Cómo un barrio de Valladolid logró sustituir sus calderas de gas por fuentes renovables

El proyecto de regeneración urbana del sector vallisoletano de Las Delicias ha ganado un concurso nacional y logrado un descenso del 64% en la factura energética de los inquilinos

Los bloques de la calle Camaño tras la intervención: las fachadas fotovoltaicas producen energía y reducen el consumo y cuentan con aislamiento térmico y aislamiento en cubierta.
Los bloques de la calle Camaño tras la intervención: las fachadas fotovoltaicas producen energía y reducen el consumo y cuentan con aislamiento térmico y aislamiento en cubierta.Consorcio proyecto Europeo Remourban

Los vecinos del conocido como Distrito FASA de Valladolid jamás pensaron que tendrían algo en común con los habitantes de Nottingham (Reino Unido) y Tepebasi (Turquía). Pero el desarrollo tecnológico ha permitido que estos residentes de un sector del barrio vallisoletano de Las Delicias hayan cambiado su modelo energético tradicional ineficiente, con viejas calderas y contaminante gas, por sistemas de biomasa, paneles fotovoltaicos y fuentes renovables que les han granjeado el premio a la mejor iniciativa de regeneración urbana que concede el Salón Inmobiliario de Madrid (SIMA) en colaboración con la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA). Se galardona así el plan Remourban, que ha beneficiado a unas 1.000 personas y 400 viviendas reduciendo el 70% de las emisiones de carbono y ahorrando un 30% de energía. El año pasado, este premio se lo llevó el proyecto Vialia Estación de Vigo por el uso inteligente que se hizo de la llegada de la alta velocidad a Vigo para reconvertir “un espacio degradado en un espacio público de calidad e integrado en la ciudad”. En 2020 lo ganó el proyecto Una ciudad para el futuro, una ciudad para las personas, cuya ejecución ha supuesto una “radical transformación de la capital portuguesa”.

La iniciativa del plan Remourban, desarrollada también en suelo británico y turco, ha contado con el apoyo del ayuntamiento local y la coordinación del centro tecnológico Cartif siguiendo la tendencia europea hacia ciudades verdes. La reticencia inicial de esos inquilinos de edificios viejos, recelosos de cambios o reformas y en su mayoría ya de avanzada edad, se ha visto recompensada con un descenso del 64% en su factura energética, un aumento del 14% del confort térmico y el fin del conflicto entre los vecinos que pasaban frío y los que pasaban calor en invierno. Uno de los beneficiados es José Luis Casaseca, presidente de esta comunidad desde 2012, que comenta que se decidió acometer esta aventura cuando el gas estaba mucho más barato porque en Ucrania no había guerra. “Nos ha salido redonda la oferta”, admite Casaseca, que considera “inasumible” el gasto que estos bloques realizaban año tras año, pues la antiguedad de las calderas requería incluso pagar a dos personas para que las atendieran, un gasto que se han ahorrado con esta renovación. Ahora, detalla, se puede encender la calefacción todo el día en invierno, rebajarla de noche y no generar más desembolso.

Imagen que muestra cómo eran los bloques antes de la intervención.
Imagen que muestra cómo eran los bloques antes de la intervención.Consorcio proyecto Europeo Remourban

El entorno sobre el que aterrizó este proyecto partía de una red de calor con dos calderas, una de gas natural y otra mixta de gas natural-gasóleo, un sistema con gas natural, butano y electricidad, mal aislamiento térmico y un elevado consumo de calefacción. Miguel Ángel García, director de estrategia en Cartif y coordinador del proyecto Remourban, valora los proyectos renovables fundamentados en la “transformación de las ciudades mediante la rehabilitación energética, la movilidad sostenible y el uso de las tecnologías de la información”.

Con lo ocurrido en las viviendas de FASA (construidas en los años sesenta para los trabajadores de Renault) se ha renovado un distrito ya construido hacia una zona “de impacto casi nulo, cambiando todo el sistema anterior”. Uno de los emblemas de la reforma, explica, son los paneles solares ubicados en una fachada que da a una de las principales carreteras de acceso a Valladolid y que ha permitido esa novedosa eficiencia que no era fácil de ejecutar. “Hemos aprendido mucho de escuchar a los vecinos y sus intereses hacia la confortabilidad, la gente más mayor tenía reticencias a hacer obras y hay muchos que aún no confían en tantos niveles de ahorro energético”, sostiene García, satisfecho por haber conseguido esos retos cuando el modelo empezó a funcionar y a reducir facturas y huella ecológica.

La torre y los bloques de Paseo Arco de Ladrillo tras la premiada intervención. El plan Remourban ha sustituido la red de distribución de calefacción para mejorar su aislamiento y reducir las pérdidas.
La torre y los bloques de Paseo Arco de Ladrillo tras la premiada intervención. El plan Remourban ha sustituido la red de distribución de calefacción para mejorar su aislamiento y reducir las pérdidas.Consorcio proyecto Europeo Remourban

El consenso con las partes y el contacto con la ciudadanía también agrada a Ángela Rivada, coordinadora de programas europeos en el Ayuntamiento de Valladolid, que insiste en que las intervenciones públicas o cualquier decisión debe ejecutarse en coordinación con los implicados. “Son las personas las que están en el centro de la innovación tecnológica y esto es precisamente lo que persigue Europa en su gran apuesta por la innovación y la investigación, que se aplique en las ciudades y que incida directamente en la calidad de vida de sus habitantes”, sostiene Rivada, que recalca que esta clase de emprendimiento repercute favorablemente en las urbes que los llevan a cabo. “Remourban es una pieza clave en el tablero de la estrategia urbana de Valladolid, siempre alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que ahora forma parte del grupo de 100 ciudades a la cabeza de la descarbonización con la Misión Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras en 2030, de Horizonte Europa”, sostiene la encargada de los proyectos europeos del Consistorio.

La clase de tecnología y de gestión energética del plan Remourban tiene una repercusión notable tanto en lo puramente económico, pues los bloques FASA se encuentran en una zona de ingresos medios o bajos de Valladolid, como en lo medioambiental, ante el acusado descenso de contaminación conseguido. Puede que este sea el principio de un cambio en el que la biomasa acabe con las calderas de otros barrios de ciudad construidos en los sesenta para solventar el notable aumento de población de la época. Al fin y al cabo estamos inmersos en una era de transformaciones sociales y ecológicas cruciales que no buscan lucirse ni espectacular, el único objetivo es el cambio social.

Vista de la fachada fotovoltaica instalada en la torre del renovado bloque de viviendas que ha logrado disminuir la factura energética de sus inquilinos.
Vista de la fachada fotovoltaica instalada en la torre del renovado bloque de viviendas que ha logrado disminuir la factura energética de sus inquilinos.Consorcio proyecto Europeo Remourban

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Juan Navarro

Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.

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