La guerra abierta entre Esther Doña y los hijos del marqués de Griñón

Tras la muerte Carlos Falcó, su viuda, 40 años menor que él, confirma la mala relación con la familia de su marido. Con algunos de sus hijos no habla desde hace meses

Esther Doña y Carlos Falcó, marqués de Griñón, fallecido el pasado marzo.
Esther Doña y Carlos Falcó, marqués de Griñón, fallecido el pasado marzo.gtresonline

El fallecimiento el pasado mes de marzo de Carlos Falcó, marqués de Griñón, a causa del coronavirus fue un gran varapalo para la familia del empresario. Mientras que sus cinco hijos han permanecido unidos y han lanzado varios comunicados conjuntos agradeciendo el apoyo recibido tras la muerte de su padre, su viuda, Esther Doña, asegura en la que es su primera entrevista en televisión haberse sentido “muy sola” en este tiempo. “Ni me acuerdo la última vez que hablé con Tamara por teléfono”, reconoció el lunes en La hora de la 1 una Esther Doña entera que solo permitió que se le resquebrajara un poco la voz al recordar al que fue su marido durante estos tres últimos años: “Me afecta porque se habla de mi marido, y yo lo estoy pasando fatal. Mi vida se ha desmoronado, toda mi vida giraba en torno a la suya”.

El marqués de Griñón era padre de Manuel y Xandra, nacidos de su matrimonio con Jeannine Girod; de Tamara, de su relación con Isabel Preysler; y de Duarte y Aldara, fruto de su matrimonio con Fátima de la Cierva. Con su última esposa, Esther Doña, con quien se casó en secreto en 2017 con 80 años, no tuvo descendencia. Aunque la relación de la exmodelo con los hijos de Carlos Falcó nunca fue cercana, estas declaraciones contradicen lo que la propia Doña contó en abril en otra revista, en la que aseguraba: “Han sido muy cariñosos. Se han preocupado por mí”. Ahora, admite que con la única que ha mantenido algo de contacto ha sido con Xandra, que es quien sí “se ha preocupado bastante” desde que el marqués falleció. Xandra, en cambio, ahora se encuentra algo apartada de la familia y de los deberes empresariales que ejercía ya que ha tenido que lidiar con la muerte de su marido, Jaime Carvajal y Hoyos, quien falleció de un infarto fulminante a principios de septiembre.

La viuda del marqués de Griñón ha explicado en torno a Tamara Falcó que no sabe cuál fue la causa del distanciamiento entre ambas. Al principio se llevaban bien, pero cree que fue a partir de la boda con su padre cuando las cosas cambiaron. “Hubo una relación más cercana cuando comenzamos a salir. A mí me dijo Carlos que habló con Tamara y le dijo que me había conocido. Le enseñó una foto y ella le dijo: “Me encanta para ti”. Pero fue a raíz de la boda cuando todo se distanció”. Ha contado que aún no le ha llamado para darle el pésame y sobre haber heredado la hija de Isabel Preysler el título de marquesa de Griñón solo se ha limitado a decir: “He visto declaraciones en las que decía que le haría muchísima ilusión poder ser marquesa. Lo hemos visto todos”. Sin querer pronunciarse, Doña sí ha dejado claro lo que conlleva el título de su marido: “Es un título muy vinculado a las bodegas, porque son propietarias de la marca Marqués de Griñón”.

Carlos Falcó, marqués de Griñón, junto a su hija Tamara.
Carlos Falcó, marqués de Griñón, junto a su hija Tamara. Europa Press Reportajes (Europa Press)

Tamara recibió con ilusión el legado de su padre. Una noticia que conoció el pasado mayo, aunque no fue hasta la pasada semana cuando comenzó los trámites para convertirse en marquesa de Griñón. Una decisión que tomó a la espera de poder organizarle a su padre un funeral en condiciones estos días, ya que durante la pandemia no pudo ser pero ahora se han encontrado con las mismas restricciones. Su hermano mayor, Manuel Falcó, en cambió ya es oficialmente el nuevo marqués de Castel-Moncayo con Grandeza de España, un título que se remonta a 1682, según dispuso antes de su muerte su padre. El primogénito de Carlos Falcó se ha convertido en el cabeza de familia, en la persona que está administrando el patrimonio heredado por él y sus hermanos. De hecho, el pasado junio el clan familiar se puso de acuerdo para poner a la venta El Rincón, la finca que su padre poseía en Aldea del Fresno y donde vivió con Esther Doña. Esta continuó viviendo en el palacio de El Rincón durante el ingreso de su esposo en la Fundación Jiménez Díaz, el hospital madrileño en el que no llegó a poder visitarle pero donde compartieron sus últimas videollamadas, según ha desvelado ahora. Tras la desaparición de Carlos Falcó, ella continuó viviendo allí entre otros motivos porque también se encontraba convaleciente de la misma enfermedad.

Esther Doña abandonaba en junio su residencia junto a sus pertenencias sin intención ninguna, según ha explicado ahora, de continuar viviendo allí, y trasladándose a su residencia de soltera en Majadahonda. “Me duele que se venda por el cariño que mi marido le tenía El Rincón, pero son circunstancias…”, ha explicado y ha aclarado: “Me fui de El Rincón sin ningún tipo de indemnización. En El Rincón no me hubiese quedado porque era muy grande. Me llevé mis cosas personales y ya”.

La exmodelo también ha hablado en el programa de Televisión Española, donde colabora desde septiembre, sobre el reparto de la herencia, que todavía no se ha repartido, ha asegurado estar “muy satisfecha con lo que mi marido decidió en su momento. Espero que se cumpla su voluntad”. Eso sí, ha dejado claro que el título de marquesa viuda de Griñón que ostenta no tiene ninguna contraprestación económica y lo tendrá a modo vitalicio, a no ser que vuelva a casarse.

Doña ha hecho hincapié en que a su marido no le habría gustado ver cómo están las cosas entre sus hijos y ella, aunque por sus declaraciones parece que tampoco le hubiese resultado extraño. “A él esto no le gustaría nada, él siempre les pedía a sus amigos íntimos que me protegieran”, ha zanjado asegurando que en estos seis meses su mayor apoyo ha sido, sin duda, su perra Chloé.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS