Sara Sálamo: feminista, atea y animalista

La actriz, pareja de Isco Alarcón, no duda en polemizar. Los toreros Cayetano Rivera y Miguel Abellán han sido sus últimos objetivos

La actriz Sara Sálamo el 5 de marzo en Madrid.
La actriz Sara Sálamo el 5 de marzo en Madrid.Borja B. Hojas (Getty Images)

Feminista, atea, vegana, animalista... Son adjetivos con los que se identifica Sara Sálamo (Santa Cruz de Tenerife, 1992). En cambio, sus detractores la consideran “ignorante”, “feminazi”, “mujer florero”, “cazafortunas” o “el cáncer de Isco [Alarcón]”, entre otros calificativos negativos. Su relación con el centrocampista del Real Madrid, que empezó en 2017, la ha convertido en diana de críticas, especialmente cuando el jugador o su equipo no rinden lo suficiente. Pero ella no es una “mujer de” ha desarrollado una carrera como actriz. Ha trabajado en series como Águila Roja, Aída, Olmos y Robles y Brigada Costa del Sol y participado en películas como Todos lo saben, junto a Penélope Cruz y Javier Bardem. También quiere que se escuche su voz y no duda en hacerse oir en las redes sociales, lo que le ha llevado a recibir graves insultos y hasta amenazas de muerte a su familia.

Una de sus últimas trifulcas en Twitter fue por la tauromaquia. Sálamo mencionó una noticia en la que el torero Cayetano Rivera pedía ayudas para reactivar el sector taurino afectado —como otros muchos— por la crisis del coronavirus. La intérprete comentó al respecto: “¡Subvencionado, titiriteros, rojos...! Ah, no... Toreros”, en una clara referencia al debate que se genera cuando se habla de subvenciones públicas para el sector del cine. El hijo de Francisco Rivera Paquirri y Carmen Ordóñez respondió: “No estoy desesperado. Pero sí preocupado por toda la gente que sí lo está porque no tiene para vivir. Y sí, pido esa ayuda al Estado para ellos. Además de lo que podamos ayudar entre todos. Viniendo de un sector que recibe más de 70 millones de euros al año en subvenciones esperaba más comprensión”. Y ahí empezó un rifirrafe en el que intervino incluso el diestro Miguel Abellán, que llegó a escribir: “Cuando la ignorancia es igual a tu arrogancia el resultado es un ser humano sin valores y sin empatía. Corren tiempos de abandonar padres y adoptar perros. Por cierto, ¿cuántos toros bravos habéis salvado del matadero tú y tu séquito animalista? Hipócrita”.

La pelea se prolongó hasta varios tuits más, pero ahora la intérprete prefiere no hablar del asunto. Durante una conversación por videollamada Sálamo, en todo momento muy sonriente, se pone seria y zanja la cuestión: “Por fortuna o por desgracia utilizo las redes sociales para decir lo que quiero y ahí está para quien lo quiera leer". Es consciente de que al tratar ciertos temas siempre van a surgir críticas: “Cuando son constructivas intento hacer reflexión sobre lo que me dicen y pienso: ‘Mira, aquí me he equivocado o sigo pensando de la misma forma’. Pero las que son irrespetuosas directamente paso, bloqueo. Con alguien que falta al respeto prefiero no hablar”.

Su activa defensa de los derechos de los animales la ha llevado a ser la imagen de una nueva gama de cosméticos veganos, la línea Skin Foodies de la cadena Lidl. La actriz lleva un estilo de vida vegano desde hace más de seis años; su dieta es generalmente vegetal, aunque consume huevos y en algunas ocasiones lácteos, y revisa la composición de los productos que compra y se cerciora de que no estén testados en animales. “Uno intenta en la medida de lo posible ser respetuoso con los demás y con el medio ambiente”, asegura.

Sus ganas de ayudar, aunque sea con pequeños gestos, le impulsaron a ella y a su pareja a crear en medio de la pandemia el proyecto Descorónate. Su objetivo era recaudar dinero con el que comprar material sanitario para los hospitales. “Queríamos echar una mano no solo donando dinero o quedándonos en casa, sino aportar un poco más. Así que decidimos crear nuestra propia iniciativa”, relata la actriz, que se enfrentó a varias dificultades: “Fue algo muy duro porque nosotros no solíamos estar en contacto con fabricantes de material sanitario ni sabíamos ni la cantidad de intermediarios que hay ni la aduana ni nada de eso”. Pero finalmente el esfuerzo mereció la pena y la pareja se siente muy agradecida a quienes secundaron la campaña.

Complicado también le está resultando recuperar la normalidad después del confinamiento. Está siendo precavida y solo ha invitado a una amiga a casa desde que se permitieran las reuniones en la Comunidad de Madrid porque “ya habrá tiempo para reencuentros”. Eso sí, cuando se le pregunta por la vuelta al trabajo, tanto suya como de Alarcón, se muestra feliz: “Con ganas. La verdad que ambos tenemos trabajos que nos apasionan”. Y es optimista ante el futuro de su sector: “Espero que pronto encontremos la fórmula de hacerlo sin ponernos en riesgo”.

Tiene pendiente comenzar el rodaje de una película y estrenar otra, El año de la Furia, y una serie, de la cual todavía no le está permitido hablar pero considera que es el proyecto más especial en el que ha trabajado hasta ahora. También se encuentra en plena promoción de su primera novela, El ocaso del mono que arañaba la pared, donde cuenta la historia de Pilar, una treintañera con éxito que espera su primer hijo. Sálamo escribió el libro cuando estaba embarazada de Theo, que en julio cumplirá un año. Su futura maternidad le inspiró a la hora de contar la historia de un personaje con el que guarda ciertas similitudes, como el amor por la cultura y sus reflexiones sobre el feminismo, la mentira y la amistad. También el capuchino, confiesa riéndose.

Pero no es lo primero que redacta. Ha publicado algunos relatos cortos y mantiene guardados varios guiones. Sobre estos últimos habla más tímidamente: “Quizá algún día me aventure a sacarlos, pero de momento están ahí a modo experimento”. De momento no se siente capaz de sacarlos adelante por respeto a la labor de los profesionales. “Me da mucho pudor. Todavía no siento que esté preparada para dar el paso”, explica.

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