Mario Casas debutará como director. ¿El protagonista? Su hermano Óscar

“Me crie en el barrio”, defiende la estrella sobre el argumento de ‘Mi soledad tiene alas’. Su hermano: “Él confía en mí más que yo”. Ambos posan y lo cuentan en exclusiva para ICON

Los hermanos Mario y Óscar Casas posan en exclusiva para ICON vestidos de Dior Men. En vídeo, contestan un cuestionario acelerado.Foto: JUAN SANGUINO

Todo empezó en los albores del confinamiento. “El mundo se paró y sentí la necesidad de hacer algo con mi vida. Así que empecé a escribir con la guionista Deborah François”, recuerda Mario Casas (A Coruña, 36 años). El resultado será su primera película como director, Mi soledad tiene alas, que empezará a rodar en Barcelona a mediados de octubre. “Sigue a unos chavales que viven sin miedos y que se dedican a dar palos en joyerías hasta que tienen que huir a una barriada madrileña”, resume el hasta ahora actor. Desde el principio, tuvo claro que el protagonista sería su hermano Óscar y que el resto del reparto lo compondrían actores no profesionales.

Mario y Óscar Casas posan para ICON de Prada.
Mario y Óscar Casas posan para ICON de Prada.Yago Castromil

“Fui de los últimos en leer el guion, lo hice hace poco”, confiesa Óscar (Barcelona, 23 años). “En el momento en el que mi madre se lo leyó y le gustó, dije: ‘Ya está’. Mario confía en mí más de lo que yo confío en mí mismo”. El director ha pasado más de un año buscando a intérpretes que aporten a la película un tono naturalista, inspirado en “el cine quinqui”, ese género sobre delincuentes juveniles que nació en la España de la Transición. Casas va más allá: “Mis referentes del suburbio son películas crudas como Barrio, 7 vírgenes, El odio, Shéhérazade, Los miserables. No me quiero ir a esa cosa más pomposa que hay ahora con el trap y con el reguetón”.

Mario Casas viste Salvatore Ferragamo.
Mario Casas viste Salvatore Ferragamo. Yago Castromil

La otra fuente de inspiración ha sido su propia infancia en la periferia de Barcelona. “Me he criado en el barrio”, recuerda Mario. “Es verdad que mis padres han seguido trabajando y les han ido bien las cosas, pero yo me crié en zonas muy humildes de Martorell y de Esparraguera”. La labor principal de documentación se ha centrado en los artistas grafiteros y en los pandilleros que atracan joyerías. “El grafiti es un segundo personaje en la película. Todas las ciudades están completamente dibujadas, pero no hay apenas películas sobre ese arte. El personaje de Óscar, al ser introvertido, expresa su mundo a través del grafiti. Es un chaval con mucha sensibilidad, el personaje que me habría gustado hacer con su edad”.

A la de Óscar, Mario estaba en vías de convertirse en el mayor ídolo adolescente español gracias a A tres metros sobre el cielo (2010). “Yo al principio era como Óscar, muy para fuera. Pero cambié mucho. No supe gestionarlo bien. Mi vida dio un vuelco y además empezaban a surgir los móviles con cámara. Me sentía observado. No podía hacer lo que me diera la gana y mes tras mes, año tras año, eso se convirtió en una coraza”, reconoce. Los chistes a su costa, ya fuese en la prensa o en la calle, tampoco ayudaban: “Me metía a leer críticas y leía barbaridades sobre mí. Pero barbaridades. Eso me hizo daño. Iba por la calle y me decían que si me quitaba la camiseta, que si no vocalizaba. Me da pena porque he perdido momentos y la chispa que tiene Óscar”.

Óscar Casas agradece que Mario recorriese ese camino porque ahora él puede pasearlo con más seguridad. Sabe que los prejuicios se pueden derribar con tiempo y determinación. Y sabe que es mejor no leer según qué críticas. “Ver cómo mi hermano se ha construido como persona y como profesional me ayuda a relativizar”, afirma.

