“Convivo con el VIH desde los 17 años”: Oliver Sim planta cara a los estigmas con un disco sobre ser seropositivo

El miembro del trío The xx habla de su experiencia en su último trabajo, ‘Hideous Bastard’. No es la única figura de la música internacional que ha utilizado su popularidad para contribuir a romper el silencio sobre el virus

Oliver Sim posa en un desfile de la semana de la moda de París el pasado enero.
Oliver Sim posa en un desfile de la semana de la moda de París el pasado enero.Victor Boyko (Getty Images For Dior)

“La honestidad radical podría liberarme / Si vivir con VIH desde los 17 me hace repugnante / ¿Soy repugnante?”.

Así, con una pregunta que bascula entre el tormento y la autoaceptación, finaliza la balada con espíritu ochentero Hideous (Repugnante), el nuevo sencillo del cantante Oliver Sim. El londinense, conocido por sus labores como bajista, vocalista y compositor en la banda The xx, ha aprovechado el último sencillo del álbum que significará el comienzo de su carrera en solitario, Hideous Bastard, para desvelar que convive con el VIH desde los 17 años. El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana, que debilita el sistema inmunitario del organismo y puede terminar causando sida, síndrome de inmunodeficiencia adquirida (pero se puede tener VIH, o ser seropositivo, sin desarrollar la enfermedad).

“Haciendo el disco me di cuenta de que estaba escribiendo mucho sobre el miedo y la vergüenza. Imagino que podría parecer que este es un disco oscuro, un pobre de mí, pero en los últimos años me he convertido en un firme creyente de que el mejor antídoto contra esos sentimientos es sacarlos a la superficie y arrojar luz sobre ellos”, explica el músico en un comunicado publicado en su cuenta de Instagram. A pocos días de cumplir 33 años, Sim reconoce haber pasado los últimos dos conversando con él mismo y con las personas de su vida sobre su condición antes de lanzar la canción. “Me ha permitido sentirme mucho más libre”, añade el británico, que protagoniza así un nuevo hito en la prolífica relación entre la música pop y la lucha contra el sida.

“Es importante que los referentes públicos que llegan a una audiencia más joven tengan la valentía de dar un paso adelante, porque sus mensajes calan entre mucha gente. Por eso es muy loable lo que ha hecho Oliver Sim”, explica a esta revista el músico Ramón Espacio. Vicepresidente de Cesida, una plataforma de asociaciones que reúne 75 entidades a nivel estatal para luchar por la representación, prevención, sensibilización y visibilización de las personas con sida y VIH, Espacio considera que este tipo de pasos son claves para luchar contra el estigma asociado al virus, todavía lejos de desaparecer. “El mundo del pop es fundamental para alcanzar el objetivo de la ONU de cero discriminación en 2030. Es difícil conseguirlo, pero no estar callado es importante, que las personas famosas se involucren”, añade.

Aunque otras áreas de la esfera pública han tenido protagonistas con gran impacto a la hora de sensibilizar a la opinión pública respecto al virus y la enfermedad, como el actor Rock Hudson o la estrella del baloncesto Earvin Magic Johnson, el pop ha tenido un papel fundamental en la lucha contra la discriminación y el respeto por aquellos que lo padecen. “Es hora de que mis amigos y mis fans en todo el mundo conozcan la verdad, y deseo que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos los que padecen esta terrible enfermedad para luchar contra ella”, desvelaba en un comunicado Freddie Mercury, líder de la banda Queen, unas horas antes de morir a causa de una bronconeumonía causada por el sida. El fallecimiento de la estrella del rock británico a finales de 1991, y la revelación de su condición tras negarse durante años a hacer público su diagnóstico, supuso un antes y un después en la concienciación sobre el sida y en la conciencia de algunas de las principales figuras de la música más o menos cercanas a Mercury.

Freddie Mercury durante un concierto de Queen en el Madison Square Garden en diciembre de 1977.
Freddie Mercury durante un concierto de Queen en el Madison Square Garden en diciembre de 1977.Foto: Getty Images

Apenas unos meses después de la muerte del cantante, uno de sus amigos más cercanos, Elton John, creó una fundación para luchar contra la enfermedad. Treinta años después, su organización se ha establecido como una de las más importantes a nivel mundial, recaudando más de 600 de millones de euros para su prevención y erradicación con iniciativas en más de medio centenar de países. “Hemos llegado muy lejos a nivel de tratamientos médicos en estos 31 años, pero el estigma no ha cambiado tanto. La gente sigue creyendo que es una enfermedad de la vergüenza. Que es una enfermedad de homosexuales, de prostitutas o o de gente que se droga por vía intravenosa. Hay mucha gente que sigue siendo muy intolerante”, afirmó el artista en 2012 en una entrevista en la radio pública estadounidense.

