Gwyneth Paltrow explica por qué vende una vela llamada ‘Huele como mi vagina’

La actriz y ahora empresaria lleva años alejada de los focos del viejo Hollywood para centrarse en su negocio de bienestar, Goop, ampliamente cuestionado por la comunidad científica

Gwyneth Paltrow en el ceremonia de los Globos de Oro del año 2020.
Gwyneth Paltrow en el ceremonia de los Globos de Oro del año 2020.MARIO ANZUONI (Reuters)

Gwyneth Paltrow (49 años) sabe cómo llamar la atención. Más si esta atención se transforma en venta de un producto. Hace unos años, la actriz copó titulares de medio mundo al poner a la venta a través de su página web de estilo de vida y bienestar, Goop, una serie de velas arómaticas para el hogar llamadas Esta vela huele como mi vagina por un coste de 75 dólares: “Con un aroma divertido, hermoso, sexy y maravillosamente inesperado”, rezaba la descripción del producto, “esta vela está hecha con extractos de geranio, bergamota cítrica y cedro yuxtapuestos con rosa de damasco y semillas de ambrette para recordarnos fantasía, seducción y una calidez sofisticada”.

No se trataba del producto más controvertido al que Gwyneth Paltrow ha dado su sello de aprobación. A lo largo de la pasada década, las polémicas han sido constantes en Goop. En una ocasión recomendó el “peso más delgado para vivir”, sugiriendo que la gente debería ser “lo más delgada posible”. También ha dado como consejo dormir con huevos de jade dentro de la vagina, algo que fue posteriormente desaconsejado por expertos ginecólogos y la llevó a ser multada a pagar 145.000 euros tras hacer afirmaciones no científicas. Recomendó sentarse sobre bidets con agua caliente y hierbas para limpiar el útero, lo que llevó a una mujer de 69 años a sufrir quemaduras al intentar seguir el tratamiento recomendado por la actriz. Además, vende un vibrador llamado Viva La Vulva, en homenaje al éxito musical Viva la Vida de su exmarido, Chris Martin, líder de la banda Coldplay. Sin embargo, son las famosas velas las que siempre vuelven de una forma u otra a la conversación.

En esta ocasión, ha sido la propia Paltrow quien ha respondido sobre ellas al ser interrogada sobre ello en el programa matinal Today: “¿Puedo hablar de esto en un matinal?”, ha preguntado primero, “esta vela es realmente una provocación para decir: ‘Es increíble ser mujer en todos los sentidos. Es increíble tener ese tipo de poder”. Hace dos años, en una entrevista en Late Night With Seth Meyers, ya apuntó a un discurso seudofeminista al ser interrogada, una vez más, sobre la vela: “Empezó como una broma”, admitió Gwyneth, “estábamos probando y jugando y olí esta cosa hermosa y dije: ‘Esto huele a mi vagina’. Estaba bromeando, obviamente. Fue muy divertido, pero también un poco punk rock. Creo que las mujeres, muchas de nosotras, hemos crecido sintiendo ciertos grados de vergüenza por nuestro cuerpo. Así que esto es un poco como una vela subversiva para todas nosotras”. Subversión a 75 dólares.

Lo cierto es que la conversación le sale muy rentable: Goop se lanzó como una newsletter que daba acceso a la vida e intereses de la actriz en el año 2008 y a día de hoy es un imperio valorado en 250 millones de dólares, según The New York Times, con varias sedes distribuidas entre Los Ángeles, Londres y Nueva York. En la web comercializa artículos de belleza, juguetes sexuales, ropa, joyas, libros y alimentos. Sus seguidoras, conocidas como goopies, son capaces de invertir entre 400 y 3.800 euros para asistir a eventos organizados por la actriz en nombre de Goop. En ella ven a una especie de gurú de bienestar y un modelo a seguir en cuanto a hábitos saludables. En el año 2020, estrenó su propia serie en Netflix, The Goop Lab, no ya como actriz, sino como gurú, con un total de seis capítulos que tenían como título Viaje curativo, Frío saludable o Terapias energéticas. Entre los argumentos para explicar esta fascinación y gran parte de su éxito, The New York Times, explica que “su negocio se basa en que nadie es capaz de ser como Paltrow, pero también piensan que podrían intentarlo”.

Quizás al tratarse de vieja realeza hollywoodiense, crecida en el privilegio de una familia acomodada (sus padres, Bruce Paltrow y Blythe Danner, han sido actores de éxito; en su primer papel, Hook, fue dirigida por su padrino, Steven Spielberg), la cuestión de las velas parece ser la única pregunta delicada a la que se enfrenta Gwyneth Paltrow en los medios, a quienes sabe responder con ironía y sentido del humor. Paltrow parece haberse convertido en toda una experta de esa vieja frase atribuida tanto a artistas de la talla de Salvador Dalí como a personajes de la farándula: “Bien o mal, lo importante es que hablen de mí”.

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