A la búsqueda de técnicos intermedios

La demanda de graduados en FP es mayor que la de titulados de grado y en algunos sectores supera incluso a la oferta

July Alcantara (Getty Images)

Se oye hablar constantemente: en España hacen falta trabajadores formados. “Casi dos de cada tres empresas, un 65% del total, tienen problemas para cubrir puestos de trabajo”, explica por teléfono Juan Carlos Tejeda, director de Formación de la patronal CEOE. Desde las organizaciones empresariales apuntan a la desconexión entre el sistema formativo y las necesidades del mercado, que lleva a que un 13% de los españoles con educación terciaria esté ejerciendo tareas que no requieren su nivel de formación (frente a un 8,9% en el conjunto de la UE). Pero otros factores pueden ser el funcionamiento de nuestro mercado de trabajo, centrado en la temporalidad y la precariedad, y la pequeña escala de la industria española, que en algunos casos es incapaz de destinar tiempo y espacio para formar a un trabajador para una tarea específica. Pero hay profesiones que, requiriendo una titulación específica, e incluso ofreciendo mejores contratos, no consiguen encontrar los profesionales que necesitan.

Según sendos informes de los ministerios educativos (Educación y Universidades) en 2017 el 67,8% de los que habían realizado estudios universitarios estaba cotizando a la Seguridad Social a los tres años de terminar, frente a un 64% para los que habían cursado ciclos formativos de grado superior y un 61,6% para los de grado medio. Pero esta situación puede estar cambiando. En el último informe Infoempleo Adecco, organizado por la firma de servicios laborales, se apunta que un 41% de las ofertas de trabajo requieren un título de formación profesional, frente a un 33,7% que buscan graduados universitarios.

¿Cómo son esas nuevas ofertas? “Algunas tendencias, que ya venían de antes de la pandemia, se han incrementado de forma exponencial porque estamos en un escenario más digitalizado”, explica por teléfono Irene Huguet, Business Unit Manager de TÜV SÜD Academy. “Siempre hemos recibido muchas solicitudes de formación en el área del mantenimiento, pero a raíz del nuevo contexto pandémico, hemos visto que se han elevado hasta el punto de convertirse en las más pedidas. Aunque parezca contradictorio por el parón en la producción, los trabajos relacionados con el área del mantenimiento han crecido, porque aunque las líneas estén paradas o con menor actividad, necesitan un óptimo mantenimiento para cuando estén al 100%”.

Este énfasis en el mantenimiento no va a hacer si no crecer conforme vayan endureciéndose las exigencias de eficiencia energética. “Estamos hablando de toda la infraestructura de puntos de recarga para vehículos eléctricos que será necesario implantar en muy pocos años en los edificios; estamos hablando del autoconsumo eléctrico con placas fotovoltaicas, de la sostenibilidad de las instalaciones...”, explica Jaume Alcaide, presidente de la Federación de Gremios de Instaladores de Catalunya. “Todo ello requiere un grado más de especialización que las actividades habituales de las empresas instaladoras. Y corremos el peligro de que entremos en otra burbuja que desequilibre la oferta y la demanda, cosa que la historia siempre nos demuestra que acaba mal”.

Jesús Serrano, director del IES San Blas de Madrid, explica: “De los estudios que tenemos aquí, tenemos muchas empresas llamando por especialistas en instalaciones de mantenimiento frigoríficas y de calefacción, pero apenas tenemos alumnos”.

No es el único sector de la formación profesional que ha crecido con la pandemia. “Hablaba la semana pasada con la patronal de la digitalización”, recuerda Tejeda. “España se ha convertido en uno de los focos europeos de la industria de los centros de datos, que también necesitan personal. En Aragón, una de las condiciones del acuerdo para la instalación del centro de datos de Amazon es que tenían que contratar a gente de la región. Y tuvieron que traer gente de otras comunidades porque no las encontraban”.

Los graduados en FP especializados en fabricación mecánica son los que más fácil han encontrado trabajo tras terminar sus estudios: un 81,1% de los que acabaron un ciclo superior estaban cotizando a la Seguridad Social a los tres años de finalizar, y lo mismo en el grado medio (74,3%). Instalación y Mantenimiento, Química (para los de grado superior) y Hostelería y Turismo (para los de grado medio) les siguen.

Problemas por venir

Hay profesiones en las que el problema está por venir. “En el caso de la pesca, la patronal lleva tiempo diciendo que la renovación de los profesionales de la flota es el principal problema que tiene el sector, más incluso que las cuotas”, explica por teléfono Indalecio Estrada, director del Centro Integral de Formación Profesional del Mar, junto a la playa del Arbeyal de Gijón. “Hay mucha demanda, sobre todo para pesca, pero tiene un cierto carácter vocacional: no todo el mundo, como opción vital, se plantea esa salida, quizás por desconocimiento, porque las retribuciones son muy buenas, sobre todo de los pesqueros de altura”.

Estrada apunta que los estudios que se realizan en su centro no necesariamente acaban con los profesionales en navíos. “Los que están formados en la gestión de la maquinaria a bordo tienen un amplia salida en tierra, porque tienen que saber de hacer de todo. No son soldadores, pero tienen que saber de soldadura. Y tienen que resolver los problemas ahí, no pueden llamar a la grúa”.

Uno de los problemas de las carreras y ciclos formativos más especializados —y que limita el número de plazas ofrecidas— es la falta de profesorado formado. “Las profesiones reguladas por la Organización Marítima Internacional y vigiladas directamente por las autoridades españolas y europeas”, explica Estrada. “Capitanes, profesionales de máquinas que tengan experiencia profesional y que encima quieran ir a la docencia... no hay muchos sitios que los tengan”.

Evidentemente, también hay carreras universitarias cuya demanda supera a la oferta. El 89,8% de los que terminan Óptica y Optometría están cotizando a la Seguridad Social a los dos años de haber acabado. “Es una carrera donde prácticamente no hay paro”, explica la decana de la facultad de Óptica y Optometría de la Universidad Complutense de Madrid, María Isabel Sánchez. “Incluso, muchos de nuestros estudiantes trabajan antes de terminar la carrera, lo que supone un problema a la hora de organizar los horarios. En estas fechas muchos están nerviosos porque quieren pasar a tener contratos como ópticos y optometrista. Nos aceleran un poco para poder obtener sus papeles en regla. Los colegios profesionales son muy estrictos: esta carrera solo se imparte en 11 universidades españolas”. Medicina, Podología e Informática están también entre las carreras en las que hay un mayor porcentaje de estudiantes trabajando.

Amplísima variedad

De las ingenierías, las electrónicas, las eléctricas y las mecánicas son las que tienen más estudiantes cotizando. Para Javier Jiménez Leube, vicerrector de Comunicación de la Universidad Politécnica de Madrid, una de las dificultades de atraer estudiantes a sus carreras es la amplísima variedad de grados disponibles. “Los estudiantes de bachillerato tienen problemas”, comenta.

Las cosas también pueden cambiar aquí. “La pyme española se está sumando al reto de la digitalización para sobrevivir, y, en esas circunstancias, los matemáticos son un perfil superpreciado en las empresas de todo tamaño”, apunta Tejeda. “Los sectores de calidad, de investigación y desarrollo, de prevención de riesgos y temas ambientales: todos ellos son cada vez requeridos por las empresas, y están teniendo dificultades para encontrar esos perfiles, tanto de grado como de posgrado”.

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