LA PARADOJA Y EL ESTILOColumna
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Solo un poco puta

La serie de Los Javis sobre La Veneno muestra que la vida de las prostitutas es más solidaria que la del Gobierno y la oposición

La Veneno, junto al presentador Pepe Navarro, en Madrid en 1997. En vídeo, teaser de 'Veneno'.

Tras superar el ecuador del confinamiento, decidí aceptar las invitaciones a formar parte de InstagramLive de amigos y compañeros de trabajo. Mar Flores, Vicky Martín Berrocal, Ainhoa Arteta y Miriam Yébenes, la lista me recordaba una de mis fiestas de cumpleaños pero en realidad es lo que el coronavirus ha hecho con mi vida social: una cadena de telecomunicación donde el contenido principal es mostrar cómo sobrellevamos la cuarentena.

La verdad es que un poco de exhibición sienta mejor de lo que esperaba. Además, me salen unas frases de inquietante trascendencia. “Aprovechemos el encierro para volver a respetar al tiempo”. Cuela perfectamente en mis InstaLives más íntimos . Quizás porque todos estamos en el mismo momento neotrascendente. En otros lives prefiero confirmar que estoy ahora más refractario con Meghan Markle, entiendo que ha sido un error mudarse a Los Ángeles en plena coronacrisis. ¿Cómo se puede defender eso? Quedan como unos ricos cualquiera que viven encerrados en su burbuja. Algo que ya se sabía.

Propongo que nos enfoquemos en lo esencial. Es probable que así como dicen que se podría acabar con el capitalismo más salvaje, se domestique el culto a la celebridad. Ya empiezo a rechazar cualquier invitación para un InstaLive que lleve impreso la palabra famoso. Y más todavía la que ponga “Famoso local”. Desconfío de quien me llama famoso. Y más si te piden recomendaciones de libros y películas. Yo siempre sugiero Vargas Llosa y que disfruto cada día las deliciosas columnas de Maruja Torres e Íñigo Domínguez en este diario. En una conversación les pareció insuficiente.

Es que me fastidia dar recomendaciones pero estoy atento a las de los otros. Seguí la invitación de Javier Marías de ver El día más largo, la película sobre el desembarco en Normandía, estrenada en 1962. Al cine bélico siempre le he visto demasiada carga heterosexual pero esta película me atrapó. Sobre todo por el reparto. Es bélico y sexy. Crees ver a Steven Seagal joven entre los marines. Y es Steven Seagal. En un mismo bote, sospechas que están Sal Mineo, Robert Mitchum y John Wayne y en efecto, son ellos. Richard Burton cierra la película con un monólogo espléndido. Sean Connery hace de militar simpático, Henry Fonda de buen hombre. Por un momento creí ver a Anthony Perkins, pero ya temía perder la cabeza y que, al final del confinamiento, volvería a las calles un poco más gay.

La popular actriz Sara Montiel, durante la cena que ofreció con motivo de la presentación de su espectáculo “Doña Sara de la Mancha”, en el teatro de La Latina de Madrid, el 23 de septiembre de 1981. / EFE
La popular actriz Sara Montiel, durante la cena que ofreció con motivo de la presentación de su espectáculo “Doña Sara de la Mancha”, en el teatro de La Latina de Madrid, el 23 de septiembre de 1981. / EFE

Siempre nos quedará Sara Montiel. Lecturas desentierra, por el séptimo aniversario de su fallecimiento, una entrevista donde Sara declara maravillas como que ella fue solo un poco putita, que hizo sexo sin amor con James Dean dos días antes que él se estrellase mortalmente o que entre Severo Ochoa y ella hubo “atracción física y punto. Nos gustamos y nos acostamos”. Similar a Pretty Woman, que cumple 30 años de estrenarse. Una película que en su momento se criticó porque “embellecía” la prostitución. Algo que también se podría decir de Veneno, la brillante nueva serie de Los Javis, donde la vida en la Casa de Campo de un grupo de prostitutas es mucho más solidaria y vertebrada que la del gobierno y la oposición. Pero el talentoso dúo de directores te hace recordar con La Veneno un extravagante momento de libertad alentado por la televisión. El marginado, el perdedor de pronto era la estrella.

Y para entender mejor el eterno fenómeno de Pretty Woman, conviene revisar Medianoche, la película de Mitchell Leisen de 1942, que Almódovar desliza entre sus recomendaciones. Claudette Colbert interpreta una aventurera que llega a París tan solo con un vestido de noche y consigue inmiscuirse en una deliciosa trama sentimental de la jet set. Una cenicienta que pasa de corista a baronesa, infectando con su vida las vidas de otros. Eso sí, más simpática, inocente y menos virulenta que un virus.

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