Su carrera como actor empezó en 2005 con la serie Abuela de verano, a los cuatro años, y su madre cuenta que el set de rodaje era el único lugar donde se concentraba. Tras estudiar el bachillerato en Irlanda, regresó a Madrid en 2017 y decidió tomarse en serio la profesión. Aunque primero se hizo famoso como influencer (tiene más de tres millones de seguidores en Instagram) en estos cinco años ha rodado cinco películas y ocho series, entre ellas Instinto, Jaguar o Cuéntame cómo pasó.

Óscar Casas posa con jersey Hermès.
Óscar Casas posa con jersey Hermès.Yago Castromil
Mario Casas lleva jersey Gucci y pantalón Junya Watanabe.
Mario Casas lleva jersey Gucci y pantalón Junya Watanabe.Yago Castromil

El clan Casas es joven, numeroso y goza de una considerable popularidad instagrámica. Ramón y Heidi, tenían 19 y 17 años cuando nació Mario. Después llegaron Sheila (34 años, 450.000 seguidores en Instagram), Christian (30, 350.000 seguidores), Óscar (24) y Daniel (8 años, no tiene Instagram). Viven todos juntos en una casa de El Escorial. Mario tiene tatuados los nombres de todos. Hay quien les ha apodado “los Casashian”, porque no parece haber familia española más exitosa y más estéticamente armoniosa. Y porque toda la familia, de una manera u otra, participa en la carrera profesional de Mario. “Mi madre lee los guiones, su criterio conecta con el gusto del público”, explica el actor. Desde 2016, Sheila (licenciada en Derecho) y Christian (licenciado en Económicas) ejercen como representantes y managers. La empresa familiar se llama Memento Cine, en honor a la película de Christopher Nolan, y su creación supuso un punto de inflexión en la carrera el actor. A partir de 2016 empezó a ganar el respeto que anhelaba. “Tener ese estigma me hizo trabajar aún más duro. Y ha habido un cambio por parte del público que empezó con Contratiempo (2016). De repente me empezaron a respetar. Ya no me gritan las tonterías que me decían cuando tenía 20 años”, afirma. El fotógrafo de Mauthausen (2018), El practicante (2020) o No matarás (2020) le han dado las mejores críticas de su carrera. Gracias a esta última ganó un Goya que, por cuestiones pandémicas, recibió en sintonía con la marca Casas: en el sofá y rodeado de toda su familia.

Óscar trabaja con otras agencias de representación. En plural: una como actor y otra como influencer. Esa dualidad profesional no parece incordiarle. “Lo llevo con naturalidad. Si puedo compartir mis proyectos con mis seguidores, pues genial. Si además puedo hacer publicidad y comprarme un piso, pues también genial”, afirma. Mario ha experimentado varios tipos de fama. La de la televisión, la de las revistas del corazón y la de las redes sociales. Hoy tiene claro dónde traza la línea. “TikTok no me voy a hacer”, advierte. Quizá hacerse mayor consista en alcanzar una edad en la que la nueva red social de moda te hace sentir ridículo. “Aunque al final tienes que hacerlo porque vas a El hormiguero y haces tiktoks, vas a promociones y te piden que poses para tiktoks. Me siento absurdo, pero entiendo que hay que hacerlo”.

Los hermanos Casas llevan jerséis Emporio Armani.
Los hermanos Casas llevan jerséis Emporio Armani.Yago Castromil

¿Ha llegado el momento en el que Mario Casas, hasta no hace tanto considerado el joven ídolo oficial del cine español, se siente mayor? “A veces, sí. Durante las pruebas para mi peli me impresionó que lo primero que hacían los chavales al acabar la toma era ir corriendo a la pantalla para verse. Daban su opinión. Y yo me quedaba en plan: ‘Esto no está bien’. Porque eso demuestra que algunos jóvenes de ahora no están en el aquí y ahora, sino viéndose a sí mismos desde fuera”.

Realización: Fátima Monjas. Maquillaje y peluquería: Lucas Margarit (Another Artist Ag). Asistente de fotografía: Borja Llobregat. Asistente de realización: Jorge Ariza.

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