ensayos de persuasión
Columna
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La década que removió los cimientos

La covid-19 se apodera de todos los superlativos que se usaron durante la Gran Recesión

Voluntarios preparan comida para repartir en el banco de alimentos de Palma de Mallorca el 2 de diciembre de 2020.
Voluntarios preparan comida para repartir en el banco de alimentos de Palma de Mallorca el 2 de diciembre de 2020.JAIME REINA/AFP/Getty Images (AFP via Getty Images)

El corazón de la segunda década del siglo XXI se ha desarrollado de un modo imprevisto. Fallaron los pronósticos previos de los científicos ­sociales, lo que debe conducir a la humildad. La pandemia del coronavirus, que apenas tiene un año de existencia, ha transformado, en muchos casos de modo definitivo, los hábitos vitales, ha removido los cimientos de lo que se conocía y sabía, y se ha apropiado con razón de muchos de los superlativos que se atribuyeron a la anterior crisis, la Gran Recesión. Ha perecido una época, la de antes del año 2008, en la que el progreso se presentaba al alza de modo lineal, y se ha pasado en escaso tiempo histórico, apenas unos años, de las certezas al miedo al futuro y al retroceso social. Pero esa memoria del pasado dista de ser ­real: no deja de ser peculiar que se denomine “normalidad” a lo que había antes de las dos crisis, que no era nada idílico a poco que ahondemos en ello. La frontera artificial del año 2008 ha favorecido que se haya apropiado de la actualidad un ambiente de fin de siècle o de final de era.

Si las referencias son las españolas, así están las cosas: en 2010 se acusaban los primeros efectos de una brutal crisis económica de la que todavía no se intuía su profundidad y duración, y aún no se había detenido el proceso de convergencia real con Europa. Todo parecía estar atado y bien atado: bipartidismo partidista incuestionable que tomaba todas las decisiones, una Monarquía respetable y apoyada muy mayoritariamente, y unas fuerzas sociales que apenas emergían de su sopor neoliberal. Una década después el panorama es irreconocible: el bipartidismo ha muerto, la Monarquía está sufriendo una brutal crisis de reputación, la corrupción se ha destapado en el terreno de lo judicial, la cuestión territorial está en carne viva y los movimientos sociales (sindicatos, 15-M, las mareas…) son una fuerza que irrumpe con asiduidad en lo cotidiano. En este periodo se ha congelado el acercamiento económico a los principales países de nuestro entorno, a pesar de que ellos han recorrido semejantes dificultades que España. Si alguien quiere profundizar en estos cambios, tiene todo el material en el estupendo libro de Daniel Bernabé La distancia del presente. Auge y crisis de la democracia española (2010-2020) (Akal).

En términos globales hay un cierto parecido entre esta coyuntura y otros momentos de la historia como el periodo entre 1914 y 1945 (la “guerra de los treinta años”), o más aún con el periodo que el historiador E. H. Carr denominó “la crisis de los 20 años”, esa fase de inestabilidad política y económica que se inició al final de la Gran Guerra, en noviembre de 1918, y llegó hasta el comienzo de la segunda conflagración mundial: la denominada gripe española, una polarización política que se tradujo en desengaño y a ­continuación en pesimismo, descontento social ante la pérdida de las condiciones de vida anteriores, y recesión económica con la reaparición de las viejas políticas proteccionistas de perjuicio al vecino.

La Gran Recesión y las consecuencias de la pandemia de la covid-19 son dos crisis mayores del sistema que se han desarrollado en tan solo una década y que se unen en sus consecuencias a la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado y a las dos guerras mundiales. Al principio se consideraron mayoritariamente rarezas en el devenir histórico, excepciones con un impacto tremendo, porque previamente nada apuntaba de modo convincente a que iban a llegar. Ahora se buscan explicaciones más hondas para conseguir que acontecimientos como éstos sean predecibles y no se vuelvan a repetir. Se ha regresado a las teorías del cisne negro del ensayista estadounidense de origen libanés Nassim Taleb: sucesos improbables de consecuencias muy importantes, tormentas en medio de un ciclo estrellado y sin nubarrones que desem­bocan en un tsunami.

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Pocos periodos han sido tan convulsos en la historia reciente como esta última década, y tan condicionantes del futuro inmediato.

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