Cantora será Camelot

Siempre te preguntarás: ¿dónde estabas cuando cayó WhatsApp en el 2021? Quizás lo mismo sucederá cuando Pantoja y sus hijos instalen su propio canal de YouTube 24 horas en Cantora

Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera en enero de 2019 en Madrid.
Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera en enero de 2019 en Madrid.Leandro Wassaul (Europa Press via Getty Images)

La madre de Isabel Pantoja, doña Ana, fue también la madre de media España las décadas en que su hija ha ejercido como la reina de la copla. Un reinado prolongado después literariamente por la televisión. Solo por esa razón, doña Ana merecería un documental que retrate ese periplo extraordinario que no muchas mujeres de su generación han podido protagonizar. Doña Ana tenía tan solo cinco años cuando estalló la guerra civil. Fue bailaora, conoció escenarios y el mundo del espectáculo sin saber que estaba formándose para llevar la carrera de su hija a fronteras que no podía imaginar. Una apasionante historia atada a esa figura mítica e imborrable que es la madre. Y además, la madre de la artista.

Lo que nadie previó es que, con su partida, la matriarca del clan ha conseguido que los hijos de Isabel, los príncipes Chabelita y Kiko, acorten distancias y regresen al reino de Cantora, ese trozo de España en permanente erupción. Ausente Doña Ana, harán las paces con su madre y las navidades serán más entrañables que nunca. Una tregua en la guerra cultural. El único que no va a estar tan feliz es el otro hijo de doña Ana, el tío Agustín, que ve amenazada su influencia sobre la vida de su atribulada hermana y sobre ese populoso desierto que llaman Cantora. En Telecinco, que a veces parece ejercer de guionista sobre las vidas y obras de esta familia, no adivinaron que, sin doña Ana, don Agustín perdería argumento e influencia sobre su hermana, la reina Isabel. Mientras que ¡Hola!, más conocedora de las aristocracias, ofreció a Kiko, el príncipe díscolo y dj, una sólida exclusiva como las de antes. Buena entrevista, mejor hotel, secretismo máximo bien retribuido para extraer esa sinceridad real que tanto gusta. Cantora permanecerá como Camelot. Quizás no entera, pero si con el suficiente terreno emocional para que pueda mantenerse la España que doña Ana contribuyó a cambiar y vio crecer.

Desde la Zarzuela, don Juan Carlos, en su periplo particular, también vio crecer esa España de doña Ana. Así como sus líos personales y su propia dispersión familiar, que la Fiscalía ha decidido no investigar más. ¿Por qué? Por su inviolabilidad. Es cierto que las cuentas offshore pueden acercar o distanciar, pero eso, ya sabemos, tiene más que ver con lo complicado que es ser millonario y jefe de estado al mismo tiempo. Aquí y en Jordania.

En el entretiempo, el rey emérito concedió una larga entrevista que se ha convertido en libro, de venta esta semana en Francia y que en España se publicara en abril del 2022. ¿Una biografía más del rey emérito? Su autora, Laurence Debray, es descrita por ¡Hola! como historiadora y escritora además de como amiga franco-venezolana. Desconocíamos esa amistad, pero sí sabemos que es la hija de Régis Debray, celebre filósofo francés por su apoyo histórico a la revolución cubana. Y de Elizabeth Burgos, otra gran figura de la intelectualidad revolucionaria. Es estimulante comprobar cómo los polos opuestos terminan atrayéndose. La afrancesada hija de la revolución, biografía la vida inviolable de un rey en el exilio. Sería estupendo que ¡Hola! lo publicara por entregas, como antaño hacía con las vidas de sus propias reinas del corazón. O como hoy se publican las cuentas de Pandora en los periódicos serios.

Precisamente, la publicación de esa investigación sobre los tejemanejes fiscales de los millonarios y poderosos coincidió con el perturbador colapso de WhastApp, Facebook e Instagram a nivel mundial. El teléfono volvió a ser teléfono por unas horas. Siempre te preguntarás: ¿dónde estabas cuando cayó WhatsApp en el 2021? Quizás lo mismo sucederá cuando Pantoja y sus hijos instalen su propio canal de YouTube 24 horas en Cantora. Algo que hará necesaria dos cosas: una máquina de contar billetes y a alguien que sepa como manejar a Pandora.

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