Muere el padre de Adele: una amarga relación rota hace una década

La cantante y su progenitor, que ha fallecido a los 57 años a causa de un cáncer, estaban distanciados y él mismo confesó problemas de alcoholismo que le convirtieron en tóxico para su hija

La cantante Adele en un concierto en Phoenix, Arizona (EE UU) en noviembre de 2016.
La cantante Adele en un concierto en Phoenix, Arizona (EE UU) en noviembre de 2016.©AFF-USA.COM (GTRESONLINE)

Mark Evans, padre de la cantante Adele, ha fallecido a los 57 años sin reconciliarse con su famosa hija. La muerte, de la que ha dado cuenta el periódico británico The Sun, ha ocurrido a causa de un cáncer intestinal, pero ni siquiera esta circunstancia parece haber servido para que padre e hija se acercaran después la truculenta relación que han vivido y que se rompió de forma definitiva en 2011 tras una fuerte pelea entre ambos, de la que no se han conocido los detalles exactos pero que pudo estar provocada porque Evans habló con la prensa sobre su hija y la agria relación que mantenían. En concreto se refirió a que la tumultuosa vida amorosa de Adele, que queda reflejada en algunas de sus canciones, podría deberse a los sentimientos de abandono que surgieron en ella cuando él se fue de su vida.

Una afirmación que a su hija solo le provocó aún más rechazo hacia él: “No volverá a tener noticias mías. Volver después de diez años y decir: ‘Tal vez su problema con los hombres se reduzca a mí’. Está jodidamente arruinado. ¿Cómo se atreve a hacer comentarios sobre mi vida? Hace que me hierva la sangre”.

Aunque fuentes próximas a la cantante aseguran que se encuentra conmocionada por la muerte de su padre, lo cierto es que su relación se mantuvo amarga y distante hasta el final y que la brecha entre ellos no se cerró nunca. En 2013 Mark Evans desveló que sufría un cáncer intestinal y en otra entrevista afirmó que solo quería volver a reencontrarse con su hija con la que llevaba años sin hablarse. Dos años más tarde el padre de la cantante admitió que había sido un “padre podrido” para ella en los años de su infancia. “Bebía dos libros de vodka y siete u ocho pintas de cerveza cada día. Fue así durante tres años, solo Dios sabe cómo sobreviví”, dijo entonces. Y también añadió que se estaba “profundamente avergonzado” por la persona en la que se había convertido. Llegó a decir que lo único bueno que hizo entonces fue asegurarse de que Adele, su hija, “nunca” le viera “en ese estado”.

Cuando Evans se separó de la madre de Adele, su hija siguió pasando las vacaciones escolares en Gales con sus abuelos paternos y su medio hermano Cameron, pero en 1999 su abuelo John murió. Entonces su hijo colapsó y se hundió aún más en sus adicciones y perdió por completo el contacto con su hija. Adele ha recordado alguna vez ese momento afirmando: “Perder a mi padre fue lo peor que me ha pasado”. Y añadió más: “Lo amaba mucho. Él lo era todo para mí. Una de las cosas más difíciles para mí es saber que él nunca me ha visto actuar como cantante, que nunca ha visto en lo que me he convertido”.

El padre de Adele, que era fontanero, vivió en una pequeña casa alquilada en Bridgend, Gales del Sur, y en los últimos tiempos había cambiado de oficio y ganaba entre 50 y 100 libras (entre 58 y algo más de 116 euros) como repartidor de paquetería del servicio de mensajería Yodel, según ha publicado The Sun. En el mismo medio algunos de sus amigos han contado que en realidad Evans no tenía una vida, sino que simplemente subsistía mientras no paraba de proclamar su desconsuelo por no haber recuperado la relación con su hija. En los últimos años él mismo también confesó que escribía cartas a su hija todos los meses y que aunque nunca recibió respuesta no perdía la esperanza de conocer a su nieto, el hijo que la cantante tuvo con Simon Konecki, de quien se separó después de siete años juntos. Evans dijo sobre su hija: “No debe tener ninguna duda de que quiero verla, saber qué le pasa y demostrarle que la quiero y necesito desempeñar un papel en su vida. Pero obviamente se ha puesto en mi contra y me siento impotente para hacerle cambiar de opinión”.

Adele parece que tenía claro que el abandono de su padre no tenía perdón. En 2012 en una entrevista con la edición estadounidense de Vogue llegó a decir: “Si alguna vez lo veo, le escupiré en la cara”. Y en 2017, cuando recibió cinco premios Grammy, utilizó su discurso para dirigirse de alguna manera a su padre y sentenciar su relación: “Gracias a mi representante, porque mi regreso ha sido completamente planeado por él. Lo has hecho de un modo increíble y te lo debo todo. Hemos estado juntos durante diez años y te amo como si fueras mi padre”. Pero continuó para aclarar: “Te amo tanto. No amo a mi padre, eso es lo que pasa, así que decirlo así no significa mucho. Te amo como amaría a mi padre”.

Palabras que llegaron después de que dos años antes, en 2015, se escenificara una supuestareconciliación tras conocerse el diagnóstico de cáncer de Evans y que la abuela de Adele, Rose, manifestara que se habían resuelto los malentendidos. La muerte ha puesto punto y final a una relación filial que a juicio de Adele nunca ha dado la talla.

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