Revuelta, el único periodista con el que Dentzel ha roto su silencio de un año en Espejo Público (Antena 3) y solo una vez que la policía ha detenido a los supuestos culpables. En esa entrevista, el empresario cuenta que este año ha sido psicológicamente duro y que ha preferido alejarse de España hasta que los responsables de su pesadilla estuvieran entre rejas. Él, que estaba acostumbrado a vivir entre su residencia en Santa Bárbara y su ático madrileño bañado por los bellos atardeceres que publicaba en sus redes, no ha cogido un avión con destino Barajas durante un año. En este tiempo no ha pisado algunos de sus sitios de referencia de la capital, como el Ramsés, en la puerta de Alcalá, o el gimnasio Reebok, en la calle Serrano. No acudió siquiera a la boda de su exsocio de Tuenti Félix Ruiz, que se celebró este verano en Galicia. “Sé que ha dedicado buena parte de su tiempo a dar clases de pilotar aviones”, apunta la misma conocida.

Escondidos en el rellano de las escaleras, detrás de la chica brasileña, se hallaban los otros tres delincuentes que lo amordazaron y lo torturaron durante cuatro horas con gas pimienta, pistólas táser y hasta un cuchillo. “Querían su fortuna en bitcoin, pero no es tan sencillo como meter una clave. El hecho de que ese fuera su objetivo quiere decir que algo de conocimiento en la materia tenían”, apunta el inspector jefe a cargo de esta investigación, Enrique González. Sabían a por quién iban, qué es lo que querían y a qué hora hacerlo, cuando no estaba el conserje de este elegante bloque con vistas al Retiro y al Museo del Prado. “No creemos que fueran ladrones de pisos profesionales, tenían antecedentes, pero por otros motivos, algunos relacionados con las drogas. Más bien pensamos que vieron este como el gran golpe de su vida”, señala González.

Las bandas especializadas en robos en casas suelen preferir que el inquilino no esté en el interior y son más efectivos y rápidos. Estos permanecieron en casa de Dentzel alrededor de cuatro horas. A pesar de que lo planificaron “bastante bien”, en palabras del inspector, cometieron algún que otro “error infantil”. Uno de ellos fue que una de las mujeres detenidas se encaprichó de las dos maletas de Dentzel en la que se acabaron llevándose dinero, relojes y dispositivos electrónicos, y se las quedó. “Cada una valía más de 2.000 euros”, señala González.

Después de un año de vigilancia, en la que las cámaras de la vía pública fueron una pieza fundamental, los investigadores dieron con el momento justo para detener a los cuatro. “Han estado entrando y saliendo del país, y no podíamos a arriesgarnos a coger a tres y dejar a uno escapar”, puntualiza el inspector jefe. La fortuna en bitcoin de Dentzel no solo ha sido protagonista por el atraco, sino también porque, según publicó recientemente Wall Street Journal, ha sido uno de los principales afectados por el colapso de Celsius, una de las empresas del sector. Los últimos tuits de Dentzel enumeran las acciones judiciales que van a emprender los afectados. Según los cálculos, el empresario ha perdido 15 millones de dólares.

Sebastián Muriel (derecha), junto al fundador de Tuenti, Zaryn Dentzel.
Sebastián Muriel (derecha), junto al fundador de Tuenti, Zaryn Dentzel.efe

Dentzel fue el último de los fundadores que abandonó Tuenti, después de que Telefónica lo adquiriera en 2010 por 70 millones de euros. El director ejecutivo que lo sustituyó fue Sebas Muriel, con el que trabó muy buena relación. “Tuenti reunió al mejor equipo digital que ha tenido ninguna empresa en este país. Todos los que han salido luego se miraban en nosotros”, escribe Muriel en un mail en el que declina hablar sobre Dentzel.

Después, el empresario estadounidense se convirtió en uno de los primeros propietarios de licencias VTC y fundó Auro, que alquilaba coches con conductor, especialmente a empresas. Durante las pasadas crisis del sector que han enfrentado a taxistas y VTC, Dentzel fue especialmente activo para defender su parte del negocio con entrevistas en televisión y publicaciones en redes. En su cuenta de Instagram se mostró en su momento como fiel seguidor de Mariano Rajoy, alguien que, según su punto de vista, apoyaba a los emprendedores en España. Este julio abandonó Auro tras vender su participación. Solo el tiempo dirá si Dentzel vuelve a sentir Madrid como su hogar, si vuelve a enamorarse de los atardeceres que se ven desde su “casita”, como la llama en redes. Sus asaltantes ahora duermen a la sombra.

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Sobre la firma

Patricia Peiró

Redactora de la sección de Madrid, con el foco en los sucesos y los tribunales. Colabora en La Ventana de la Cadena Ser en una sección sobre crónica negra. Realizó el podcast ‘Igor el ruso: la huida de un asesino’ con Podium Podcast.

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