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¿Astroturismo en otoño? Aquí tienes las claves para disfrutar de excursiones bajo las estrellas (también) con la llegada del frío

Bajan las temperaturas, pero el firmamento nocturno permanece inmutable. Las escapadas al campo para contemplar las luces de un cielo despejado se alzan como uno de los planes más irresistibles. Una excusa perfecta para hacer turismo y disfrutar de la experiencia acompañados de Celeste Crianza, el vino que más cerca queda de las estrellas

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¿Qué hubiera sido de Han Solo sin Chewbacca a su lado? ¿O del Capitán Kirk sin el Doctor Spock? Todo viaje por las estrellas requiere de aliados o guías para que la travesía llegue a buen puerto. Lo mismo pasa con el astroturismo, una forma de hacer turismo, sostenible y ecológica, que nos pone en contacto con la inmensidad del cielo y su manto estrellado. Una práctica muy habitual en los días de verano que se ha ido desestacionalizando hasta encontrar un creciente número de adeptos que, cuando llegan los días fríos, realizan escapadas para seguir disfrutando de las estrellas. Un plan perfecto que incluye entre sus cómplices una botella de Celeste Crianza para descorchar, mantener el calor y disfrutar mientras contemplamos el infinito. Para triunfar en esa travesía estelar desde la tierra, aquí van una serie de consejos que convertirán esas noches mirando hacia la inmensidad del espacio en el plan perfecto de este otoño.

Elige bien el destino. La Fundación Starlight lleva desde 2009 fomentando el “turismo de las estrellas”. No, no se trata de viajes carísimos al estilo Elon Musk, sino de certificar lugares con una excelente calidad de cielo y que, además, disponen de las infraestructuras adecuadas. En España tenemos la suerte de disponer de una larga lista de enclaves sin contaminación lumínica, desde el Valle de Alcudia en Ciudad Real hasta Monfragüe en Extremadura (en la foto de abajo), pasando por la Sierra del Segura en Albacete.

El parque nacional de Monfragüe (Cáceres) es uno de los puntos clave en nuestro país para contemplar con nitidez la Vía Láctea.
El parque nacional de Monfragüe (Cáceres) es uno de los puntos clave en nuestro país para contemplar con nitidez la Vía Láctea.lucentius (Getty Images/iStockphoto)

Traza bien la ruta y consulta el tiempo. Es posible que quieras personalizar tu ‘astroescapada’ todo lo posible y desviarte un poco para encontrar tu propio destino desde el que contemplar las estrellas degustando una buena copa de Celeste Crianza. Para evitar riesgos, consulta toda la información sobre el lugar elegido antes de salir de casa, llévate una brújula contigo o descarga aplicaciones como Wikiloc, en las que viajeros intrépidos de todo el mundo incluyen información detallada sobre rutas. Las condiciones climatológicas también son una información vital para el astroturista. Un cielo despejado es la única indispensable para poder admirar las estrellas en todo su esplendor, incluso en los días más fríos, en los que el cielo puede alcanzar una insospechada claridad. Una vez consultada la previsión meteorológica ya solo falta escoger buenas compañías para hacer de esta una boche mágica.

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No todo es campo. Aunque lo primero que venga a tu mente cuando piensas en astroturismo sea una estampa idílica sin que nada medie entre el cielo y tú, en otoño es una excelente elección para buscar enclaves con encanto desde los que disfrutar de las estrellas sin necesidad de estar al raso, donde disponer además de un rincón escogido para desplegar nuestro catering particular presidido por una buena botella de Celeste Crianza con la que acompañar el transcurso de la noche. Un ejemplo es la ermita de Valbón, situada en la localidad cacereña de Valencia de Alcántara. Otro enclave ‘a cubierto’ es la estación Valdesquí, en la sierra madrileña.

