La quimera de que tu casa tenga eficiencia energética: cambiar ventanas y puertas y quitar las persianas ayuda

La situación de crisis actual obliga al ahorro dentro de los hogares. Si se enfrenta a la reforma de un piso que no se ha aislado ni por fuera ni por dentro para no perder centímetros, lo más importante es controlar las entradas de aire

Vivienda de Mapout Studio donde el sistema constructivo es madera contralaminada aislada por el exterior, con ventanas instaladas por el exterior y con grandes espesores de aislamiento.
Vivienda de Mapout Studio donde el sistema constructivo es madera contralaminada aislada por el exterior, con ventanas instaladas por el exterior y con grandes espesores de aislamiento.Jesús Municio

Si las palabras ecológico y sostenible llegaron hace años para quedarse y de tan manidas están ya casi desgastadas por el uso, debido a la actual situación internacional que ha generado el conflicto bélico en Ucrania hay un dúo de vocablos que viene a hacer el trío del momento, sobre todo de cara al otoño-invierno: eficiencia energética. Este concepto resuena en la memoria cuando lo empezamos a relacionar con la pegatina de los electrodomésticos que los clasifica en una escala de categorías que se resume en: a mayor eficiencia, precio más elevado y, a la larga, también menos consumo de energía, un concepto que, a veces, cuesta entender. De ahí que en el ámbito doméstico surja la siguiente pregunta: ¿es eficiente nuestra casa?

Para aplicar esta idea, que se refiere a la capacidad de obtener mejores resultados con los mínimos recursos energéticos, habría que analizar cuáles son los pilares sobre los que se asienta esa denominada eficiencia energética. Estos principios básicos los dicta la certificación Passivhaus, que se refiere a aquellas casas y edificios en los que el uso de calefacción y refrigeración se reduce en un 75%, mientras que el resto de energía se cubre con el empleo de renovables.

Este estándar lo inventaron los profesores alemanes Bo Adamson y Wolfgang Feist y se considera el más avanzado hasta ahora. Garantiza la sensación de confort interior y está ligado al empleo de materiales con un alto grado de aislamiento. Los cánones que dicta la idea de casa eficiente se consiguen cuando esta cuenta con aislamiento térmico de cubierta, suelo y paredes; las ventanas y puertas ofrecen altas prestaciones; dispone de sistema de recuperación del agua caliente sanitaria; garantiza la estanqueidad del aire; carece de puentes térmicos y dispone de ventilación mecánica. Una quimera.

Conseguir cumplir todas las premisas presenta más dificultades (y más desembolso económico) cuando la vivienda tiene ya más de 20 o 30 años, ya sea unifamiliar o esté en un bloque de pisos, y hace necesario someterla a una reforma. Cuando consiste en una nueva edificación, el proceso se puede diseñar desde cero para conseguir optimizar la energía y alcanzar el menor gasto.

Detalles que hacen posible una mayor eficiencia energética en una casa.
Detalles que hacen posible una mayor eficiencia energética en una casa. Mapout

El aislamiento térmico se refiere a la envolvente del edificio —lo que los arquitectos llaman cerramiento, y no entran en ello las ventanas ni las puertas—. Aritz González, de Mapout Studio, lo explica de una forma muy gráfica: “Es como ponerte un abrigo, un plumas o una camiseta, el aislamiento térmico se produce por el exterior, por lo tanto, lo ideal en edificios, tanto unifamiliares como plurifamiliares, es aislar por fuera”. Aplicar esta medida no supone el desalojo de las viviendas y mejora el aislamiento de las casas más antiguas, construidas en los años cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo, cuando la normativa no requería un aislamiento de calidad.

En el caso de una reforma privada, en una vivienda unifamiliar existe la misma posibilidad del aislamiento por la fachada. Pero en el caso de un piso se impone aislarlo desde el interior, mediante paneles y trasdosados, una solución que supone la pérdida de entre 10 o 15 centímetros. Un inconveniente que, dado el tamaño de los pisos de hoy en día, resulta a menudo inviable.

Para el arquitecto Aritz González, “otro de los principios es el de crear islas en el interior, algo que no se puede hacer en casas antiguas cuyo forjado a la vista desde la fachada hace que se transmita el frío hacia el interior a través del suelo. Por eso, se insta a los vecinos a aislar de forma exterior”. Ante la reforma de un piso que no se ha aislado ni por fuera ni por dentro para no perder centímetros, lo mejor que se puede hacer es cambiar las ventanas y, lo que es más importante, controlar las entradas de aire.

