La nueva y feliz vida de Carmen Martínez-Bordiú en Portugal

La nieta del dictador vive en Sintra, en una casa de 600 metros cuadrados y dos hectáreas de terreno frente al mar con su novio, un 'coach' australiano

Carmen Martínez Bordiú y Timothy McKeague, durante una corrida de toros.
Carmen Martínez Bordiú y Timothy McKeague, durante una corrida de toros.KLA (GTRES)

Carmen Martínez-Bordiú, de 69 años, duquesa de Franco y nieta mayor del dictador, lleva una vida apacible alejada de los focos en la localidad portuguesa de Sintra junto a su novio, el coach australiano Tim McKeague, de 35 años. Así lo confirman las fotografías que ha publicado este miércoles la revista Semana, en las que se ve a la socialité encantada junto a su pareja en el que fue aristocrático municipio, a media hora en coche de Lisboa, célebre por sus palacios y quintas palaciegas sobre el que el arquitecto y diseñador francés Philippe Stark ha dicho: “Es, seguramente, donde están las casas más bonitas del mundo; dentro de ellas hay una fantasía elegante que ya no existe”.

En un chalé de esos, una casa de 600 metros cuadrados ubicada en una parcela de dos hectáreas frente al mar, disfruta su retiro la duquesa, entregada también al senderismo y los días de playa, según cuenta la misma revista.

Martínez-Bordiú llegó a Portugal el año pasado tras vender sus últimas propiedades en Cantabria y romper con su pareja de entonces, Luis Miguel Rodríguez, El rey del desguace, y buscando apartarse de las polémicas que se levantaron después de la muerte de su madre, la hija única del dictador, Carmen Franco. La duquesa se unió así al selecto grupo de celebridades internacionales que viven, han vivido o tienen casas vacacionales en el país vecino: Madonna, los actores Monica Bellucci, Scarlett Johansson y Michael Fassbender, así como la diseñadora española Vicky Martín Berrocal —quien se ha mudado este año junto a su novio, el influyente empresario portugués João Viegas Soares—, el diseñador de zapatos francés Christian Louboutin y el propio Philippe Stark, entre otros.

Martínez-Bordiú y McKeague se conocieron en 2017 en la Costa Azul, según contó ella misma en una entrevista con la revista ¡Hola!: “Él estaba trabajando para un amigo mío [el polémico empresario colombiano Carlos Mattos]. Yo llegaba muy cansada porque me había cambiado de casa en Madrid, había vendido la de Santander y estaba mal físicamente. Así que él me puso en forma: caminamos mucho, hice yoga con él... y nos conocimos. Luego vino a Madrid y nos fuimos de viaje. Así empezó todo”.

Carmen Martínez Bordiú y Timothy McKeague, en Oaxaca, México, en enero de 2019.
Carmen Martínez Bordiú y Timothy McKeague, en Oaxaca, México, en enero de 2019.Daniel Cardenas (GTRES)

La prensa portuguesa cuenta que Martínez Bordiú tiene varios amigos en la propia Sintra y en la vecina Cascais, en la que estuvo exiliada la familia real española durante años, y señala la práctica del surf como uno de los principales atractivos por los cuales la pareja habría terminado por elegir su residencia actual. La costa atlántica portuguesa es pródiga en grandes olas y Nazaré, a una hora y cuarto al norte de Sintra, es una de las mecas mundiales del surfismo. McKeague contó en 2015 a los medios de su país que apenas dos días después de sufrir un espectacular accidente al ser arrollado por un coche ya estaba en la playa surfeando de nuevo.

A apenas una hora de vuelo a Madrid desde Lisboa, Portugal se erige como un destino muy seductor para las grandes fortunas por su régimen fiscal, algo que sin duda pudo haber entrado también en las cuentas de la pareja cuando decidió mudarse. La Hacienda portuguesa permite que las personas con estatuto de residentes no habituales paguen una tasa fija del 20% del impuesto de renta. Con el buen tiempo típico del país vecino, la hermosa región que eligieron para instalarse y los beneficios fiscales a los que pueden acceder, no resulta nada difícil imaginar por qué a Martínez-Bordiú y McKeague se les ve tan felices en su nueva vida.

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