Tragedia y muerte en la dinastía Rothschild

El presidente de la rama suiza del grupo familiar fallece de un infarto a los 57 años. Deja una fortuna de casi 1.300 millones

Benjamin de Rothschild con su esposa Ariane y, a la izquierda, la hija de ambos Noémie en Pauillac, Francia en 2013.
Benjamin de Rothschild con su esposa Ariane y, a la izquierda, la hija de ambos Noémie en Pauillac, Francia en 2013.Bertrand Rindoff Petroff (Getty)

Uno de los apellidos que se relaciona con las élites y el dinero en abundancia es, sin dudarlo, el que llevan los Rothschild, una prominente familia originaria de Alemania que, desde el siglo XVIII, ha sido una de las principales promotoras del sector bancario y las casas financieras europeas. Han sido pioneros en facilitar dinero para proyectos de relevancia en el mundo de las infraestructuras, por ejemplo en el área de los ferrocarriles o en el canal de Suez, y también en sentar las bases del sistema con el que se trabaja actualmente en el sector de las inversiones financieras.

Sin embargo, en esta ocasión la familia es noticia a causa de la muerte inesperada de Benjamin de Rothschild, de 57 años, el banquero que ha dirigido el Grupo Edmond de Rothschild que creó su padre en 1953 y que él encabezaba desde 1997. El fallecimiento, comunicado por el grupo internacional, se produjo la tarde del pasado viernes en su casa de Pregny, Suiza, a causa de un infarto. El magnate francés afincado en Suiza pertenecía a la extensa saga familiar de banqueros y era el presidente del consejo de administración de Edmond de Rothschild Holding, además de su propietario mayoritario, mientras que su esposa, Ariane, es la presidenta de Edmond de Rothschild Suisse. El grupo, que tiene su sede en Ginebra, administra activos valorados en unos 190.000 millones de euros y la fortuna personal de Benjamin de Rothschild se calcula en casi 1.300 millones de euros, según la revista Forbes.

Esta rama familiar se asentó en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial tras huir de la persecución nazi. El grupo que lideraba hasta el viernes Benjamin Rothschild opera en 33 países y cuenta con cerca de 2.700 empleados. El fallecido, descendiente de la séptima generación del fundador de la dinastía, Mayer Amschel, estaba casado desde 1999 y tenía cuatro hijas, sus actuales herederas. La mayor, Noémie, de 25 años, es especialista en inteligencia artificial y tecnología y trabaja en una empresa de videojuegos en Montreal; Alice, de 21, estudia Ciencias Medioambientales en Londres; Eve, de 19, se ha decantado por Biología en Nueva York y la más joven, Olivia, de 18, continúa en Suiza.

Además de su pasión por las finanzas, entre los gustos de Benjamin Rothschild destacaban la navegación, los automóviles y el mundo del vino. Fundó un equipo de vela profesional, Gitana Team, y poseía varios viñedos en Francia, Sudáfrica, Argentina y España, donde lanzó en 2009 una empresa conjunta con la bodega española Vega Sicilia.

El origen de la famosa dinastía se remonta a 1743 cuando Amschel Moses Bauer, orfebre de profesión, abrió una tienda de monedas en el gueto judío de Fráncfort. Un águila romana en un escudo rojo era la carta de presentación del local y de ahí el nombre que después adoptó la saga: rot, que significa rojo en alemán, más schild, cuya traducción es escudo. Menos de un siglo después, y ya con una rama asentada en Inglaterra, los Rothschild eran los banqueros internacionales de más éxito en la época, y la emisión de bonos para los Gobiernos de todo el mundo, el núcleo central de sus negocios. Pero la variedad de sus descendientes, que abrieron ramas de la familia en Inglaterra, Francia, Austria y Nápoles, fueron incorporando nuevos intereses: desde las redes ferroviarias, a la ingeniería, las fundiciones y los metales preciosos, especialmente el oro.

Desde finales del siglo XIX el perfil público de la familia ha sido discreto y, aunque su importancia es menor que antaño, sigue siendo un grupo bancario de relevancia que también posee bodegas, importantes colecciones de arte y que participa en distintas organizaciones benéficas. En 2003, las empresas británicas y francesas de la familia se fusionaron en The Rothschild Group; y en 1953, fue el padre del fallecido Benjamin, perteneciente a la rama suiza de la familia, quien fundó el Grupo Edmond de Rothschild, especializado en gestión de activos y banca privada pero con intereses en la agricultura, los hoteles de lujo y las regatas.

Sus enormes riquezas y su visión para los negocios no han librado a la familia de las desgracias. La última ha sido el fulminante ataque al corazón que ha acabado con la vida del barón Benjamin Rothschild, pero en julio de 2019 la tragedia ya había golpeado a otro de los miembros de la dinastía. Entonces, Iris Annabel Goldsmith, de 15 años, hija de dos de las familias más poderosas de Europa, los Goldsmith y los Rothschild, falleció en un trágico accidente con un quad en la granja familiar del condado de Somerset, en el Reino Unido, donde la joven se encontraba de vacaciones. Los padres, Ben y Kate, quedaron “devastados”, según recogió el medio británico Daily Mail. Pese a la rápida llegada de los equipos de emergencia, nada se pudo hacer por la joven, que quedó atrapada bajo el vehículo cuando este volcó. Annabel era la hija mayor del magnate de las finanzas Ben Goldsmith y de su exesposa, Kate Rothschild, quienes tienen otros dos hijos, Frank e Isacc, que se encontraban también en la granja paterna para comenzar las vacaciones de verano cuando ocurrió el accidente.

Ben Goldsmith, junto a su hija Iris Annabel, en Londres en junio de 2017.
Ben Goldsmith, junto a su hija Iris Annabel, en Londres en junio de 2017. Dave Benett (Getty)

Un año antes, Kate Rothschild, la madre de la joven, había sufrido un importante robo de joyas en su domicilio en West London, en el que los ladrones entraron mientras sus hijos dormían dentro y estaban a cargo de una niñera. Según denunció entonces la heredera de la saga de banqueros, le sustrajeron piezas valoradas en más de 570.000 euros y ella descubrió el allanamiento cuando regresó a su casa tras una velada con su nuevo novio, el empresario Paul Forkan, y no pudo entrar en su habitación porque estaba cerrada. Forkan accedió por la ventana y descubrió que alguien había estado allí y había cerrado con llave la puerta desde el interior antes de escapar. Los ladrones, según contó el diario británico The Telegraph, entraron en la casa escalando la fachada.

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Sobre la firma

Maite Nieto

Redactora que cubre información en la sección de Sociedad. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactora de información local de Madrid, subjefa en 'El País Semanal' y en la sección de Gente y Estilo donde formó parte del equipo de columnistas. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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