Sección de una ventana con triple vidrio para lograr mayor eficiencia. Además, al tener marco de madera por el interior mejora el aislamiento térmico y acústico.
Sección de una ventana con triple vidrio para lograr mayor eficiencia. Además, al tener marco de madera por el interior mejora el aislamiento térmico y acústico.Mapout

A la hora de sustituir ventanas y puertas es necesario optar por modelos que transmitan muy poco frío y muy poco calor y que estén equipadas con doble o triple vidrio. Lo que se busca es la ausencia de puentes térmicos, esos puntos débiles en el sentido de la eficiencia energética por los que el edificio o la casa pierden energía: marcos de ventanas deficientemente sellados y forjados de hormigón a la vista en la fachada.

¿Por dónde entra el aire frío o caliente a las casas con baja eficiencia energética? Principalmente por las persianas, por donde entra frío, calor, ruido y corrientes de aire. En los proyectos de Mapout Studio se eliminan, una medida tan eficaz como controvertida. “La persiana enrollada conecta interior y exterior, es un hueco realizado en la fachada que permite que se cuele mucho frío, no hay estanqueidad, que es otro de los puntos a controlar en la eficiencia energética. Por ahí está entrando aire directamente de la calle y anular las cajas de las persianas mejora mucho la eficiencia en una reforma”, indica González.

Para algunas personas es un problema no poder bloquear la entrada de luz por las ventanas. Sin embargo, existen sustitutos de la persiana, como los estores opacos y las cortinas de foscurit para instalar por el interior, o las mallorquinas y persianas enrollables para instalar por el exterior.

Casa proyectada por Mapout Studio en la que se ha prescindido de persianas para evitar el puente térmico y el interior se oscurece con estores enrollables. Además, el revestimiento de madera contralaminada a la vista garantiza la eficiencia acústica y térmica.
Casa proyectada por Mapout Studio en la que se ha prescindido de persianas para evitar el puente térmico y el interior se oscurece con estores enrollables. Además, el revestimiento de madera contralaminada a la vista garantiza la eficiencia acústica y térmica.Jesus Municio

En el camino hacia la eficiencia energética de una casa hay grandes soluciones para grandes problemas que suponen obras y cambios de ventanas o puertas. Vale la pena tener en cuenta las medidas que siempre se han puesto en práctica en las casas para ahorrar energía o limitar el alto uso de la calefacción o aire acondicionado o, en el mejor de los casos, prescindir de ellos.

Refrescar el interior evitando la entrada de frío o calor, ventilar diariamente el tiempo preciso para que haya un intercambio de aire, sombrear con toldos, estores o mallorquinas o cerrar la casa a cal y canto son gestos sencillos y económicos. Hay detalles que, en ocasiones, se olvidan, como, por ejemplo, que el vidrio de las ventanas puede actuar como radiador en invierno, se calienta al sol y caldea la casa y, en ese caso, es preferible no bajar las persianas (si aún se tienen). Son acciones de antaño que responden a la más pura lógica y que la vida en las ciudades ha dejado en el olvido.

‘Life Reusing Posidonia’ es un proyecto de Alfonso Reina Ferragut, Antonio Martín Procopio, Carles Oliver Barceló y Xim Moyá Costa, construido en España y cuyo interior se ha reproducido en la exposición del Museo ICO.
‘Life Reusing Posidonia’ es un proyecto de Alfonso Reina Ferragut, Antonio Martín Procopio, Carles Oliver Barceló y Xim Moyá Costa, construido en España y cuyo interior se ha reproducido en la exposición del Museo ICO.Jose Hevia

Sin duda, la conciencia climática es una de las grandes preocupaciones de hoy. Como ejemplo, esta cuestión la aborda la exposición Temas de vivienda colectiva en la Europa del siglo XXI, comisariada por Carmen Espegel, Andrés Cánovas, y José María de Lapuerta, abierta en el Museo ICO de Madrid hasta el próximo 15 de enero. A través de obras construidas, propone una reflexión sobre el futuro de los lugares que vivimos desde perspectivas económicas, sociales, estéticas y del medio ambiente. Uno de los ejemplos que expone la muestra se llama Life Reusing Posidonia, un proyecto de Adaptación al Cambio Climático en la isla de Formentera, financiado por el programa europeo LIFE + para la conservación de la naturaleza, que emplea algas en el aislamiento. La idea de decrecer en consumos energéticos y elevar el confort ya está en marcha, quizás de forma lenta y silenciosa y a base de pequeños gestos, en la sociedad actual.

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