Menos de cinco meses después del fallecimiento de Mercury, cuando el halo de marginación que rodeaba a la patología comenzaba a desmembrarse ante los ojos del gran público, el propio Elton John nutría una alineación de estrellas conformada por Metallica, David Bowie, George Michael o Guns N’ Roses para rendir tributo a Mercury y recaudar fondos en un concierto multitudinario celebrado en Wembley. Las réplicas se sucedieron a este y al otro lado del charco. Grupos como Red Hot Chili Peppers o The Beastie Boys ofrecían conciertos similares en Hollywood, U2 donó todos los royalties de su tema One a la investigación de la enfermedad, la organización Red Hot produjo hasta 15 discos recopilatorios con canciones originales y versiones cuyos ingresos fueron destinados a fines solidarios y Madonna, que en 1989 ya había incluido en su disco Like A Prayer una nota denominada Los hechos sobre el sida, denunciaba el trato que recibían los afectados.

Madonna durante un evento a favor de la lucha contra el sida en Los Ángeles en 1998.
Madonna durante un evento a favor de la lucha contra el sida en Los Ángeles en 1998.Jim Smeal (Ron Galella Collection via Getty)

“No soy positivo, pero, ¿y si lo fuera? Tendría más miedo de cómo me trataría la sociedad por tener el virus que del virus en sí”, dijo en 1991 después de haber sido objeto de rumores que aseguraban que ella también estaba infectada. Marcada por la muerte de amigos como Martin Burgoyne (camarero del Studio 54 y excompañero de piso), su profesor de baile Christopher Flynn y el artista Keith Haring, en su álbum Erotica incluyó la canción tributo In this Life, anhelando que el final del virus llegara “en esta vida”.

En el Reino Unido, Jimmy Sommerville, responsable de éxitos como Smalltown Boy durante su etapa en el trío synthpop Bronski Beat o Don’t Leave Me This Way con The Communards, es uno de los pioneros en la lucha activista contra el VIH durante las últimas décadas. “Es mi ángel de la guardia”, ha dicho sobre él Oliver Sim, que le pidió que colaborara en su sencillo Hideous tanto en labores de producción como a nivel vocal. Antes de la reciente confesión del cantante británico, la ganadora de Eurovisión Conchita Wurst, ha sido otra de las más recientes figuras de la música en salir de este armario, admitiendo públicamente su condición de VIH positiva en abril de 2018. La rapera Mykki Blanco o el cantautor folk John Grant son otros de los ejemplos más recientes de artistas que se han sincerado a este respecto. Andy Bell, cantante de la banda Erasure, lo hizo en 2004. Todos conviven con el virus.

Tom Neuwirth, en su personaje de Conchita Wurst.
Tom Neuwirth, en su personaje de Conchita Wurst.JONATHAN NACKSTRAND (AFP)

“El papel del pop y del arte en general han sido muy significativos. El detonante fue la muerte de Freddie Mercury en 1991, que provocó una reacción muy importante para aportar fondos y sensibilizar. La industria del pop entendió que su comunidad se estaba viendo muy afectada y aprovechó su capacidad para transmitir mensajes”, confirma Ramón Espacio, que alerta sobre el arrinconamiento que esta problemática vive hoy a nivel mediático. “Para las generaciones más jóvenes el VIH es algo del pasado, anticuado, perteneciente a la época de sus padres. Conforme fueron mejorando los avances médicos, el sida se metió bajo la sábana”. Los números desmienten esa percepción de anacronismo: en España hay cerca de 4000 nuevos diagnósticos al año y uno de cada 300 ciudadanos es VIH positivo, según datos de Cesida. Sin embargo, apenas un porcentaje mínimo de población dice conocer a alguna persona que viva con VIH.

En nuestro país, la lista de personas conocidas que han hecho público ser seropositivas palidece comparada con la de otros países desarrollados. El miedo al señalamiento y la discriminación sigue siendo predominante tanto en anónimos como en famosos. Aún resuena la falsa leyenda extendida a principios de los noventa que llevó a Miguel Bosé a sentarse frente a Mercedes Milá a principios de los noventa para desmentir el rumor de que era seropositivo en un programa especial sobre el tema junto a figuras como Pedro Almodóvar.

Según un reciente estudio llevado a cabo por la plataforma sobre creencias y actitudes de la población española hacia las personas con VIH, un 36,3% de la población se sentiría incómoda si un compañero de su hijo tuviera VIH, un 8% sigue apoyando medidas de segregación y un 21,3% cree que el VIH se puede transmitir por la picadura de un mosquito. “En Cesida sabemos que hay personajes públicos de nuestro país que viven con el VIH y no se atreven a decirlo”, confirma el vicepresidente de la asociación. Y concluye: “Somos una sociedad con más miedos, más latina, y en el VIH siempre se ha culpabilizado a quien lo padece. Quieren protegerse, pero los personajes públicos pueden naturalizar la situación, además de la liberación que supone para ellos a nivel personal”.

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