Lena Dunham celebra “el milagro de estar dos años sobria”

La actriz de 'Girls’ comparte su alegría por haber conseguido dejar su adicción a los medicamentos y volver a ser ella misma tras lo que llama su período más oscuro

Actress Lena Dunham at the Serpentine Summer Party 2019 in London.
Actress Lena Dunham at the Serpentine Summer Party 2019 in London.Doug Peters (GTRES)

El pasado mes de enero, y en mitad de esa ola de confesiones que dejan expuestas la otra cara de los famosos, la actriz y directora Lena Dunham habló abiertamente sobre cómo había sido dependiente de los medicamentos y cómo un día logró darse cuenta de que ella no era la persona en la que se había convertido por su adicción a los ansiolíticos. El pasado sábado, una publicación en su cuenta de Instagram deja clara que su lucha frente a esta dependencia no ha sido fácil pero que lleva dos años limpia y sobria.

“Hoy cumplo dos años limpia y sobria. Es un milagro que no puedo dar por sentado, no importa cuánto lo intente. Hace dos años no pensé que necesitaba estar sobria. Pero una voz sosegada dentro de mí dijo: ‘Déjalo por un momento’ y luego otras más fuertes me ayudaron a seguir así. Para esas voces —sabes quién eres— gracias hasta el infinito...”, dice la actriz en su publicación en la red social.

"Hubo un momento en que no quería vivir”, afirmó en enero Dunham sobre lo que calificó como una de las peores etapas de su vida. Ocurrió hace tres años y fue ese momento en el que se dio cuenta de la adicción que le habían generado los ansiolíticos que comenzó a tomar durante la recuperación de la histerectomía a la que se sometió en 2017, debido a los fuertes dolores provocados por la endometriosis que los médicos le habían detectado solo unos meses antes. Un hecho que coincidió con su ruptura con el músico Jack Antonoff, quien fue su novio durante casi seis años, y que le provocó un sentimiento de “no querer vivir”, aunque la actriz aclaró que nunca tuvo “pensamientos suicidas”.

A tenor de sus palabras de ahora la situación ha cambiado enormemente, aunque la actriz es consciente de que en esta lucha no debe bajar la guardia: “Mi corazón late al pensar en quién era hace dos años. Tenía miedo de cambiar, pero lo que realmente sucedió fue que volví a ser yo mismo, un yo joven y despreocupado, un yo que tenía una intención clara y una acción audaz y, sobre todo, libre. Sabemos, ahora más que nunca, que todos debemos ser libres. Cuando conseguí estar sobria, la gente me decía a menudo que era la mejor opción que habían tomado, el logro del que estaban más orgullosos. Eso parecía una locura: ¿No hacer algo era lo mejor que habían hecho? Pero tenían razón: no consumir y eliminar el secreto y la autolesión de mi repertorio, me ha dado una vida más allá de mis sueños más salvajes. No porque sea perfecto, sino porque es real y verdaderamente mío”. La actriz confiesa en la misma publicación que considera un milagro haberlo conseguido y da por sentado que es un proceso que debe luchar por mantener.

“Hay ayuda real a disposición de las personas que sienten que están más allá de la esperanza. Mucha gente te espera para atravesar ese puente tembloroso pero probado por el tiempo. Aquí hay una foto mía sonriendo solo porque :)”, dice en referencia a su actual estado de ánimo y a la felicidad que siente en este momento.

La actriz y directora llegó a esta situación de dependencia debido a la depresión y la fuerte ansiedad en la que se sumió por sus problemas personales que calmaba con benzodiacepinas, una forma común de medicamentos a la que se volvió adicta pero con las que dejaba de ser ella misma. “Me di cuenta de que no solo estaba tomando medicamentos para el dolor físico, también estaba tomando medicamentos para el dolor emocional. Son unas pastillas que cambian la química de tu cerebro y de repente no eres tú mismo. No estás presente. No eres funcional”. Sus dolores no han acabado: lidia con una fibromialgia y en ocasiones usa un bastón para luchar contra el síndrome Ehlers-Danlos que también padece y por el que la piel y las articulaciones están excesivamente laxas.

Pasado el bache, Dunham decidió dar un cambio radical en su vida. En una entrevista con Cosmopolitan, la estrella de televisión también habló abiertamente sobre su relación con Antonoff. “Nos enamoramos cuando éramos muy jóvenes y lo pasamos muy bien juntos, pero ambos comenzamos nuestras carreras y esa fue nuestra verdadera pasión”, reconoce sobre el compositor y líder de la banda Bleachers, al que ahora considera un gran amigo. “Hay momentos en los que fui mala, grosera y desagradable, pero él lo aceptó maravillosamente y yo también acepté su ira. Lo bueno es que no intentamos fingir que no tuvimos una historia, pero también que estamos dispuestos a seguir adelante. El amor que tienes por alguien no desaparece. Le quiero mucho, somos muy amigos”.

En aquel momento también habló de que precisó mantenerse también sobria en el terreno amoroso después de mucho tiempo saliendo de noche y yéndose “con cualquier fulano que me lo pidiera, porque sentía que nadie podría amarme nunca. La sobriedad para mí significa mucho más que simplemente no consumir drogas, también significa que me abstengo de tener relaciones negativas. Significa que me he tomado un descanso de las citas, algo que ha resultado increíble”, afirmó.

Dunham habló por primera vez sobre sus problemas con los medicamentos durante un episodio de 2018 del podcast Armchair Expert de Dax Shepard. El año pasado, Dunham compartió su experiencia en rehabilitación durante el almuerzo anual de los premios que concede el centro de tratamiento Friendly House. “Cuando me dejaron en rehabilitación, pensé que era el final de mi vida”, dijo en su discurso. “Aparentemente de la noche a la mañana, había perdido casi todo lo que quería. Mis relaciones, mi cuerpo y mi carrera estaban en relativa confusión debido a las decisiones que había tomado y las cosas que habían sucedido. Bueno, estaba bajo la influencia de píldoras que pensé que mitigaban mi dolor, pero que en realidad lo crearon". Y añadió: “Cuando mis padres me dejaron en el centro de tratamiento fue como si fuera el campamento. Me quité las botas y entré en una habitación llena de personas que irradiaban dolor. (...) Mi curación comenzó porque me permití ser amada por un grupo de personas en recuperación que me demostraron que valía la pena y que valía la pena amar, sin importar que me hubiera desviado. Ser yo me dolía, a veces tanto que no podía soportarlo. Pero ser yo también es un superpoder. Y es lo mismo para todos ustedes", declaró en su discurso.

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