Lleva ropa extra de abrigo. La camiseta térmica puede ser tu gran aliada. No olvides que los lugares idóneos para ‘cazar’ estrellas suelen estar a cierta altura y que el desplome de las temperaturas por la noche es la norma. Por eso, aunque suene evidente, conviene recordar que hay que ir bien pertrechado con ropa técnica, mantas, gorros… todo depende de lo friolero que sea cada uno, pero mejor no quedarse corto.

Manejar un telescopio requiere su aprendizaje: si la relación focal es 'corta' (menos de 6) el telescopio será luminoso, mejor para objetos débiles (nebulosas, galaxias). Si es 'larga' (más de 8) dará buen contraste para objetos de Sistema Solar (Luna, planetas). Una relación focal entre 5 y 10 es buena para casi todo.
Manejar un telescopio requiere su aprendizaje: si la relación focal es 'corta' (menos de 6) el telescopio será luminoso, mejor para objetos débiles (nebulosas, galaxias). Si es 'larga' (más de 8) dará buen contraste para objetos de Sistema Solar (Luna, planetas). Una relación focal entre 5 y 10 es buena para casi todo.lucentius (Getty Images/iStockphoto)

La magia del telescopio. Un enclave a cierta altura, un cielo despejado… por muy cerca que nos sintamos de las estrellas siempre se puede ir un paso más allá. Un telescopio ayuda a reducir aún más las distancias; y siempre es mejor escoger el que utilicemos con ayuda de un especialista. Si no tenemos uno a mano, observatorios astronómicos como el de Aras de los Olmos en Valencia o el de la Hita en la provincia de Toledo organizan actividades para otear constelaciones.

Prepara un buen picnic. Aquí llega una de las mejores partes. Que el campo abre el apetito es uno de esos lugares comunes que nos encantan. Puedes llevarte contigo una buena selección de quesos y embutidos, patés y pan artesano… y una botella de Celeste Crianza, el vino perfecto, sabroso y matices afrutados, para una noche perfecta bajo las estrellas. Al fin y al cabo, este tinto de Ribera de Duero se elabora con uva tempranillo recogida de noche de los viñedos de Pago del Cielo, situados a 900 metros de altura: rozando el cielo.

Elaborado en los viñedos de Pago del Cielo (Ribera del Duero), Celeste Crianza es un vino tinto de altura perfecto para cualquier ocasión.
Elaborado en los viñedos de Pago del Cielo (Ribera del Duero), Celeste Crianza es un vino tinto de altura perfecto para cualquier ocasión.

Mira el móvil (para ver las estrellas). Uno de los retos a los que se enfrenta el astroturista novato es el de identificar todo lo que ve echando la vista hacia arriba. Para identificar constelaciones tumbado boca arriba y no pifiarla en el intento, puedes echar mano de aplicaciones como SkyView o Star Walk, que te ayudarán a identificar Casiopea sin problema. Y si no, siempre puedes fijarte en la etiqueta de Celeste Crianza. ¿Te habías fijado en el que en ella aparecen constelaciones como la Osa Menor? Ahí tienes una buena chuleta.

No dejes ‘huellas’. Por no llamarlo residuos o, directamente, basura. Llévate contigo todo el plástico, cartón o vidrio que hayas podido generar. Tambien tu botella de Celeste Crianza para reciclar. Recuerda que estás en pleno campo y que el objetivo del viaje es disfrutar de la naturaleza, no dejarla hecha unos zorros.

Ficha una buena casa rural. Tras unas horas escudriñando el cielo, toca el descanso del guerrero, ¿o no? Reserva habitación con tiempo en un hotel o alojamiento rural cercano. Mirar a las estrellas es un ejercicio precioso, pero la noche hace mella en el ánimo y llegará un momento en el que nada te apetecerá más que llegar tu habitación, ponerte cómodo y disfrutar de una copa de Celeste Crianza.

Nada mejor para acabar (o empezar) una noche estrellada que una buena cena acompañada de Celeste Crianza.
Nada mejor para acabar (o empezar) una noche estrellada que una buena cena acompañada de Celeste Crianza.

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