Datos para el mundo verde

Cada vez hay más empresas con planes de sostenibilidad basados en el ‘big data’, lo que demuestra el peso de esta tecnología en sus estrategias ASG

Dos científicos recogen datos medio-ambientales en un paraje natural.
Dos científicos recogen datos medio-ambientales en un paraje natural.Christopher Kimmel (Getty Images/Aurora Open)

Más allá de ser una palabra de moda, la sostenibilidad es un eje estratégico para miles de empresas en todo el mundo. Incorporar con éxito este concepto a los distintos ámbitos de su actividad es un reto, ya que su propia supervivencia va en ello. Es un hecho que aquellas compañías comprometidas social y medioambientalmente reducen sus riesgos, mejoran su imagen de marca y su reputación corporativa, y aumentan el interés de los inversores. O lo que es lo mismo, multiplican sus oportunidades de negocio y de rentabilidad económica. A la hora de tomar decisiones que estén alineadas con sus políticas de sostenibilidad, los cuadros directivos y órganos de gobierno de las organizaciones cuentan con un poderoso aliado: los datos masivos.

Son muchas las empresas de todo tipo que ejecutan sus ideas basándose en el big data para avanzar en buenas prácticas ambientales. El fabricante de neumáticos Pirelli, por ejemplo, recopila los datos de uso registrados por los sensores de sus cubiertas para tomar decisiones más eficientes sobre qué inventario almacenar, por lo que evita así el desperdicio de materiales. En España, Ecoembes ha analizado el llenado de los contenedores de reciclaje amarillo (plásticos) y azul (papel y cartón) y, a partir de esa información, ha optimizado sus rutas de recogida de residuos en función de las necesidades. De esa manera, reduce la contaminación de los camiones e impide que se acumulen los restos en los contenedores.

Las empresas se han tomado en serio el asunto y cada día desarrollan más proyectos que, gracias a los datos, ofrecen soluciones prácticas a problemas medioambientales y sociales. Sin olvidar que el big data es una importante herramienta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por Naciones Unidas en su Agenda 2030.

Incluso en el ámbito regulador, las grandes corporaciones ya están obligadas por ley a reportar la información no financiera relacionada con los indicadores ASG —o ESG, por sus siglas en inglés— relacionados con el medio ambiente, el impacto social y la buena gobernanza. En nuestro país, más de 4.000 empresas deben facilitar ese tipo de información de forma obligatoria, y cada vez más analistas la contemplan en sus decisiones. Que cuatro de cada seis inversores españoles admitan que los ASG son un factor clave en su enfoque de inversión demuestra el peso que han adquirido estos marcadores en el mercado de capitales.

“Los datos aportan una visión objetiva a la operativa de la empresa. A través de técnicas de big data, con Machine Learning e inteligencia artificial, puede crear modelos de eficiencia con los que mejorar su rendimiento y contribuir a la sostenibilidad”, admite la socia de la consultora PiperLab Esther Morales. Esta agencia especializada en data science ayuda a sus clientes a afrontar retos de negocios a través de los datos. Extraer información útil y valiosa de toda esa cantidad ingente de datos es un desafío. “Han de ser de calidad, fiables y comparables: las métricas deben ser las mismas a utilizar entre todos los actores, con una metodología idéntica para calcular las variables, que se reporten igual… Una vez que todo esto está bien organizado, el valor que podemos obtener de ellos es inmenso”, añade Morales.

Medir y también analizar

Para que la información obtenida sirva de verdad en la definición de estrategias, es clave conocer qué impacto social y ambiental genera cada proceso en la cadena de valor de la empresa. El responsable del Área de Sostenibilidad de EY, Alberto Castilla, apunta otro aspecto relevante para que las organizaciones reduzcan con eficacia su impacto en el medio ambiente a partir del big data: contar con la ayuda de externos a la hora de analizar y tomar decisiones estratégicas que generen impacto positivo. Para fijar proyectos en materia ASG, apunta Castilla, lo primero es delimitar su grado de alcance y fijar unos objetivos reales y medibles para el proyecto. “También será interesante conocer qué buscan y qué esperan los grupos de interés y hacerles partícipes de los proyectos de la empresa”, argumenta.

“Pero más que big data, las empresas necesitan more data; es decir, que sean más transparentes y que divulguen mejor los datos que de verdad importan”, reflexiona el profesor de Dirección Estratégica en IESE Business School Fabrizio Ferraro. Sostiene este economista que las compañías ya pueden acceder sin problema a todos los datos que necesitan porque la tecnología lo permite.

El debate radica en hasta dónde quieren comunicar las corporaciones determinada información. “El regulador obliga a informar hasta determinado nivel, te indica lo mínimo que debes reportar. Algunas organizaciones deciden quedarse ahí. Y es una decisión correcta, razonable y responsable”, opina. Otras, en cambio, prefieren ir más allá. “Pero a veces, exponer demasiado puede tener sus riesgos, porque te abres a posibles críticas aunque tengas planes fantásticos”, admite. No obstante, las empresas sí valoran su impacto social a la hora de tomar decisiones y los inversores, ante la mínima evidencia de que una acción (aunque sea legal) pueda tener un impacto negativo, no la aceptarán como responsable.

Las compañías con mejor desempeño ASG han mostrado un mayor desarrollo en momentos de incertidumbre”, reconoce la directora general de la Fundación SERES, Ana Sainz. Por eso, invertir en innovación y tecnología permite a las empresas ser más eficientes en cuanto al manejo y la gestión de sus datos, lo que las habilita a comprender el verdadero impacto de cada acción en el medio ambiente y, por lo tanto, a tomar mejores decisiones. “Solo seremos capaces de construir un nuevo mañana a partir de organizaciones basadas en la gestión responsable, la actuación con propósito y el compromiso empresarial conectado con los retos sociales”, vaticina Sainz. Únicamente desde esa responsabilidad frente a los problemas de índole social, los líderes podrán inspirar y afrontar el reto de la transformación de los negocios. Una tarea prioritaria en un siglo repleto de desafíos.

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