Juan Avellaneda: “La televisión me ayudó a disfrutar de mi trabajo”

La colección de tejidos decorativos del diseñador es el catálogo de obsesiones visuales de un creador para el que moda, cuerpo y hogar son una sola cosa

Juan Avellaneda fundó su firma en 2015 y desde entonces presenta periódicamente colecciones y cápsulas de moda. Al principio, solo masculinas y después, también para mujer.
Juan Avellaneda fundó su firma en 2015 y desde entonces presenta periódicamente colecciones y cápsulas de moda. Al principio, solo masculinas y después, también para mujer.Foto: Daniel Brull.

En 2018 la editora textil Güell Lamadrid propuso a Juan Avellaneda diseñar un tejido decorativo. El barcelonés replicó con un proyecto de colección, La Garçonniere, al que cada año se incorporaría “un estampado nuevo sin destruir el anterior”, como un dandi esteticista que, en lugar de decorar su apartamento de una sola vez, se centrara en perfeccionar una habitación al año. En una época de proyectos efímeros, gamas infinitas y rentabilidades a corto plazo, lo suyo parecía casi una antipropuesta. No contento con ello, Avellaneda subió el envite. “Dije a los editores que el primer estampado sería el menos comercial, pero que quería hacerlo”, recuerda. Ahí sí se equivocó. Aquel motivo, llamado Salvador e inspirado en elementos botánicos y surrealistas, se convirtió automáticamente en uno de los más vendidos de la casa. Y en la constatación de que la incursión de Avellaneda en la decoración era mucho más que un capricho pasajero. Si Avellaneda es una rara avis en la moda española, lo es debido a su buena vista y a su fino olfato para combinar autoría –la suya se reconoce a la legua– con una visión realista. Confiesa que sus proyectos televisivos (Cámbiame, MasterChef Celebrity) le han servido para tomar una sana distancia respecto a esa ansiedad y esas prisas tan propias del sector. “Me ayudó a disfrutar de mi trabajo, a valorarlo”, explica. “Creo que la moda hoy consiste en eso, en disfrutar y no en sobresaturar al público con 50 looks por colección. Ahora funciono por cápsulas y colaboraciones, con la intención de hacer prendas asequibles y que duren independientemente de las temporadas”, sentencia.

En la última edición física de 080 Barcelona Fashion, el pasado mes de febrero, Avellaneda celebró esa constancia con una fiesta en la que los modelos vestían prendas pertenecientes a todas sus colecciones desde 2015. Este ejercicio de continuidad dice tanto de sus propósitos como de su preocupación por generar un negocio sostenible a distintos niveles. En su tienda online, que centraliza la venta de sus colecciones, las prendas tienen un plazo de entrega de cinco días, porque se elaboran en España bajo pedido. “Cuando empecé estaba aterrado, porque los creativos somos nuestros primeros saboteadores, pero he trabajado mucho para encontrar un sistema que nos funcione”, apunta.

Al fondo, tela Salvador. Delante, tejidos, papel y cojines con estampado Victor.
Al fondo, tela Salvador. Delante, tejidos, papel y cojines con estampado Victor.Foto: Daniel Brull

Nada de esto, sin embargo, sería posible sin un lenguaje visual cuyo epicentro es él mismo, sus gustos y sus referencias. Si Avellaneda fuese escritor, sería culturalista: una biblioteca andante de obsesiones plásticas, imágenes y épocas históricas que acredita de forma precisa. Su nuevo estampado decorativo, Victor, se inspira en la decoración del apartamento de Victor Hugo en la Place des Vosges de París. “Las chinoiseries me fascinan desde niño, es como si contaran un cuento. Además, siempre pertenecían a las mansiones y palacios con los que soñaba, y me alegra mucho poder acercarlas ahora a cualquier hogar”. No es solo lenguaje figurado: disponibles en cojines, tapicerías, cortinas de algodón o papeles pintados, los estampados de Avellaneda se han convertido en un pequeño éxito que se expande a la moda, los bolsos y otros proyectos de la marca. No está nada mal para aquel niño que soñaba con tapicerías inalcanzables.


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