Sin ‘networking’ en pandemia

La crisis sanitaria obliga a las escuelas de negocio a trasladar a la Red sus relaciones, uno de sus grandes valores añadidos

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Participar en asociaciones, o crear nuevas; las actividades de innovación a pequeña escala, la relación con personas y empresas de otros países, los campeonatos internos de pádel, las reuniones internacionales… La ventaja competitiva de las escuelas de negocio no solo reside en la formación, sino también en la creación de una potente red de contactos que termine facilitando la inserción laboral posterior, el desarrollo de nuevos proyectos empresariales o el cambio de empleador.

En definitiva, el alto precio que exige un programa formativo en una escuela de negocios se justifica, en gran parte, por el valor añadido que supone el networking que acompaña a la titulación: contactos con alumnos, egresados, empresas y, por supuesto, con el propio claustro del centro. La pandemia, que obligó en un primer lugar al confinamiento y pasar de la noche a la mañana de un formato educativo presencial a otro en línea, también supuso un cambio en la forma de tejer redes entre los alumnos, pero, tal y como aseguran desde Deusto Business School, no su supresión.

Como en otros sectores, las escuelas tuvieron que adaptarse a pasos agigantados a las consecuencias de la covid-19. De la noche a la mañana pasaron del trato directo a estar detrás de una pantalla, y al igual que no se podía prescindir de las clases, tampoco se podía renunciar a las relaciones. “El networking es, y seguirá siendo, uno de los valores añadidos cruciales de los programas de una escuela de negocio. Por tanto, la clave es buscar fórmulas para que se siga manteniendo, e incluso pueda acrecentarse y mejorarse, gracias a las oportunidades que nos ofrece el mundo virtual”, afirma Luis Vives, vicedecano de programas de Esade.

Precisamente esa ha sido la clave de las distintas estrategias que han puesto en marcha los diferentes centros. “Desde el principio se trató de encontrar en el obstáculo la oportunidad”, asevera la directora de alumni del IESE, Mireia Rius. El hecho de poder llegar a más gente y más lejos de lo que antes se llegaba ha sido la parte positiva que todas las escuelas aprecian en el cambio.

El lado bueno de la telemática

“En lo digital se pierde el encuentro físico; sin embargo, se ha ganado de una manera importante en capacidad, ya que es imposible tomar café con tus conocidos de 15 empresas diferentes en un mismo día, pero digitalmente sí es posible, seguir su evolución, interactuar con un mensaje, una videollamada, una felicitación o un comentario en una publicación de sus redes sociales”, indica Joaquín Danvila, jefe del Departamento de Formación y Desarrollo Digital del IEB.

Es más, como señala Vives, el formato virtual ha facilitado la participación de más directivos y empresas internacionales en sus programas, generando un gran valor y riqueza a través de las posibilidades de interacción que ofrece la tecnología. Por su parte, Mireia Rius se alegra de que un mayor número de alumnos internacionales se hayan involucrado en las actividades.

Las iniciativas, en general, se han dividido entre las que se han puesto en marcha por primera vez a raíz del confinamiento y las que han sido llevadas del formato presencial al online. Pero en el caso concreto de ESIC comprendieron que hacía falta dar un paso previo. “Entendimos que el contexto ha llevado a todos nuestros alumnos a una situación de alta incertidumbre y ha modificado su estado emocional de manera que hasta hoy muchos no habían experimentado. Por ello, consideramos relevante como primer paso entender y trabajar sobre su nivel de conciencia emocional”, afirma Raúl González Martín, director de la Unidad de Desarrollo Profesional de ESIC Business & Marketing School.

En concreto, se marcó una línea de trabajo dirigida a identificar, describir y diferenciar qué emociones vivían, y están viviendo, durante todo este tiempo, para así marcar una estrategia de comunicación y de conexión entre ellos y ESIC.

Lo cierto es que, tal y como señala Ignacio Gafo, vicedecano de programas de IE Business School y de IE University, el cambio no les pilló de nuevas, aunque, sin duda, tuvieron que pisar el acelerador. “Antes de la pandemia ya observábamos un peso creciente de equipos de trabajo remotos y globales, sobre todo en multinacionales, y de la proliferación de redes sociales como LinkedIn”.

Experiencia híbrida

En el caso de la educación, IE University lleva 20 años trabajando con programas blended, que combinan periodos presenciales y telemáticos, en los que los alumnos aprenden a gestionar y relacionarse profesionalmente en este entorno híbrido. Según Gafo, los resultados de estos programas en lo que se refiere al net­working son bastante satisfactorios. “Observamos sistemáticamente que el vínculo que se establece entre nuestros alumnos de programas blended es muy sólido y, de hecho, perdura durante muchos años, probablemente porque han aprendido a relacionarse y a mantenerse en contacto en formato remoto”, asegura el vicedecano.

La OBS Business School también es muestra de que las relaciones a distancia resultan posibles gracias a las nuevas tecnologías. Nacida cien por cien digital en 2006, el centro trabaja un formato de networking online desde sus inicios. En sus aulas conviven de forma natural entre 20 y 30 nacionalidades.

“El profesor actúa como un moderador que anima a los alumnos a compartir dinámicas sobre su experiencia laboral y cultural, de forma que el intercambio se enriquece enormemente”, dice Casilda ­Güell, decana de la OBS Business School. Además, a lo largo de la formación exigen diferentes trabajos en grupo para intensificar la comunicación entre los alumnos, incluido el trabajo de fin de máster.

Pero pese a todos los avances tecnológicos y todas las iniciativas que las escuelas han puesto en marcha, la directora de alumni del IESE admite que no se asemeja a la presencialidad. “Toda nuestra comunidad quería volver a las aulas y, por ello, desde junio de 2020 nuestros campus abrieron con estrictas medidas sanitarias”, afirma. No obstante, continuarán aprovechando lo aprendido en los meses de confinamiento y sus eventos seguirán abiertos a la comunidad a través de internet. “Es una manera de acercar a los alumnos internacionales que de otra forma no podrían asistir”, afirma. Sin duda, el networking online también ha llegado para quedarse.

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