Artista y aristócrata, así es Adriana Torres Silva, la nueva pareja de Mario Conde

El expresidente de Banesto y la afamada pintora sevillana, 20 años menor que él, mantienen una discreta relación desde hace meses

El exbanquero Mario Conde, en una imagen de archivo.
El exbanquero Mario Conde, en una imagen de archivo.Gustavo Cuevas (EFE)

Hace apenas diez días el nombre de Mario Conde ocupaba titulares por formar parte de la lista de morosos de Hacienda 2020, señalado por deber 8,4 millones de euros. Sin embargo, el interés por el que fue presidente de Banesto ha tornado de su deuda millonaria con la Agencia Tributaria a su vida sentimental. Y el motivo no es otro que se ha descubierto que mantiene una relación con una artista con títulos nobiliarios de Sevilla. Según revela Vanity Fair, Conde, de 72 años, comparte su vida desde hace unos meses con Adriana Torres Silva, una pintora de 52 años que es marquesa de Casa Mendaro.

El noviazgo comenzó tras el confinamiento y aunque han sido muy discretos, la pareja se ha dejado ver almorzando, cenando y disfrutando este verano de un viaje a Salamanca y Santander. También en Sevilla, donde Mario Conde se trasladó para pasar el confinamiento en Los Carrizos, la finca que adquirió en 1989. Una propiedad de casi 3.000 hectáreas, 10 habitaciones y ocho baños a una hora de la capital hispalense que Conde y su familia alquilan para eventos privados a casi 2.000 euros la noche.

Licenciada en Bellas Artes, Adriana Torres Silva es una de las artistas más reseñables de la cultura hispalense. Según la revista, la pintora reside en una finca cercana a la localidad sevillana de Utrera, donde tiene su estudio. Sus obras han sido expuestas en Estados Unidos, Austria, Holanda, Paraguay, Portugal, Reino Unido y Taiwán, y entre su público se encuentran altas personalidades del sector de la cultura, como el actor malagueño Antonio Banderas, como muestra ella en sus propias redes sociales. Hija de Esteban Torres González-Camino y Luisa Fernanda Silva Mendaro, los fallecidos marqueses de Casa Ulloa y Casa Mendaro, título que Adriana heredó en 2014, está divorciada del empresario Felipe del Cubillo, con el que tiene tres hijas.

Aunque alejada del ámbito social, para Torres la prensa del corazón no es nueva, pues hace 30 años aterrizaba en muchas portadas de revistas que le atribuían un romance con el actual rey Felipe de Bélgica. Una noticia nunca confirmada pero que tomó fuerza debido a la cercanía de sus abuelos maternos, los duques de Miranda, con los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica. Sin embargo, su vinculación con la realeza no queda ahí. Según Vanity Fair, el tatarabuelo materno de Adriana fue jefe de palacio de la reina María Cristina, esposa de Alfonso XIII, y su bisabuelo un amigo muy cercano al mismo rey que acompañó al monarca durante su exilio.

La llegada de Adriana Torres a la vida de Mario Conde se produce dos años después de que él mismo contara que salía con la también sevillana Pilar Marín, 27 años menor que él y otra desconocida para los medios de comunicación pero con la que incluso no descartaba casarse para conformar el que hubiese sido su tercer matrimonio. Conde se quedó viudo en otoño de 2007 de la que fue su esposa durante 34 años y madre de sus dos hijos, Lourdes Arroyo, que murió a causa de un tumor cerebral. Tres años más tarde, en junio de 2010, quien fue presidente de Banesto —banco en el que dejó un agujero de unos 2.700 millones de euros— se casó en Ourense con María Pérez-Ugena, profesora de Derecho de la universidad Rey Juan Carlos de Madrid después de un año de noviazgo. El divorcio llegó casi seis años después, en febrero de 2016.

Conde comparte con Torres su afición por la pintura y a principios de septiembre era el propio empresario quien daba pistas de cómo su vida estaba vinculada ahora a ese arte. “El arte ha vuelto a mi vida y según mis meigas gallegas volvió para quedarse. Digo volvió porque nací rodeado de arte”, escribió Conde en su Instagram junto a una imagen en la que se ven varios botes de pinturas y algunos lienzos.

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El arte ha vuelto a mi vida y según mis meigas gallegas volvió para quedarse. Digo volvió porque nací rodeado de arte. Mi mente conserva las notas suaves arrancadas por las manos de mi madre al desplazarse con ternura sobre las teclas del piano que adornaba el hall de la casa de mis abuelos en Lisboa. También mi almacén interior custodia el gesto inequívoco de mi padre cuando mezclaba —sin orden aparente pero imagino que con algún concierto interior— colores vivos y tenues sobre su paleta de pintor aficionado, para trasladarlos, una vez compuesta la mezcla, con un exquisito cuidado, al óleo en el que traería mi padre a la vida del arte a unos estremecedores payasos en cuyos ojos y boca se adivinaba, elocuente y sutil a la vez, ese sentimiento que tiempo después califiqué como tristería: el matrimonio morganático entre tristeza y alegría Qué gallega es mi querida tristería!. Y ahora vivo en Andalucía, al sopié de la sierra Norte sevillana, en donde la palabra mas usada en esta tierra de María Santísima es, precisamente, la palabra arte. Cuando alguien ejecuta algo bien por estos lares de Dios es que, según el dicho andaluz, tiene arte. Y arte hay que tenerlo para pintar, esculpir, cantar, bailar, hablar, contar chistes y para hacer el amor, porque el amor sin arte es una intolerable ordinariez. Curioso pero esa noción del arte como habilidad de componente perfeccionable por estudio y práctica, se corresponde con el concepto grecorromano, que excluía del arte a la Poesía., porque ésta no vivía de la técnica sino de la intuición. Por cierto, ayer meditaba sobre este asunto: la relación que existe entre Arte y Poesía. Así que cuando lo tenga mas o menos diseñado volveré por estos sitios a dar la lata con mis ideas. De momento, bienvenido sea el arte de nuevo a mi vida para todo lo dicho

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En lo últimos años, han sido las deudas con Hacienda y la vida sentimental de Mario Conde lo que ha acaparado el interés mediático del empresario y abogado que hace dos décadas fue acusado de apropiación indebida, estafa y falsedad y fue condenado a 20 años de prisión. Ingresó en la cárcel de Alcalá Meco en 1998 y hasta 2005 no obtuvo el tercer grado que le permitía salir diariamente de la cárcel y pasar todos los fines de semana en libertad. En abril de 2016 volvió a ser encarcelado acusado de traer a España 13 millones de euros escondidos en diversos paraísos fiscales, una causa en la que se vieron implicados sus hijos, Mario y Alejandra, y su yerno. El 24 de octubre el juez Santiago Pedraz, instructor de la causa, decidió archivar la investigación al considerar que los fondos eran anteriores a la época de Conde como presidente de Banesto y que no encontraba relación alguna que demostrara que ese dinero procedía del dinero obtenido de su paso por la entidad bancaria o de cualquier otro tipo de actividad ilegal. Una decisión que recurrió la fiscalía anticorrupción por considerarla prematura, pero que finalmente la Audiencia Provincial decidió archivar en mayo del año pasado. Desde entonces, el silencio y la tranquilidad parecen haberse establecido en la vida del banquero que llegó a ser el símbolo del triunfador de los años ochenta en España.

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