La discreta relación de Carmen Martínez Bordiú que ella defiende

La duquesa de Franco ha afirmado que es “falso” que vaya a romper con Tim MacKeague, el ‘coach’ australiano al que está unida desde hace cuatro años

Carmen Martínez Bordiú y Timothy McKeague, en Oaxaca, México en enero de 2019.
Carmen Martínez Bordiú y Timothy McKeague, en Oaxaca, México en enero de 2019.Daniel Cardenas (GTRES)

Carmen Martínez-Bordiú, de 69 años, duquesa de Franco y nieta mayor del dictador, lleva una vida apacible alejada de los focos en la localidad portuguesa de Sintra, Portugal. En este país se instaló el año pasado junto a su novio, el coach australiano Tim McKeague, de 35 años, después de la muerte de su madre, la duquesa de Franco, y tras vender sus últimas propiedades en Cantabria.

Desde entonces quien era la más mediática y parlanchina de la familia Franco, prácticamente ha desaparecido de la vida social española, aunque alguna vez se la ha podido ver en Madrid para acudir a alguna comida con amigas, como ocurrió a mediados del pasado mes de octubre. Del resto de su vida se sabe que había elegido la tranquilidad del cierto anonimato que encuentra en el país vecino y que vive en Nazaré, donde se ha comprado una casa, hace vida relajada y su novio puede practicar surf, un deporte que le apasiona.

Este viernes aparecieron noticias en las que se afirmó que esa armonía se había roto por algún lado porque su relación con Tim McKeague había entrado en un período de ‘cese temporal de la convivencia’ –ese eufemismo con el que se anunció la separación de la infanta Elena y Jaime de Marichalar– y que McKeague deseaba volver a su país, cerrado a los viajeros a causa de la pandemia. Sin embargo, y rompiendo con el mutismo que le ha caracterizado en el último año, Carmen Martínez Bordiú ha desmentido la noticia con un rotundo “falso”, en una declaración publicada por El Español. La nieta de Franco ha añadido, por toda explicación, que no quiere saber nada del mundo mediático y que se encuentra “off de todo”.

La relación entre Bordiú y el australiano se conoció en 2017, aunque ellos comenzaron a salir juntos durante el verano de 2016 cuando se conocieron en la Costa Azul mientras McKeague trabajaba con un amigo de Carmen. En aquel momento se le describió como un hombre muy tranquilo y observador, “que se nota que la admira. Un chico natural impresionado por una mujer mayor que conserva su atractivo y sensualidad”, según explicó una persona próxima a la hija de Carmen Franco. Martínez Bordiú explicó que su nueva pareja colaboraba en temas financieros hasta que decidió que lo suyo era viajar, meditar en Nepal, aprender terapias alternativas y convertirse en algo que ella define como un terapeuta de la felicidad. Un modelo que casaba con el espíritu libre que siempre ha demostrado tener la nieta mayor de Franco.

Durante ese verano compartieron clases, confidencias y largos paseos y no tardaron en decidir que lo suyo iba hacia delante y querían vivir juntos. “A Tim lo encontré en un momento en el que yo, anímicamente, no estaba muy bien. De repente, me di cuenta que algo nos unía. Con 66 años que tengo, creo que sé muy bien lo que quiero, ¿y quién se va a meter en mi vida?”, dijo entonces en una aparición que realizó en el programa Sábado Deluxe.

Sea cual sea el desarrollo de esta relación que ha salido a defender, no parece que Carmen tenga en mente volver a España, al menos de momento. En Portugal, en esa casa que ha rehabilitado y está situada frente al mar, ha encontrado la tranquilidad y el anonimato que buscaba. La que es duquesa de Franco tras la muerte de su madre vive en el mismo lugar que han elegido otras celebridades internacionales que tienen viviendas permanentes o vacacionales en Portugal: Madonna, los actores Monica Bellucci, Scarlett Johansson y Michael Fassbender, la diseñadora española Vicky Martín Berrocal —quien se ha mudado este año junto a su novio, el influyente empresario portugués João Viegas Soares—, el diseñador de zapatos francés Christian Louboutin y el diseñador Philippe Stark, entre otros.

La prensa portuguesa ha contado que Martínez Bordiú tiene varios amigos en la propia Sintra y en la vecina Cascais, en la que estuvo exiliada la familia real española durante años, y señaló que la práctica del surf había influido en su decisión. La costa atlántica portuguesa es pródiga en grandes olas y Nazaré es una de las mecas mundiales del surfismo. McKeague contó en 2015 a los medios de su país que apenas dos días después de sufrir un espectacular accidente al ser arrollado por un coche ya estaba en la playa surfeando de nuevo.

A apenas una hora de vuelo a Madrid desde Lisboa, Portugal se erige como un destino muy seductor para las grandes fortunas por su régimen fiscal, algo que sin duda pudo haber formado parte de los argumentos a tener en cuenta cuando decidió mudarse. La Hacienda portuguesa permite que las personas con estatuto de residentes no habituales paguen una tasa fija del 20% del impuesto de renta.

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