Lourdes Leon: “Tengo una relación complicada con las redes porque a menudo y por mí misma me hacen sentir como una mierda”

La hija de Madonna asegura que a pesar de ser aficionada a las redes sociales se siente obligada a cumplir una serie de normas allí, y que recibe mucho odio solo por su progenitora

Lourdes Leon desfila para Versace en Milán el 24 de septiembre de 2021.
Lourdes Leon desfila para Versace en Milán el 24 de septiembre de 2021.Jacopo Raule (Getty Images)

La hija mayor de Madonna, Lourdes Leon, cumplía 25 años hace un par de meses convertida en una joven promesa del mundo de la moda, sector en el que busca lograr hacer carrera como modelo. Ha participado en desfiles, ha acudido a la prestigiosa gala del Met, ha protagonizado campañas de publicidad para poderosas firmas (desde Marc Jacobs a Swarovski y Stella McCartney) y ha ocupado portadas de algunas grandes revistas del mundo de la moda, como la del número de septiembre de la edición estadounidense de Vogue, junto a otras modelos. Ahora, ella sola ocupa la portada de otra publicación, Paper, bajo el titular “Lola”, como la llaman cariñosamente sus amigos y familiares.

En la revista, Leon posa con looks de la recuperada y tan en boga moda de los noventa (minibikinis de látex, camisetas cortas llenas de brillo, botas de pelo), que complementa con pelucas de distintos colores y lentillas que le aclaran la mirada. Pero también mantiene una larga charla donde habla de la moda, de su familia o de su cuerpo y la cosificación a la que se enfrentan muchas mujeres.

Cuenta la hija de Madonna y de quien fue su entrenador personal, Carlos Leon, que mantiene una relación de amor-odio con las redes sociales. Asegura ser una activa usuaria y engancharse con frecuencia a muchas de ellas. “Me encantan como herramienta”, reconoce. “Pero se han convertido en esa cosa horrible donde te alimentan con mentiras y sinsentidos cada día porque todo es un algoritmo. Ves lo que quieren que veas, así que cada vez consumes más y más. Es un círculo vicioso horrible, pero creo que se puede usar de un modo divertido, que es lo que yo hago”, asegura. “Todo el mundo dice: ‘Anda, Lola tiene una cuenta de Instagram pública’, pero para mí es como una broma”, asegura sobre su perfil, donde acumula unos 250.000 seguidores.

“Creo que la gente se ha enfadado porque a veces pueda ser juguetona. Tengo una relación complicada con las redes porque a menudo y por mí misma me hacen sentir como una mierda, porque por el algoritmo solo veo a gente con un modo de vida concreto, y me comparo con ellos”, reconoce. “No es saludable para nadie. Definitivamente no es sano para niños y chicos jóvenes que están creciendo, o para chavales de género no binario. La mitad de esas presencias en redes sociales son totalmente falsas. Obviamente nadie documenta el dolor y la mentira. Todos quieren mostrarse abriendo paquetes y enseñando sus rutinas de cuidado de la piel. Y es como: chica, hay mucho más en ti que eso”

La joven Lola también habla sobre la exposición mediática del cuerpo y lo que ello supone. “Obviamente, este es un mundo gobernado por hombres, así que la visión masculina influencia a la de todos. Y todo el mundo tiene malditos puntos de vista masculinos, aunque no sean hombres. Eso tiene que ver con cómo me siento con las redes sociales”, asegura. “Me da la sensación de que si estás en redes, tienes que seguir una serie de normas para gustar a la gente, por lo que he podido notar. Tienes que seguir las normas, ser bonita, ser educada, ser correcta. No hacer demasiado de esto ni de lo otro. No puedes hablar de mierdas con nadie porque la gente se volverá loca, incluso si ellos echan mierda sobre ti antes, pero no puedes golpear de vuelta, olvídate de eso”.

Y prosigue explicando que “no es un sitio donde te puedas expresar con autenticidad”. “Así que yo no seguí las normas y la gente se ofendió, lo que es absurdo”, relata, contando que tiene una base de gente que la odia porque odian a su madre, sin más. “Soy la hija mayor, yo misma voy a ver cómo todo ese odio desemboca en mí. Todo lo que hago es negativo, es como: ‘De tal palo, tal astilla’. Mirad, sois muy poco originales”.

Las redes y el mundo que la rodea también ha criticado a menudo su imagen pública y el modo en el que muestra su cuerpo. Por eso, en su charla Lola y su amigo diseñador Raul Lopez hablan también sobre la hipersexualización. “Para mí, puedes ser tan sexual como quieras. Nunca juzgaré a nadie por ello [...] ni a otras mujeres de ese modo, así que no me aplico esas normas a mí misma. Si usas esas armas contra ti, especialmente cuando creces ante los medios, la gente pone toda esa presión sobre ti. Sé caliente, pero no demasiado caliente. Sé virgen y puta al mismo tiempo. La gente la da muchísimo valor a las mujeres según su aspecto y según cómo sean de sexuales. Así que en cuanto reclamas que tu sexualidad es algo tuyo, todo el mundo se vuelve loco”.

La moda también es importante para ella, y parece que a su edad Leon va dándose cuenta de lo que significa la industria y de cómo las tendencias son cíclicas. “Siento que solo es una cuestión de tiempo que las cosas que creíamos que eran atroces estén otra vez de vuelta. Eso sucede”, asegura. Para ella, hay “una falta de estilo personal” y todas las tendencias son copiadas y repetidas hasta la saciedad, algo especialmente visible en plataformas como TikTok. “Y la gente que se viste por completo para ellos mismos reciben enormes cantidades de odio”, reflexiona. “No sé si podemos volver atrás por lo que las redes sociales han hecho con la moda, pero creo que sé lo que se necesita: estar basadas en el individuo y cómo eligen vestirse y vivir su vida”.

Además de la moda, la danza es una de las disciplinas más importantes en la vida de Lourdes Leon, que practica desde que era niña. De hecho, afirma que aunque ahora mismo le gusta mucho bailar, en el futuro su intención es coreografiar “artistas, músicos”. “La danza, la actuación, es claramente una modalidad en la que si no estás del todo presente, si no eres auténtica y estás inmersa en el movimiento, si estás a medias, nerviosa o con timidez, la gente lo nota. No hay donde esconderse porque es una forma de arte donde llevas por bandera tus emociones. [...] Eso me ha enseñado en la vida a ser auténticamente yo misma en cualquier situación, porque tan pronto como no lo eres, la gente te ficha. Y yo no quiero que nadie me fiche, ¿sabes?”, ríe en la entrevista con su amigo Raul Lopez. “Soy alguien a quien le cuesta esconder sus emociones. Lo que muestro es lo que soy”.

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