Un paseo por Ashgabat

La capital de Turkmenistán intenta escapar de su reciente pasado soviético con obras faraónicas financiadas con el maná del gas. Recorremos un escenario inquietante que rebosa iconos de megalomanía y cuya estética oscila entre Las Vegas, Dubái y Pyongyang

newsletter

Recibe la mejor información en tu bandeja de entrada